Elecciones Generales 2015.

goya

Cuando los romanos llegaron a Hispania, encontraron a miles de tribus de feroces guerreros. Sabían que la conquista no sería algo fácil. Pero encontraron la manera. Se aliaron con unas contra las otras para finalmente dominar por completo la Península. Aún así las tribus celtíberas fueron las últimas de Europa en ser conquistadas y dominadas. Si aquellas tribus hubieran estado unidas, habrían prevalecido pero no. Antes de la llegada de los romanos, ya se combatían con fiereza por lindes de tierras, mujeres o cualquier absurda razón. Siglos más tarde en una recepción de embajadores, uno de ellos le preguntaba a Fernando el Católico como una nación tan apta para la guerra podía haber sido conquistada tantas veces. El Rey Católico le explicó que aunque los españoles eran muy buenos para la guerra, tendían a la disgregación cuando no había una mano fuerte al frente del estado capaz de domeñarlos. Así era y así seguimos siendo. Como diría Pérez-Reverte, somos un pueblo de trinchera.

Sesudos analistas del área, llevan 40 años preguntándose como es posible que en España no exista un partido patriota fuerte. Cada uno tendrá sus razones. Yo creo en las palabras del Católico Rey español. Basta echar un vistazo a la Historia de la Falange, para darnos cuenta. Nunca volveremos a tener quizá un jefe de la categoría de José Antonio Primo de Rivera. Un poeta guerrero en cuerpo y alma. Un hombre que jamás exigió a los demás lo que él no estuviera dispuesto a dar. Y fiel a ese criterio, murió asesinado por sus adversarios en noviembre de 1936. Pues aquel hombre genial, patriota y revolucionario, también fue traicionado por los suyos y no una sino varias veces. Creo que no hace falta recordar los episodios protagonizados por los hermanos Ansaldo, el Marqués de la Eliseda o el mismísimo Ramiro Ledesma.

Somos así y así seguimos. Si militamos en un partido patriota, siempre habrá un motivo de desacuerdo con alguien. Siempre habrá un jefe que nos mande algo que no nos guste. La solución del español no es recurrir por cauces legales e internos las decisiones de ese jefe. Uno se va del partido. Pero además se marcha haciendo ruido y daño (para lo que me queda del convento… me cago dentro). Forma su propio grupo y seguidamente hace un llamamiento a la unidad de las fuerzas patriotas. Aquí somos muy dados a esgrimir palabras como honor y disciplina, pero en realidad las escupimos de nuestras bocas sin tener ni idea de su significado. Peor es aún la actitud de viejos ex-militantes quemados o de individuos que jamás han militado en nada, pero que siempre son los que pretenden imponer desde el pc de su casa la medida del listón patriótico a los demás.

Tal son las cosas, que no han pasado apenas unas horas de la publicación de las candidaturas a las elecciones generales de Diciembre, cuando las diversas gusaneras nacional-carroñeras han comenzado a agitarse en sus madrigueras. A ver que partidos patriotas se presentan en las grandes ciudades para ponerlos a caldo. Y si encima se trata de falangistas, peor aún. Ahí ya entramos en otro submundo de odios azules ancestrales. Que si fulanito apoya el mestizaje, que si menganito quiere la inmigración masiva, que si estos no quieren una España de chicos rubios y de ojos azules, que si con ese nombre no pueden ganar (imaginaros el cachondeo si hace 10 años alguien hubiese fundado aquí un partido llamado Amanecer Dorado…), que si con esa simbología no se va a ninguna parte (¿hay algo más nuestro que el Yugo de Fernando y las Flechas de Isabel?). Y no hablemos de la actitud de grupúsculos incapaces una y otra vez de presentarse a una contienda electoral por falta de medios y militancia. ¿Autocritica?, ninguna. ¿Ayudar a los que sí se han podido presentar?, para nada. Se pide la abstención y el voto en blanco. Faltaría más. La democracia es una farsa en la que no debemos participar, salvo si es mi partido el que se presenta. Entonces sí pido que vayáis a las urnas. De verdad, algunos ya dan asco. Lo digo en serio. Asco.

Tengo camaradas en Falange Española de las JONS. Mis diferencias ideológicas con ellos son mínimas. Los matices en cambio, numerosos. Pero nos entendemos perfectamente. Es gente de mi absoluta confianza como camaradas y amigos que son. Ellos, como yo, tendrán sus distancias con la dirección de su partido o quizá no. Lo cierto es que es imposible militar en algo en lo que estés al 100% de acuerdo con todo. Pero siguen luchando dentro y fuera de esa formación por su Fe y por su patria. Son disciplinados y no traman conspiraciones contra sus jefes. Son poetas guerreros, padres de familia y hombres de España que en plena decadencia, decidieron intentar cambiar las cosas, a sabiendas de que jugarán en un terreno de juego que es del sistema, contra el equipo del sistema, las reglas del sistema y los árbitros del sistema. Y para jugar ese partido, se han tenido que dejar el alma en las calles de Madrid para conseguir esas 4700 firmas (que al final y por zancadillas de las cloacas democráticas han sido casi 1000 más). Yo que no milito en nada, aunque apoye económicamente a éste y otros partidos patriotas, no puedo ignorarles. No puedo quedarme en casa, aunque me de asco la contienda electoral. Lo mínimo que puedo hacer es apoyarles el día 20 de Diciembre. Cada cual que haga lo que le venga en gana. Pero por favor no les pongáis zancadillas. Cuando os entre la vena cainita de criticar por criticar a los demás, miraros al espejo fijamente y preguntaros que hacéis vosotros por España. En serio, miraros fijamente en el espejo y quedaros con la actual fisonomía de vuestro rostro. Quizá dentro de 10 o 20 años, os maldigáis a vosotros mismos por todo aquello que pudisteis hacer y no hicisteis. O por todos esos palitos que durante años pusisteis en los engranajes nacionales para destruir definitivamente toda la maquinaria nacional. Quizá en ese momento, cuando España sea un recuerdo, os deis cuenta de vuestra maravillosa labor como “patriotas”.

¡Viva Castilla y Arriba España!

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Un pensamiento en “Elecciones Generales 2015.

  1. No lo podría haber expresado mejor, Alfonso. Personal e ideológicamente estoy más cerca hoy día del Msr que de mis amigos y ex- compañeros de barco de FE JONS. Son muchas como dices tú las diferencias. Pero más lo que une. Todo mi apoyo también para ellos.

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