Postales del Kali Yuga

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Postales del Kali yuga

Las tormentas circulares anuncian el fin del mundo.

Dentro de poco no habrá tiempo sino círculos de vacío.

El pavimento se hunde con los huesos de los olvidados en su matriz de petróleo.

Las filas de luces titilan como ancianos temblorosos ante la inminencia de la oscuridad.

La ciudad flota en su inseguridad de existir o de haber existido alguna vez.

La pregunta es siempre la misma sobre la vida y el amor, pero entre tanto la sangre fluye de las heridas en la guerra por sobrevivir.

No busco intelectuales, mejor creadores de símbolos y forjadores de victorias.

Mejor el viento en el rostro en una ruta vacía o la secreta muerte de un enemigo en una calle sin testigos.

Somos unas delirantes sombras que deambulan bajo el estallido del rayo y el devoto bramar del trueno.

Nuestro dios es Shiva pero le llamamos de mil modos distintos desde hace milenios.

Una grieta de estrellas se ha abierto en el cielo pero puede ser la última que podamos ver.

Lo absoluto atraviesa lo posible en los espíritus que están llamados a permanecer.

Lo posible no es más que un perro bravo con cadena de ahorque.

Alivianemos las cargas porque no se justifican.

Busquemos hermandades en los minutos que nos quedan.

La verdad siempre es un secreto para los mediocres.

Las tormentas nos anuncian el nacimiento del superhombre y las centellas no son sino la energía de los dioses resucitando.

Juan Pablo Vitali

Las recetas mágicas del patriotismo español.

Apenas ha empezado el nuevo año y seguimos con las recetas mágicas en las redes sociales para que nazca en España un partido social, patriota, identitario, nacional, sindical, nacionalista, laico-cristiano y español. Todo ello mirando al único movimiento que a día de hoy es capaz de presentar una lista electoral en varias provincias españoles. Se trata de Falange de las JONS. De los otros no me voy a ocupar, precisamente por las mismas razones. Si no puedes presentarte a una contienda electoral, no existes. En este sistema demo-liberal no existes y punto.

Pues según algunos, estas son las recetas mágicas que tiene que llevar a la práctica FEJONS para sacar un diputado en el Parlamento Español.

  1. Las siglas son las históricas y las más respetadas del mundillo patriota, dentro y fuera de España. Precisamente por eso hay que cambiarlas. Por ejemplo, pasar a llamarse Partido Nacional Sindical del Frente Español Identitario del Divino Amanecer. Se cambia el Yugo y las Flechas por un logo moderno ideado por un diseñador a sueldo. El logo en sí no importa, ni tiene porqué significar nada. Genial.
  2. Hay que actualizarse como el FN francés. O sea, prescindir del sobado Nacional Sindicalismo y hacerse liberal. Capitalismo Sí, Aborto Sí, LGTB Sí, Vientres de Alquiler Sí. Eutanasia Sí… Resuelto.
  3. Inmigración. Perseguir a palos por las calles a todos los inmigrantes, estaca en mano. Y si son moros, se les da más fuerte. Luego aplaudir con las orejas al FMI, la CEOE y a la Banca “española”.
  4. Hablar contra la UE. Pero sin salirse de la UE. Recuperar la Peseta pero mantener una moneda común europea a la vez. Nos vamos de la OTAN, pero no nos vamos del todo. O sea, sí pero no. Si lo hace Marine, nosotros más y mejor.
  5. Unidad de España. Mandamos a todo el Ejército a Cataluña (incluidos los 18000 soldados que tenemos desplegados en Estonia) y al catalán que sea sorprendido hablando o pensando en Catalán, se le lleva preso a las Islas Chafarinas. El Barça además lo mandamos a Segunda División.
  6.  Por último, el líder del nuevo partido (por ejemplo alguien carismático como Miguel Ángel Revilla) debe hacer un viaje inexcusable a Israel. Visitar el famoso museo y besar el culo a todo sionista que le tienda la mano. Foto frente al muro de las lamentaciones comiendo anchoas, corte de mangas a los malvados palestinos y vuelta a casa bendecidos.

