Nacional Sindicalismo en su esencia.

El Remanente.

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No se puede entender la realidad de los problemas del mundo actual obviando el componente espiritual. No tenemos simplemente un problema social, político o económico. Tenemos todo un intento del MAL por destruir la Creación antes de su derrota absoluta. Por eso en la batalla que se avecina debemos tener un claro discernimiento de donde nos posicionamos y a quien debemos apoyar. Sin olvidar lo más importante. Y es que no solamente necesitamos una buena forma física y mental. Necesitamos más que nunca hacernos fuertes en nuestra Fe. La Fe de nuestros padres, abuelos y ancestros. Y esto nada tiene que ver con quienes hoy ocupan las estructuras jerárquicas de la Iglesia de Roma. Ellos no son la Iglesia. Nosotros somos el Remanente de esa Iglesia. Nosotros somos los guardianes de la Fe. Ellos tendrán los templos. Pero nosotros tenemos a Dios de nuestro lado. Por tanto nuestra fuerza es la Fe que otros traicionaron o abandonaron por el camino. Nuestra Fe es la principal munición que tenemos para derrotar al príncipe de este mundo.
 
¡Arriba España y Viva Cristo Rey!

Feliz Navidad.

 

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En primer lugar Feliz Navidad a los que seguís este humilde blog y mi agradecimiento a vosotros. También Feliz Navidad a Jorge Mario Bergoglio para ayudar a que se convierta. De paso también a todos los cardenales y obispos que le siguen en su apostasía. Entre ellos a todos esos obispos de la Conferencia Episcopal Española, que han arrastrado a lo largo de este año por el fango la poca credibilidad que tenían entre los católicos españoles. No se preocupen. Rezamos por ustedes. Pero la X en la Declaración de la Renta se ha terminado. Ya pueden reposar tranquilos en sus sepulcros blanqueados.

También mi Feliz Navidad a todos los ateos. Particularmente a quienes para disimular su ateísmo se denominan “paganos”. Mi ánimo y mis oraciones para que no persistan en su error. También a quienes practican el paganismo del postureo en las redes sociales. Incluso para alguno que se ha erigido en sumo pontífice del paganismo cristianófobo, al igual que su paisano Bergoglio. Tal para cual… También rezo por usted, “maestro ciruela”.

Y mi Feliz Navidad para todos mis enemigos, que son los de España. Por los cuales también rezo. Que Dios nos ilumine a todos en compañía de nuestros antepasados y no nos ahorre tribulaciones y luchas. Que a través de ellas nos santifique. Nos lleve a la victoria. Y que tengamos la dicha de ocupar nuestro puesto en ese Paraíso vertical junto a los ángeles con espadas.

Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo. Y que Viva Cristo Rey.

2 Papas.

 

Netflix vuelve a atacar a la Iglesia y lo hace ridiculizando hasta el extremo a un Papa, que no ha dejado de serlo y que sigue vivo. Benedicto XVI. Por contra ensalza a Francisco. El Papa u “obispo vestido de blanco”, como él mismo se definió delante de la Virgen de Fátima (los que conozcan las profecías sabrán de que hablo). La película debería titularse Bergoglio Superstar, en lugar de 2 Papas.

Yo no soy papólatra. Soy católico y consecuente con ello. No voy a culpar a Francisco de todos los males de la Iglesia. Creo que él simplemente hace lo mismo que hizo Pablo VI, Benedicto XVI o Juan Pablo II. Pero lo hace sin careta y sabiéndose respaldado por el mundo y su príncipe. Francisco no ha sido el primero en besarse con judios, musulmanes, budistas y ahora con brujos chamanes. Pero sí ha sido el primero en decir que todas las religiones son iguales. Algo que jamás escucharemos de boca de musulmanes o judíos. En resumen, es el primer “Papa” que reconoce que la Iglesia Católica no es la verdadera. Es como las demás. Contradiciendo al propio Jesucristo y cargándose 1960 años de Historia de la Iglesia. Cualquier católico de calle que lea Amoris Laetitia o el Instrumentum Laboris, se percatará de la gravedad de la situación. Pero como digo, Francisco no hubiera llegado a esto sin la ayuda de los otros papas pos conciliares.

Todo esto ha hecho sonar las alarmas entre muchos fieles, sacerdotes, obispos e incluso varios cardenales. Y no solo eso. Le han plantado cara. El cisma es ya un hecho. Solamente falta que alguien lo haga oficial. Por un lado vamos a tener una Iglesia Nueva (ya se denominan así ellos mismos) cabalgando la Bestia del Nuevo Orden Mundial. Y por otro una más pequeña, más auténtica, perseguida y fiel a Cristo (leed a Fulton Sheen). En este contexto, Benedicto XVI ha dejado clara su postura. Si bien por un lado se refiere a Bergoglio como “santo padre” (de no hacerlo no le dejarían publicar nada), sus cartas dejan en evidencia su oposición frontal a todas las tesis heréticas defendidas por Francisco en estos años. La oposición a Bergoglio es pequeña y desorganizada, pero va en aumento. Y más cuando se está viendo respaldada por un Papa canónico, que no ha dejado de serlo, que sigue usando su anillo y su escudo y que se llama Benedicto XVI. Por eso y ante la batalla que se aproxima en Octubre (Sínodo de la Amazonía), los amigos de Bergoglio han salido en su defensa como siempre lo han hecho. Lo ha hecho Soros (cuyo discurso es similar al de Francisco). Portada 3 veces en la Revista Time. Portada dos veces en Rolling Stone. Y ahora película de Netflix. Es un Papa agasajado por el mundo y su pobredumbre. Es un Papa que odia a Europa y especialmente a España. Es un Papa que apoya decididamente la islamización del Continente. Es el Papa que habla contra los abusos a menores, mientras ampara a obispos y cardenales señalados por ello. Es la prostituta que viste de púrpura en el Apocalipsis. El adalid de ese Modernismo contra el que nos avisó San Pío X y que es el compendio de todas las herejías de la Iglesia. Por eso tiene el aplauso de la izquierda, del sionismo, de la masonería y de todos los medios de comunicación. Como por ejemplo, Netflix. Y lo peor en esta tesitura es el silencio cómplice del 80% de los sacerdotes y obispos de todo el mundo. Por sus frutos los conoceréis. Y las puertas del Infierno no prevalecerán contra ella. Si hay que volver a las catacumbas, volveremos. Pero antes nos daremos de baja en Netflix. La Cruz es el estandarte de los elegidos.

