Como está el ganado ibérico…

asesinos

A veces uno se pregunta que pasa por la mente de las personas a la hora de vestirse. El pasado Verano y en pleno enfrentamiento con Gran Bretaña por el tema de las agresiones a nuestros pescadores en Gibraltar, vi a mucha gente con camisetas o bolsos con la bandera del imperio británico. O sea, dan por saco a los españoles que trabajan en el mar pero “yo me solidarizo con los que les putean y me planto su trapo”. O es que “la bandera inglesa mola mucho, pero la mía no, que es de los fachas”. O es que “soy simplemente imbécil, no se de la misa la media, me importa todo una leche y estoy feliz por ello”.

Hoy, en plena agresión yanqui-sionista y euro-sionista a Ucrania y a Rusia, me topo con una payasa progre con la camiseta del Capitán América. He estado por preguntarle amablemente si era tonta o era tonta. Pero lo he dejado porque ando escaso de talante últimamente y ante una respuesta estúpida por su parte, hubiera tenido que encargarle recuerdos para su padre, Forrest Gump.

No creo que la ropa defina siempre la clase de persona que eres, pero en ciertos casos sí. Es lo mismo que cuando España gana un Mundial y el progre de turno, que se muere por ponerse la camiseta de la Selección Española, pero estima que eso es “facha”; opta pon usar la de una selección de ficción y que por tanto jamás ha ganado nada. La de la selección republicana. Eso sí, con la estrella de ganadora del mundial en el escudo de la II República Española.

En serio, hecho de menos aquella izquierda con la que podías sentarte a tomar un café y debatir. Casi siempre las coincidencias eran más que las discrepancias. Luego en la calle si podían te daban dos tiros porque eran así, pero se podía hablar. Con estos no puedes hablar de nada. Puedes hacer botellón, drogarte y pasarte por la piedra a la guarrilla de turno pero nada más. Y de matarte nada, dado que raramente van sobrios para poder levantarte la mano. Madre mía…

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