No y mil veces No.

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A estas alturas de película, huelga describir la situación que sufre nuestra Patria. Pero conviene recordar cual es la fuente de la que proceden nuestros males. Y ésta no es otra que la Carta Magna. Muchos dicen que sus padres fueron unos ingenuos. Que ellos tuvieron una altura de miras que los políticos de hoy no tienen. Todo mentira. Aquel aborto de 1.978 estuvo perfectamente planificado. Don Blas Piñar, que en gloria esté, ya nos lo advirtió una y mil veces. Nos dijo que no se trataba de destruir el Régimen del 18 de Julio. Sino de liquidar por completo España. Y en eso estamos. En su capítulo final. Por eso recurro a esta imagen elocuente de la FEI de los años ’90. España está al borde del precipicio. A poco que alguien la sople caerá al abismo. Con ella caerán no solamente una bandera. Caerán logros sociales conquistados tras la Guerra Civil. Y ojala me equivoque, pero tras la caída de España vendrá el hambre, la guerra y la muerte.

Pero no quiero hoy ser catastrofista. Ya sabemos que todo esto en última instancia es una batalla espiritual. Lo que es en el Cielo será en la Tierra. Lo que nos conforta en que la victoria es segura tras pasar la tribulación. Por tanto encomendémonos a ese Cielo. Al Trono de la Divina Providencia para que nos ayude a salir de nuestra indolencia y cobardía como españoles. Que por nosotros interceda nuestra Madre y todos los Santos. Y que junto a ellos recen por nosotros todos nuestros antepasados. Aquellos que ayudaron a levantar esta gran nación con su energía, su sudor y su sangre.

Laus Deo

¡Arriba España!