Audacia.

La verdad es que con estos calores estivales apetece muy poco hablar sobre el momento político en el que se encuentra el mundo y particularmente nuestro país. Pero el curso político está a punto de empezar y es necesario hablar de ello.

rajoy2España tiene una deuda que sobrepasa ya el 100% del PIB. Para Julio del 2017 se necesitarían 12.000 millones de euros para poder pagar la paga extra a los pensionistas. El estado solo tiene 9.000 millones. Todo esto gracias a la nefasta gestión de Mariano Rajoy y del PP. España está al borde de la quiebra. Por otro lado el déficit está desbocado. El origen una vez más, se debe al engendro del estado autonómico, cuyas administraciones se niegan a cumplir las reglas establecidas por el propio estado de cara al endeudamiento. No se trata solamente ya de Cataluña, autonomía en flagrante rebeldía contra el estado y que devora por sí sola la mitad del Fondo de Liquidez Autonómica. Son casi todas. Sabedoras de la debilidad de un pusilánime al frente del gobierno, se dedican a gastarse lo que no tienen. Aunque eso suponga dejar los servicios sociales al borde del colapso.

soraya

Pero en vez de tratar todas estas cosas, nuestra casta está inmersa en el debate de facilitar o no un nuevo gobierno de derecha liberal. Pues yo siento llevar la contraria a todos, pero yo sí quiero nuevas elecciones. Además las quiero en Navidad. Y las quiero por varias razones:

