Con FE y sin respeto.

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Hace 5 meses escribí un artículo justificando mi apoyo a Falange Española de las JONS. Las razones que esgrimí entonces siguen hoy plenamente vigentes. Quien quiera leerlo, puede hacerlo pinchando este enlace:

https://castillaresiste.wordpress.com/2015/11/29/elecciones-generales-2015/

Pero a aquellas razones hay que sumarle hoy muchas otras. España va a la deriva. Lo sentimos todos y nos duele a diario. Pero incluso al dolor se termina uno por acostumbrar. Lo mismo sucede cuando te condenan a prisión de por vida y pierdes la fe en volver a ser libre. Apretas tanto los barrotes que terminas por no sentirlos. Eso nos está pasando a los españoles. No me refiero a esos millones de mamíferos con DNI español, cuyo horizonte máximo es ver llegar el “finde”. Me refiero a esos españoles que como he dicho sienten el dolor de su país. Nos estamos dejando arrastrar por la corriente del sistema. Por esa deriva de la que hablaba antes. Una nave sin rumbo, sin capitán, sin timonel y sin timón. Una España sin SOBERANÍA. ¿Y que significa no tener SOBERANÍA?. Pues que no somos dueños de nuestros destinos. Que otros deciden lo que va a hacerse con nosotros. Y de hecho ya lo decidieron a finales de los años ’70 en la Comisión Trilateral. Había que desnacionalizar España. Poner un rey democrático. Regionalizar a fondo el país (frase dicha textualmente entonces) y sobre todo machacar a la Iglesia Católica Española. Bien, hay que felicitarles porque les ha salido casi perfecta la jugada. Y hemos llegado casi al final del camino.

España existe hoy sobre los mapas simplemente porque así le conviene a la Unión Europea, al FMI y a la OTAN (que todo es lo mismo). Fijaros bien, cuando Artur Mas empezó su desafío secesionista al Estado, lo primero que hizo ese “adalid de la virilidad” que se llama Mariano, fue pedir consultas en Bruselas. Y Bruselas le dijo a Artur NO. Mucha gente se reía (en ésta Ex-paña la gente cada vez ríe más con la risa de los tontos) y a otros nos daba verdadera pena ver que la unidad de nuestro país dependiera de la voluntad de un Jean Claude Juncker, de una Merkel o de una meretriz como la tal Lagarde; y no dependiera de la voluntad de un soldado de la Legión Española o de la Brigada Paracaidista. Esto es no tener SOBERANÍA.

Pero hay más. No tener SOBERANÍA, significa que esos soldados a los que aludía, deben estar desplegados por medio mundo, sirviendo a la finanza internacional y buscando enemigos entre las pocas naciones libres (soberanas) que aún quedan en el planeta. Significa que no podemos cambiar nuestro modelo productivo, por mucho que Pablo Iglesias hable de ello, sin decirnos en que consiste. Y significa que no tenemos ninguna esperanza que ofrecerles a esos 4.700.000 ciudadanos que no tienen trabajo. Es condenarles a ellos y a sus descendientes a una vida de miseria, de subsidios, de 400 euros de mierda y a morirse de asco en la casa de sus padres (porque ellos nunca podrán tener una propia). Es negarles a todos esos millones de jóvenes con buena titulación, a tener que emigrar fuera de España, mientras contemplan como Ex-paña importa a cambio personas prácticamente analfabetas de otros países, para ocupar su sitio y hacerle el caldo gordo a la banca y a la patronal. Es también decirles a todos esos millones de españoles que quieren tener hijos, que no van a poder tenerlos porque el Estado se encargará de ahogarles fiscalmente para impedirlo. Y de ese modo, dar cumplimiento al mandato eurocomunitario de evitar a toda costa la reproducción de los europeos (esto hay que decirlo ya ALTO Y CLARO. Nos quieren exterminar y sustituirnos por otros pueblos más dóciles). No tener SOBERANÍA significa ignorar a tu prójimo (tu próximo, los tuyos) y desvivirte por todos esos refugiados que han producido las guerras y los saqueos en medio mundo esa finanza internacional. O sea, por un lado pedimos solidaridad, mientras por otro somos aliados de quienes financian esas guerras y el terrorismo internacional. No tener soberanía es condenar a muerte a nuestros agricultores, a nuestros ganaderos, a nuestros pescadores y a lo poco que el PPSOE ha dejado de nuestra industria (30 años desmantelandola a conciencia y a las órdenes de la p… UE). Y no tener SOBERANÍA es tener que soportar que terroristas, asesinos y violadores sean liberados por nuestro gobierno o que 100.000 niños al año sean asesinados en el vientre de sus madres, en esos campos de exterminio democráticos que son las clínicas abortistas. Es increíble que los mismos que alientan el asesinato de bebés antes de nacer, nos digan luego que no saben como pagar las pensiones de nuestros ancianos. Si lo que están haciendo es asesinar a los futuros cotizantes españoles, mientras encargan un comité de sabios para estudiar la viabilidad del sistema de pensiones. Increíble ¿no?. Pues esto pasa por no tener SOBERANÍA. También carecer de SOBERANÍA significa soportar leyes de “igualdad” que discriminan a los hombres ante la Ley, benefician a los lobbies hembristas y enseñan a nuestros niños en los colegios que pueden decidir si son niños o niñas, al margen de lo que diga su código genético. La giliprogresía gobierna porque no tenemos SOBERANÍA.