Laus Deo. Viva Cristo Rey.

 

Revolución.

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No va a haber ninguna revolución popular en España. Ni se la ve ni se la espera. Decía hace unos días combatiente español contra el ISIS que los españoles nos habíamos vuelto una pandilla de eunucos. Y razón no le faltaba. Por eso no creo ya en revoluciones. Ni en España ni mucho menos en Europa. No veo a los españoles saliendo a las calles a jugarse su coche, su televisión y su móvil 5G por nada. De verdad, no esperéis revoluciones en España.
 
Pero sí creo en la reacción. Creo que todo individuo llega a un punto de reacción cuando se le pisa. Me refiero a la bota del enemigo literalmente sobre su cabeza. Me refiero a esa reacción que todo hombre tiene cuando le aprieta el hambre y soporta el hambre de su familia. Me refiero a esa rabia que impone la sed de justicia, cuando ante la falta de libertad absoluta se le pierde el miedo a la muerte. Esa reacción, esa chispa de cólera divina que Dios ha depositado en nuestras almas. Esa es la reacción que espero de mis compatriotas. La del desesperado que ya no puede perder más. Y esa reacción la vamos a ver, a sentir y a padecer en nuestra patria muy pronto. Será nuestra purga. Nuestra purificación. La dura penitencia por todos nuestros pecados. Y con la ayuda de Dios, VENCEREMOS.
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No se puede volver al pasado.

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Nunca combatirás en las playas de Normandía contra los Aliados. Nunca empuñarás las armas contra los comunistas en el Berlín de 1.945. Nunca sentirás la fría nieve en Stalingrado. Nunca irás al mitin del Teatro de la Comedia. Nunca pegarás un tiro en el Puerto de los Leones. Nunca pisarás una tienda del Frente de Juventudes. Nunca protagonizarás las hazañas de nuestros antepasados. Ellos ya cumplieron su parte. Vives en el Siglo XXI y ahora eres tú al que le toca dar la cara como ellos hicieron en el pasado. En un pasado en el que Dios estuvo con ellos. Y ahora ese Dios está con nosotros. Pero somos nosotros los que debemos ser héroes ante Dios y ante nuestros antepasados.

Las batallas no se ganan con nostalgias. Se ganan combatiendo con Dios a nuestro lado.

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Notre Dame de Europa.

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“Estoy sano de cuerpo y de espíritu, y estoy lleno de amor hacia mi mujer y mis hijos. Quiero la vida y no espero nada más allá de ella, salvo la perpetuación de mi raza y de mi espíritu. Sin embargo, en el ocaso de esta vida, ante peligros ingentes que se alzan para mi patria francesa y europea, siento el deber de actuar hasta que aún tenga fuerzas para ello. Juzgo necesario sacrificarme para romper el letargo que nos agobia. Ofrezco lo que me queda de vida con intención de protesta y de fundación. Escojo un lugar altamente simbólico, la catedral Notre-Dame de París que respeto y admiro, esa catedral edificada por el genio de mis antepasados en sitios de culto más antiguos que recuerdan nuestros orígenes inmemoriales.

Cuando tantos hombres se hacen esclavos de su vida, mi gesto encarna una ética de la voluntad. Me doy la muerte con el fin de despertar las conciencias adormecidas. Me sublevo contra la fatalidad. Me sublevo contra los venenos del alma y contra los deseos individuales que, invadiéndolo todo, destruyen nuestros anclajes identitarios y especialmente la familia, base íntima de nuestra civilización multimilenaria. Al tiempo que defiendo la identidad de todos los pueblos en su propia patria, me sublevo también contra el crimen encaminado a remplazar nuestras poblaciones.

Como el discurso dominante no puede abandonar sus ambigüedades tóxicas, les corresponde a los europeos sacar las consecuencias que de ello se imponen. No poseyendo una religión identitaria a la cual amarrarnos, compartimos desde Homero una memoria propia, depósito de todos los valores en los cuales podremos volver a fundar nuestro futuro renacimiento rompiendo con la metafísica de lo ilimitado, origen nefasto de todas las derivas modernas.

Pido de antemano perdón a todos aquellos a quienes mi muerte causará dolor, y en primer lugar a mi mujer, a mis hijos y nietos, así como a mis amigos y fieles. Pero, una vez desvanecido el choque del dolor, estoy convencido de que unos y otros comprenderán el sentido de mi gesto y trascenderán, transformándolo en orgullo, su pesar. Deseo que éstos se concierten para durar. Encontrarán en mis escritos recientes la prefiguración y la explicación de mi gesto”.

“Deseo que en el futuro, en el campanario de mi pueblo, como en el de nuestras catedrales, continúe escuchándose el sonido tranquilizador de las campanas. Pero deseo aún más que cambien las invocaciones escuchadas debajo de sus bóvedas. Deseo que cese de implorarse el perdón y la piedad para llamar al vigor, la dignidad y la energía”.

Dominique Venner