El drama español.

espanasÚltimamente no me interesa demasiado hablar sobre la dramática situación de España. Creo que cualquiera con un poco de inteligencia se da cuenta del momento tan trágico que vivimos. Lo cierto es que casi todo en este país antiguamente llamado España es de drama. Vamos a ello.

Es dramático que la inmensa mayoría de los españoles sigan pensando que la Democracia les permite dirigir el destino de su país. Que votando cada 4 años en las elecciones generales, pueden decidir si España hace una cosa u otra. Aún más dramático después de ver lo que la finanza mundial ha hecho a nuestros hermanos griegos y a su democracia. Allí han dado un golpe de estado contra el pueblo y en Europa no se meneado una hoja. Y dramático que en base al voto, los españoles sigan pensando que existe de verdad una derecha y una izquierda. Cuando los cierto es que todos los grandes partidos de este país portan el mismo cáncer en su seno. El Liberalismo.

Es dramático que la inmensa mayoría de los españoles no quieran cambiar las cosas, aunque sepan que hay más de 5 millones de compatriotas sin trabajo. A lo más que aspira la mayoría es a volver al nivel de consumo que tenían antes de la burbuja inmobiliaria, para hacer exactamente lo que hacían antes. Comprar lo que no necesitaban como medio para alcanzar la felicidad made in Hollywood. Y no cambiarán de forma de pensar hasta que se vean sin tv, sin coche, sin casa, sin comida y sus familias asesinadas, como hoy lo ven otros en Siria o en Irak. Todo llegará porque el mal que perpetramos en el resto del mundo, volverá a nosotros por triplicado. Es la regla del Karma.

Es dramático que viendo la situación grave de pobreza en muchos hogares, la Iglesia española no haya emitido un comunicado condenando la Usura y el poder de los bancos en España, que son quienes verdaderamente gobiernan el país. Por contra siguen permaneciendo en silencio, su cúpula bien pegadita al poder y cantando canciones de Bob Dylan en sus parroquias. Guías ciegos, que diría el Maestro. A éstos les llegará la condenación más severa.

castilla_1212Es dramático que los españoles sigan sin darse cuenta de que la verdadera regeneración del país debe comenzar entre otras cosas por restaurar la unidad de Castilla. Territorio histórico y heróico entorno al cual creció y prosperó la mejor España de antaño. La que dió al resto de la nación hasta un Imperio. Más dramático aún que muchos patriotas que gritan en Facebook contra el separatismo, no lo hagan contra los que dividieron Castilla con la Constitución de 1978 en la mano. Pero ya nos vamos conociendo todos aquí. Sabemos quienes sienten verdaderamente el dolor de una patria que se muere y el de otros cuya patria identifican simplemente con un estado, un régimen o una bandera. Los que claman contra Cataluña porque se quiere ir y olvidan que Portugal lo hizo en 1640. Lo que nos dejó ya una España rota y mal cosida.

Dramático es que el pueblo español siga pendiente de sus selecciones deportivas nacionales cuando su nación no existe de facto. No tenemos soberanía. No mandamos sobre nuestro territorio, sobre nuestro Estado y sobre nuestro destino. Somos un país ocupado y tal hecho parece no preocupar a los ciudadanos españoles. Tampoco que Zapatero y Rajoy nos hayan convertido en objetivo prioritario de Rusia en caso de conflicto bélico, al albergar en las bases yanquis en nuestro país el sistema antimisiles de la OTAN. Por contra los españoles de Rota y Morón, están contentos porque creen que la afluencia de los soldados de ocupación yanquis va a mejorar la economía de esas dos ciudades españolas. Que toquen todo lo que quieran tocar, salvo mi bolsillo. Pero como suele suceder, en el pecado llevarán la penitencia.

Y dramático que ante esta gravísima situación, las fuerzas nacionales o el “área” sigan ausentes de la verdadera realidad. Y que los pocos que son conscientes de ella y se sientan a hablar entre ellos para buscar una solución, sean rápidamente censurados y ridiculizados por ex-camaradas, no con ataques políticos sino de índole personal. División, cainismo, envidias… Los mismos pecados desde hace más de 35 años. Pecados aún más dolorosos, cuando provienen de personas que muchos hemos admirado y que eran ejemplo de ética y honestidad hasta hace muy poco.

Ayer celebramos algunos la Festividad de Santiago Apóstol. Patrón de Las Españas, al que los antiguos españoles invocaban antes de las batallas. Unos pocos le rezamos y no le pedimos que nos sacara del atolladero en el que estamos. Tan solo le pedimos humildemente que nos ayudara a no seguir siendo una manada de cobardes. Porque eso es lo que somos y en lo que nos hemos convertido. Aún más los que ante tal situación se proclaman patriotas y simplemente se dedican a observar el panorama y arremeter contra los que se niegan a permanecer sentados mientras nuestra Patria se hunde.

¡¡¡SANTIAGO Y CIERRA ESPAÑA!!!

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¿Qué es ser europeo?.