¿Y que hacemos ante todo esto y ante las próximas elecciones?. Bueno, podemos seguir agilipollados en nuestras casas y frente a nuestro televisor. Podemos cantar canciones patrióticas en reuniones con los amiguetes. Podemos hacer el Torrente en los campos de fútbol. E incluso podemos hacer una coalición de partidos patriotas, presentarla como lo más de lo mas y la definitiva y luego decirle a la gente que no vamos a las elecciones por una cuestión estratégica y porque lo que necesita España es nuestra abstención. ¿Alguien se imagina a Adolf Hitler en 1933 pidiendo la abstención al pueblo alemán con 6 millones de parados?. Sinceramente, quien no va a unas elecciones no es porque no quiera. Es porque no puede.

Pero otros sí han podido hacer los deberes. Sin alardes ni alharacas. Con una labor militante y disciplinada. Con trabajo abnegado e implacable. Con una existencia constante desde su refundación en 1977. Me refiero a los militantes de Falange Española de las JONS. Una vez más son el único partido patriota con capacidad e infraestructura para colarse en el circo electoral y decirles a los demócratas en su campo, con sus reglas y en su cara AQUÍ ESTÁBAMOS Y AQUÍ SEGUIMOS. Y sí, como ya dije en diciembre, cada cual tendrá SUS ideas, SUS opiniones, SUS simpatías y SUS preferencias. Pero decía también antes que España está al final del camino. Ya no es tiempo de YO, YO y MI. Es tiempo de mirar por nuestra comunidad. Por el pueblo español. Incluso por esa enorme porción que no merecen denominarse como tales. Porque como dijo José Antonio, aunque toda España votara su propio suicidio, nosotros lo evitaríamos. Es hora de abandonar el voto útil al sistema y votar útil por nuestros parados, por nuestros ancianos, por nuestros jóvenes, por nuestra Historia, por nuestra Tradición y por recuperar la espiritualidad de nuestros antepasados, sin la cual nada somos. POR NUESTRA SOBERANÍA.

¿Que discrepas en algo con los falangistas?. Vale. Los falangistas de FEJONS también discrepan entre ellos. Y ni te cuento los que vamos por libre… Todos discrepamos entre nosotros porque a casi todos Dios nos dio una mente entre otras cosas, para eso. Para razonar, pensar y discrepar. Pero también para tomar decisiones. Cuando la nave va a los acantilados, ya no es tiempo de ver si giramos a poniente o no. Ya no es momento de teorías. Es el momento de reaccionar. Y yo tengo por gala ser muy poco conservador y sí bastante Reaccionario.