Ya está, con esto vamos a quitarle miles de votos al PP, a Podemos y al PSOE y es prácticamente seguro que vamos a conseguir ese diputado tan deseado. Si por el camino nos hemos dejado los principios y la dignidad no importa. Como lo ha hecho el FN francés, estará bien. En serio, ¿esto es lo que queréis?. Pues mirad, yo me quedo con mis principios y mis banderas. Es lo que me han aconsejado en sueños tantos y tantos Caídos por Dios y Por España. Que sigan los demás con sus festines.

¡Arriba España!

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La España Grande.

iberia_hispaniaUna de las asignaturas pendientes del mundo patriota sigue siendo el reconocimiento de la diversidad de España. No basta con decir que es diversa y recordar lo de la unidad de destino. Tiene que traducirse en hechos concretos. Algunos siguen empeñados en un patriotismo a la francesa y eso no es precisamente lo más español. La España que añoramos, la grande, la imperial, la católica, nacía en 1492 de la mano de los Reyes Católicos. Pero aquella España no era precisamente uniforme. Era una España con aduanas y fronteras entre reinos. Cada pueblo tenía sus leyes, usos y costumbres propios. En Cataluña se hablaba Catalán. En el Reino de León una variante del bable asturiano o Leonés. En Vascongadas se hablaba Vasco. Cada pueblo vivía libremente sus propias tradiciones, sin intentar imponer su cultura al vecino. Castilla era una de las grandes potencias europeas y en buena parte de sus villas sus habitantes se regían por sus propios fueros, llegando incluso a elegir a sus propios procuradores en Cortes por sufragio universal (mujeres incluidas). Y todos esos pueblos y reinos estaban ferreamente unidos entorno a dos pilares fundamentales. La defensa de la Fe Católica y la figura del Rey. Los liberales de 1812 acabaron con todo aquello, aprovechando el vacío de poder tras la invasión francesa de 1808. Sin legitimidad alguna, se auto proclamaron representantes del pueblo y elaboraron una Constitución que lo primero que hacía era precisamente liquidar los viejos reinos, fueros y señoríos, que eran la base auténtica de la Nación Española. Luego dividieron al país en provincias, al más puro estilo francés. La resistencia a ese liberalismo se plasmó en 3 Guerras Carlistas y finalmente el triunfo liberal. Tras lo cual, España perdió su Imperio, su Fe fue mermada y los sucesivos reyes cedieron el gobierno del país a logias masónicas de obediencia británica y francesa. Llegó la modernidad y la carestía a las clases populares.
 
¿Se trata de volver al pasado?. No. Se trata de superar el presente. Saber quienes somos y de donde venimos. No somos Francia, no somos Alemania, no somos Italia. España era una nación antes de que ese concepto se asociara al de Estado Moderno, fruto de la Revolución Francesa. Por tanto, no podemos ser una nación en los mismos parámetros que las naciones liberales. Entre otras cosas porque a España, más que a nadie, el Liberalismo le ha sentado como la Peste. En España Liberalismo y decadencia van íntimamente unidos.
 
Decía José Antonio que todo proceso de regeneración español debía tener un sentido católico. Es cierto. Pero también pasa por reconocer por parte de ese estado regenerado, todas aquellas unidades que forman el cuerpo de la Nación. Sus pueblos, sus antiguos reinos, sus culturas. En definitiva esa diversidad. Que todas las lenguas de España, empezando por la común que es la Castellana, sean reconocidas, cuidadas y estudiadas en todos los rincones del país. Que el Castellano esté protegido en aquellas zonas españolas con otras lenguas propias diferentes del Castellano. Y que esas lenguas propias también sean conocidas en los colegios e institutos de las zonas castellanoparlantes. Esa será la única manera en que todos los españoles seamos conscientes de nuestro verdadero patrimonio cultural y lingüístico.
 
Si somos una unidad en lo universal insisto, habrá que empezar por reconocer esas unidades, esas células con vida propia que en conjunto forman la Nación Española. Todo lo que suponga atentar contra ellas, significará en definitiva continuar la labor anti española y homogeneizadora de aquellos liberales afrancesados, de sus logias y de todas aquellas políticas nefastas que nos han conducido al putridero en el que nos encontramos a día de hoy. No olvidemos que sin el Liberalismo hoy no tendríamos separatistas pero tampoco separadores.
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