  1. Quiero que la gente aborrezca del todo a la casta, a sus partidos y a todo el sistema. Que se den cuenta de que los partidos son asociaciones de delincuentes, cuyo único interés es seguir viviendo de los ciudadanos. No les importan España ni los españoles.
  2. Que los parados, cuyo número se va a disparar de nuevo en Septiembre, se den cuenta de que la derecha pasa de ellos y la izquierda también. Que aquí solo importa la desmemoria histórica, el Feminismo, el LGTB y esos refugiados, que en su mayoría no son tales. Que son inmigrantes ilegales encubiertos y que van a gozar de todas las bendiciones por parte del sistema para seguir abaratando el despido y liquidar los pocos derechos sociales que les quedan a  los trabajadores en España. Que esos parados sepan que no importan en este país a NADIE y que den un voto de castigo a la casta.
  3. Quiero ver que por tercera vez y en el ámbito patriota, solamente un partido es capaz de presentarse de nuevo a una contienda electoral. Que ese partido se llama Falange Española de las JONS. Y que, con todos mis respetos, el resto apenas existe. Si resulta que la única vez que el sistema nos deja tímidamente hablar con los ciudadanos, no podemos hacerlo por falta de militancia, es mejor echarse a un lado. Al menos aquellas formaciones que llevan al menos 20 años fracasando en éste y otros campos de la actuación política nacional.
  4. Me gustaría que algunas de las cosas que se dijeron en las Jornadas de FEJONS de este año se llevaran a cabo. Yo no milito en esa organización que admiro y respeto. Tengo mis distancias ideológicas, pero eso no quita para que les apoye en todo lo que puedo. No soy quien para decirles lo que deben hacer, pero sí creo que puedo hacer algunas sugerencias o aportaciones al debate.
  • Falange, FEJONS, debe ser AUDAZ. Si quiere ser el partido nacional de referencia en España, primero debe creer en ello. Hablar con un lenguaje propio, sin usar la lengua del sistema y frente al discurso del sistema. Porque el sistema va a criminalizar a la Falange, edulcore o no su discurso. Creo que es el momento de ceñirse a un programa electoral tan bueno como el que tienen y dejar de dar palos de ciego. Palos de ciego como los que piensan que la inmigración iberoamericana en España nos va a solucionar los problemas de valores o que la misma cercena menos los derechos laborales a los españoles, que los trabajadores inmigrantes de otras latitudes. Que España debe mirar a América por su vocación histórica es obvio. Pero debe hacerlo desde donde está, desde Europa. Y si este país no tiene ahora mismo medios para dar trabajo a 4.500.000 parados nacionales, tampoco los tiene para los de fuera. Iberoamericanos o no. Esto es aplicar el sentido común y lo que dice la vigente Ley de Extranjería. Y nada más. Ni racismo, ni xenofobia, ni criminalizar a los inmigrantes. Es simplemente ser justos con los nuestros. Eso no quita para que España deba estrechar lazos políticos y económicos con el mundo Hispanoamericano. Y si esos lazos concluyeran en la construcción de un bloque geopolítico de naciones hispanas, mejor que mejor que mejor. Visto lo que es esa inmundicia globalista de la UE, es preferible intentar esa otra vía.
  • FEJONS debe convertirse en ese partido de los parados, que mencionaba antes. En el partido de los trabajadores cabreados de España. En el partido de una clase media triturada por los distintos gobiernos de izquierda y de derecha que hemos sufrido en este país. En el partido de los autónomos. En el partido de los que estamos hasta las narices del sistema autonómico. En el partido de la gente que cree en el esfuerzo debe ser premiado. En el partido de los que quieren una verdadera Educación en España, que coloque a nuestras universidades entre las 100 primeras del mundo (ahora mismo ninguna). En el partido que asegure los derechos sociales de todos. En el partido del ciudadano frente a la usura bancaria. En el partido de los sindicalistas de verdad, que sepan oponerse a la gran patronal y sus intereses bastardos. En el partido del pequeño y mediano empresario. En el partido que dignifique a nuestro Ejército, convertido hoy en esas fuerzas armadas al servicio de la OTAN y del capital. En el partido de la recuperación de los valores nacionales, que no son otros que los principios católicos que alumbraron España como nación. En el partido contra el separatismo. En fin, en el partido como digo, del español cabreado, del español sensato y del español amante de la Justicia. Del español reaccionario en sentido positivo. Porque de este régimen no queremos conservar nada. Queremos y debemos reaccionar ante él y destruirlo.
  • Y para eso hay librarse de los posos de la extrema derecha que dejaron 40 años de ahogo bajo el Franquismo. No solamente de sus símbolos (uso del Águila de San Juan, por ejemplo). También de la propia concepción de España. Si uno añora la “España antigua, la España que ya no tenemos”, que decía José Antonio. Hay que saber como era aquella España. Porque entre 1492 y 1812, España no era una nación monolítica de una lengua, un pueblo y una sola sensibilidad. Era una España Foral, diversa, de reinos, señoríos, lenguas y visiones diferentes de la vida. Una España armónica, pero firmemente unida en esa diversidad. Ni era una estado jacobino, ni era un estado liberal. No se trata de volver al pasado, pero sí de inspirarse en aquellas cosas que estaban bien y que formaron las bases de la España auténtica frente a la falsificación de una Nación Española a la francesa, impuesta por los liberales con el golpe de estado de 1812. La Falange tiene que hacer una propuesta regional propia que asegure la pervivencia de nuestras culturas españolas en medio de la globalización salvaje que estamos sufriendo. Algo que no se ha hecho desde 1936. Y debería hacerse bebiendo en las fuentes de la Tradición Española. La cirugía está muy bien, pero luego habrá que ir más allá de esa cirugía. Y en ese ámbito de recuperar las esencias identitarias de España, Castilla tiene que estar presente como región y como la identidad más significativa de todas las españolas.
  • Hablaba al principio de Audacia. Yo sinceramente creo que ya es hora. Que hay que salir a la calle sin dejar de usar las redes sociales. Pero hay que salir. Que la gente sepa que hay un partido para castigar a la casta. Castigarles de verdad. No que prometa tomar el cielo al asalto, sino que aspire a barrer toda la mugre que se acumula en los Parlamentos Nacional y regionales. Que deje a la casta donde debe estar, en la cárcel o en el paro. Audacia para conseguir que no haya una contienda electoral con dos candidaturas falangistas en ella. Abrirse al diálogo con otros falangistas, con otras formaciones patriotas españolas y al contacto con la realidad que se está viviendo en Europa. Un continente invadido y puesto de rodillas ante una UE que nos empobrece y nos quiere imponer una islamización obligatoria, que como europeos y cristianos no podemos tolerar. Y para eso hay que hablar con las fuerzas nacionales y patriotas de toda Europa. Romper ese aislamiento que ha conducido al Nacional Sindicalismo casi a la marginalidad durante demasiado tiempo. En resumen, creer en ello y no resignarse a sacar unos pocos votos más en cada cita electoral.

Ojalá sea así. Yo no soy nadie. Reitero que no he querido inmiscuirme en la vida política de nadie, ni decir a nadie lo que debe hacer. Simplemente he querido aportar estas reflexiones por el bien de nuestra Patria, que es en definitiva el bien de todos.

¡ARRIBA ESPAÑA!

falange

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