La democracia liberal es un sistema de dominación impuesto por la finanza sionista para dominar a los pueblos. Es verdad. Pero ahora mismo es la única posibilidad para obtener espacios gratuitos en los medios de comunicación, poder dar mítines en centros públicos y en definitiva la única ventana que tenemos para llegar a nuestro pueblo. No hay caminos cortos y quien os venda lo contrario, os miente. Puedes ir a Europa y hacerte 40 fotos con tal o cual líder. Firmar 30 declaraciones que nadie leerá. Incluso ir a Israel de peregrinación, venderte al Likud por 30 monedas, pedir su bendición y esperar a que te apuñalen por la espalda, para variar. Pero al final, aquí no te conocerá ni el Tato. O estás en el proceso electoral o no estás. No existes. No importas.

Insisto, el 26 de Junio puedes dar un voto de resistencia por España y por recuperar nuestra SOBERANÍA, votando a los Falangistas. O seguir pegado a tu Play, tu televisor, tu móvil, tu indolencia, tu patriotismo virtual y dando la espalda a los tuyos y todos esos que nos precedieron en la construcción de nuestra patria y que nos contemplan desde las estrellas.

¡PATRIA O MUERTE!

¡ARRIBA ESPAÑA!

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¡¡¡Nazis!!!

“Queremos que no se canten derechos individuales de los que no pueden cumplirse nunca en casa de los famélicos, sino que se dé a todo hombre, a todo miembro de la comunidad política, por el hecho de serio, la manera de ganarse con su trabajo una vida humana, justa y digna”.
(José Antonio Primo de Rivera)
hsm
Durante la II Guerra Mundial los medios de comunicación sionistas comenzaron a usar la etiqueta “nazi” para referirse a los nacional socialistas alemanes y a los alemanes en general. Es como en Vietnam, donde los soldados yanquis que ocupaban ese país, apodaban “charlies” a los vietnamitas rebeldes.
Según la propaganda de guerra sionista, los nazis eran unos tipos aborrecibles. Mataban a cualquiera por placer. Por ejemplo, en las películas de hollywoodienses (que es su centro de producción más importante) los nazis son pervertidos sexuales, practican tiro al blanco con los presos, hornean a la gente, fabrican jabones con grasa humana y poco más. Lo que nunca nos explican es porqué el 99% de los alemanes les apoyaban con fervor. Claro, que los alemanes apoyaban otro tipo de “nazis”. Los nacional socialistas. Quizá fuera porque bajo su gobierno, ciudadanos que habían vivido en la hambruna y la indigencia, bajo gobiernos 100% democráticos y liberales, de repente encontraron trabajo, casa en la ciudad, casa en el campo, un coche y muchos casos hasta vacaciones en Mallorca. Pasar en apenas 4 años de comedores sociales a ser clase media, los firmarían hoy sin pensárselo esos 4.700.000 españoles sin trabajo de los que casi nadie se ocupa, a casi nadie importan y que carecen de una fuerza política que les represente.
Pero en un mundo donde apenas nadie lee, nadie usa Internet para investigar nada y todos se limitan a navegar por las redes sociales para hablar de sus propias estupideces (yo, yo, yo), sigue triunfando la etiqueta “nazi”. Se aplica a cualquiera que se atreva a pensar por sí mismo y a cuestionar algunas “verdades” de los vencedores en la II Guerra Mundial. También y sobre todo a aquellos que diariamente dejan con el culo al aire al sistema, ayudando a todos esos compatriotas que sufren democráticamente el desahucio, el desempleo y el hambre. Dicen que discriminan a la gente porque solo ayudan a los españoles. Siguiendo ese razonamiento estúpido, si yo tengo una caja de pastas. La llevo a mi trabajo. La reparto entre los de mi departamento ya soy un “nazi”. Estoy discriminando al resto de la empresa, ¿no?. Estoy cometiendo un delito equiparable a todo un genocidio humano.
Lo extraño es que cuando llevas a tu hijo a una guardería pública o quieres inscribirle en el colegio público más cercano a tu casa y le dejan al final de la lista por SER ESPAÑOL. No es discriminación. No es un genocidio humano. Y no es algo “nazi”. Es lo natural porque los de fuera deben tener más derechos y oportunidades que los de casa. Tampoco es “nazi” cuando tú tienes que pagar los libros de texto de tu hijo español o el comedor del colegio y los hijos de los foráneos no. O cuando una ONG ayuda exclusivamente a los inmigrantes, excluyendo a los españoles en necesidad, tampoco es “nazi”. Esta etiqueta como vemos, se usa donde y cuando le conviene a nuestro maravilloso sistema liberal y democrático universalista, que ha logrado entre otras cosas, que España tenga una deuda que supera ya el 100% del PIB.
Mirad, cualquiera con dos dedos de frente alimenta primero a los de su prole y luego al resto. En la Naturaleza sucede exactamente lo mismo. Pero en España esto no es así. Las las instituciones están volcadas única y exclusivamente con los de fuera y de esto no se libra a veces ni si quiera la Cruz Roja. Que un puñado de patriotas de ideologías diversas, se hayan unido para dar de comer y ayudar a 300 familias españolas, no es ni puede ser jamás un delito. Esto es a lo que se dedican los chavales del Hogar Social de Madrid. Ni hornean gente, ni hacen jabón humano, ni van pegando a los transeúntes, ni son “nazis”. Son patriotas con sensibilidad social. Son solidarios españoles. Son esa revolución social y española que el sistema liberal y democrático, con sus repugnantes medios de comunicación y su policía, ya no podrán parar.

