La piratería que sí conviene tolerar.

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Estas semanas de atrás hemos visto como muchas páginas que ofrecían enlaces para descargar series y películas, han sido cerradas por el gobierno. Todo ello con la excusa de luchar contra la piratería y en favor de los derechos de autor. No voy a opinar sobre el tema. Sólo diré que lo que me parece verdaderamente escandaloso es pagar 10€ por ver una película en las salas de cine. Vamos, me parece un atraco a mano armada.

Pero este no es el tema sobre el que hoy pretendo hacer una reflexión. Es otro. Hay otras películas que también tienen supuestamente derechos de autor, pero que se ofrecen gratis en Internet. El gobierno no las persigue. No cierra esas webs. De modo que he de suponer que las permite porque le parece bien que se ofrezcan gratis a los ciudadanos. Me refiero al cine porno. Cine porno donde se te ofrece todas las perversiones imaginables, incluidas las perpetradas con animales y donde la mujer esencialmente queda reducida a un objeto sucio. No hace falta ser muy listo para saber quien dirige este mercado de depravación. Lamentablemente siempre nos encontramos a los mismos detrás de la basura. Y quizá por eso, por no molestarles, el gobierno no actúa. O también porque le viene muy bien que la gente piense en perversiones en vez de asaltar las instituciones corruptas a mano armada.

La pornografía fue prohibida por III Reich, por el régimen fascista italiano y por el Franquismo. También por la Unión Soviética y por el régimen comunista de Mao en China. Todos básicamente por lo mismo. Para cuidar la salud mental de sus ciudadanos y no distraer la productividad de los trabajadores. En cambio nuestro Liberalismo piensa todo lo contrario. Una prueba más de toda la inmundicia que puede llegar a esconderse detrás de dulces palabras como Libertad, Igualdad y Fraternidad.

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