¡Visca Catalunya!.

“Si alguien hubiese gritado muera Cataluña, no sólo hubiera cometido una tremenda incorrección, sino que hubiera cometido un crimen contra España, y no sería digno de sentarse nunca entre españoles. Todos los que sienten a España dicen viva Cataluña y vivan todas las tierras hermanas en esta admirable misión, indestructible y gloriosa, que nos legaron varios siglos de esfuerzo con el nombre de España. “

(José Antonio Primo de Rivera en el Parlamento Español de 1934)

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A comienzos de la Guerra Civil, Manuel Hedilla advertía por carta a sus camaradas en el frente que las derechas muchas veces eran peores que los rojos. Y no se equivocaba. De toda la ganadería que apoya en España a la derecha liberal, hay un enorme sector porcino. Dicho sector es el que siempre nos habla en privado sobre los “putos catalanes” y los “putos vascos”. Son los que lucen con alegría chapitas y pulseras con la bandera de España en los barrios bien de las grandes capitales españolas. Particularmente en Madrid. Gente de ley y orden, que luego suelen medir el sentido de las cosas en base a su rentabilidad económica. Los que piden unidad para España, pretendiendo liquidar su Estado y entregando su soberanía a Bruselas y a la OTAN. Los que no toleran que en España haya otra lengua propia que no sea el Castellano, al que además denominan “español”. Porque para ellos, cualquier atisbo de singularidad cultural es sospecho ya de separatismo.

Esta ganadería porcina tiene por norma disimular fuera de sus zonas seguras. Nunca les veréis luciendo una bandera de España en Barcelona, en Bilbao o en Pamplona. Ni si quiera un miserable pin en la solapa. Pero eso sí, insistirán una y mil veces en lo “putos” que son todos los vascos y todos los catalanes por separatistas. Todos sin excepción. Y lo harán, como digo, desde la seguridad de sus casas y sus barrios. Son la escoria separadora que desde siempre ha alimentado al separatismo.

Ayer fueron agredidas dos chicas en una carpa pro Selección Española de Fútbol en Barcelona. Ellas, dos catalanas que demandaban a la Alcaldesa Ada Colau unas pantallas para poder ver a su selección nacional. La española. A lo que la “afable” alcaldesa se niega, como buena separatista y sectaria que es. Poca gente acudió en su ayuda y menos el sector porcino de la derecha liberal española. Cobardes, como siempre. Ayer esas dos catalanas dieron una lección de valentía a toda España y a ese sector porcino derechista. Porque hay que tenerlos bien puestos para decir públicamente que te sientes de tu tierra y español en Cataluña. Ya quisiéramos una valentía así en Alicia Sánchez Camacho, en Mariano Rajoy o en alguno de sus votantes. Dos personas a las que nunca les rayarán el coche, nunca les harán pintadas en los portales de sus casas y nuca les tirarán globos de pintura a sus terrazas por lucir una bandera española.

¡VIVA CATALUÑA ESPAÑOLA!

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