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Ser europeo no es ser un africano rico y de piel blanca…, como deben de imaginarse quienes cruzan a miles el Mediterráneo. Y como se imaginan —pero ya empiezan a disminuir— los desventurados que los acogen jubilosos y con los brazos abiertos. Ser europeo tampoco es ser súbdito (“ciudadano”, dicen) del “engendro ese” de Bruselas, como lo llamaba el general De Gaulle: ese engendro burocrático y tecnocrático que ni siquiera sabe qué es un alma. Aún menos una patria.
Ser europeo es tener una patria: “una unidad de destino”, decía aquél. Ser europeo es tener el destino de pertenecer a algo grande, noble, poderoso: algo que va mucho más allá del “terruño” en el que se nace, agregaba el mismo; algo que todavía va muchísimo más allá de la suma de átomos, individuales y gregarios, a la que nos intentan reducir. Ser europeo es estar marcado por todo un destino, por toda una civilización: la más alta que vieran los siglos: esa inaudita conjunción de arte (todas las artes sin excepción), de pensamiento, ciencia, espíritu crítico, res publica… que, sin demérito de las demás civilizaciones, en ninguna ha llegado tan alto.
Ser europeo es pertenecer a una civilización —implantada en esta orilla del Atlántico y proyectada a la otra— cuyos pueblos han tenido, sin embargo, la desgracia de enfrentarse despiadadamente entre sí durante siglos: desde que se quebró la unidad política y de lengua del Imperio que, junto con Grecia, la forjó.
Ser europeo es, sin embargo, saber sobreponerse a nuestros propios demonios, luchar contra ellos. Contra los de ayer… y los de hoy, cuando, olvidadas nuestras luchas fratricidas, parecemos haber perdido alma, arraigo e identidad.
Ser europeo es, en definitiva, ser todo lo que se explica en este video que, editado por el Institut Iliade y subtitulado por Pere Serrat, está destinado a ser ampliamente difundido a lo largo y ancho de toda Europa.
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RIP por la izquierda española.

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Hoy falleció el cantautor satírico Javier Krahe. Con él se marchan los restos de una izquierda genuina que se quemó por completo en la campaña del Referéndum de la OTAN y para la que la caída del Muro de Berlín supuso su epitafio final. Personas relevantes de la talla de Julio Anguita reclamaron una reflexión profunda sobre el socialismo marxista e incluso una refundación de la izquierda, que enmendara los excesos y fracasos del llamado Socialismo Real. No le hicieron caso. Unos pocos decidieron encerrarse en su búnker ideológico, pasando a la marginalidad, y los más se rindieron al Capitalismo Imperial.

Las viejas demandas obreras fueron olvidadas. Ya no se habló nunca más de nacionalizar la banca, hacer la reforma agraria (tan urgente y necesaria aún en este país) o de que los obreros tuviesen acceso a la propiedad de los medios de producción. La izquierda se rindió al consumo feliz y a demandar un capitalismo más humano (como si el peor azote de la humanidad pudiese ser domesticado). A esa izquierda blandengue y desarraigada la vimos todos en las concentraciones del 15M en la madrileña Puerta del Sol. La Spanish Revolution armada de Iphones y de cámaras reflex. Pero no todo fue abandonado. Los contra valores se mantuvieron. La endofobia, el anticlericalismo y el multiculturalismo siguieron ahí. A ellos se les sumó la defensa del hembrismo (feminismo radical) y de todas las formas de sexualidad no tradicionales. También la defensa de la trata de seres humanos (inmigración), justificada sarcásticamente en nombre de la solidaridad. Había nacido la progresía. Que en resumidas cuentas, se trata de aparentar lo que no se es. O para que se me entienda, los que llevan la pegatina del Che Guevara en su BMW. La nueva repetición del Mayo del 68. La izquierda del caviar. El sindicalismo que se forra con los fondos para los desempleados. Los sindicatos que ahora se hacen llamar “agentes sociales” en el nuevo diccionario de la Neo-lengua.

Palabras como democracia, revolución o justicia social han sido desde entonces pervertidas hasta el asco. Particularmente la Democracia, que hoy más que nunca significa Capitalismo. Lo hemos visto en Grecia. Donde a los ciudadanos se les convoca a un referéndum, gana el NO a las políticas de recortes sociales del Gobierno Mundial (FMI, BCE, UE, OTAN) y su gobierno decide hacer todo lo contrario; accediendo sin rechistar a ajustes aún más duros contra las clases populares. Syriza es un fraude. Y aquí lejos de extraer lecciones de ello, hay quienes siguen prometiendo conquistar el cielo, vivir momentos leninistas (ni el autor de semejante gilipollez sabe que significa) y buena parte de la masa borreguil, les cree.

Desde luego lo que le queda a este país por pasar va a ser gordo y probablemente traumático. Quizá eso sea lo que nos termine de despertar.

Pero no quiero que nadie caiga en la desesperanza. Si algo tengo muy claro es que nada es eterno, salvo los verdaderos valores. El Capitalismo Imperial ya no tiene más territorios que conquistar. Hay países que ya han dejado muy claro que no van a ceder sus soberanías nacionales al Gobierno Mundial. Son los mismos países que a día de hoy acumulan las mayores reservas de oro en sus bancos nacionales. Por contra, es justamente lo que ya no hay en los bancos de Europa Occidental y aún menos en las arcas de la Reserva Federal Norteamericana. Occidente solo tiene papel. Ese papel terminará por arder y por consumir toda la contra-civilización occidental y sus contra-valores. De modo que de una manera u otra, todo este imperio del mal que nos asfixia y que lleva enterrando a la verdadera Europa desde 1945, caerá como antes lo hicieron otros.

Tenedlo claro, por un camino o por otro, el futuro nos pertenece completamente.

Descanse en paz Javier Krahe y la vieja izquierda española.