Disgregación. José Javier Esparza.

 

Hablaba hace unos meses sobre Arturo Pérez Reverte y su sus problemas para cruzar el Rubicón. José Javier Esparza, escritor como él, no ha tenido problemas en cruzarlo y en abordar en profundidad, asumiendo todas las consecuencias, los problemas reales de España como nación y como pueblo. Necesitamos intelectuales como él, aunque no compartamos la totalidad de sus ideas. Bravo por José Javier Esparza y por su valentía.

No estamos solos.

Sales a la calle y miras a quienes te rodean y te sientes solo. Enciendes la televisión y verla te provoca nauseas. Hablas con tus compañeros de trabajo y te cuentan sus aspiraciones y no les mandas a la mierda por educación. Incluso intercambias opiniones con personas de tu propia familia y no entras al fondo de las cuestiones para no crear fuertes discusiones. En resumen, te preguntas a ti mismo si tiene sentido luchar por un país que es el tuyo, pero cuyos habitantes te rechazan. Se ríen de ti y te desprecian. Te cuelgan etiquetas y casi te ven como a un delincuente o a un genocida. ¿Porqué luchar entonces y no abandonarte a los placeres mundanos que te ofrece el sistema?. ¿Porqué no unirte a la manada?. ¿Para que apoyar a los partidos patriotas?. ¿Que sentido tiene por ejemplo firmar los avales electorales a un partido como FE-JONS?. ¿Para que ayudar a los chavales del Hogar Social de Madrid?. ¿Para que rezar cada noche antes de dormirte?. Si todo está ya perdido, ¿para que seguir?.

José Antonio dijo muchas veces que aunque todos los españoles quisieran destruir su propio país, él y los suyos harían lo posible por evitarlo. Y lo hicieron. Ese es el mayor legado que nos dejaron. Su sacrificio, su heroísmo. ¿Pero tiene sentido ser hoy un héroe en un país que olvida a sus mejores y ensalza a los mediocres?. Mi respuesta es Sí.

Mirad, somos muy dados en España a caer en el fatalismo y no nos damos cuenta de que este país nuestro se ha salvado muchas veces por la gesta de unos pocos. La excelencia siempre es minoritaria y aparece solamente en los momentos desesperados. Cuando ese egoísta e indolente que todos llevamos dentro, te tiente con esa pregunta del sentido de ser héroe donde nunca te van a levantar un monumento o nunca te pondrán una calle, recordad aquel viejo y bello lema Carlista. “Ante Dios nunca serás un héroe anónimo”.

Y no hay más. No estáis en este mundo para recibir placeres y regalos. Estáis aquí para servir, para luchar y para dejar un país mejor que el que habéis recibido. El hombre viene al mundo para al final volver  de nuevo a Dios. Y ese camino hacia Dios, nunca es recto ni viene alfombrado de margaritas. Hay que hacer lo correcto porque es lo correcto y porque es lo que Dios nos pide. Nosotros no estamos solos. Que sigan los demás con sus festines.

¡Viva Castilla y Arriba España!

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