¡HIPÓCRITAS! – Blas Piñar.

“HIPÓCRITAS” (1962), EL HISTÓRICO ALEGATO DE BLAS PIÑAR CONTRA ESTADOS UNIDOS QUE CONVULSIONÓ AL SECTOR PANFILISTA DEL FRANQUISMO:

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“– Los que se amedrentan y atemorizan ante las explosiones termonucleares por vía de ensayo, y no tuvieron escrúpulos para lanzar la primera bomba atómica sobre los seres indefensos de Hirosima.

– Los que condenaron al fuego hombres y ciudades, y en Nüremberg se erigieron en jueces de los criminales de guerra;

– Los que hoy, pusilánimes y temblorosos, llaman la atención sobre el peligro comunista, y se aliaron con el comunismo entregándoles como botín patrias y culturas;

– LOS QUE ALARDEAN, VOCINGLEROS, DE ANTICOMUNSTAS, Y, EN EL FONDO, BUSCAN ANHELANTES UNA FORMA DE COEXISTENCIA QUE LES PERMITA VIVIR TRANQUILOS, AUNQUE MILLONES DE HOMBRES CONTINÚEN GIMIENDO COMO ESCLAVOS.

– Los que firman alianzas y establecen bases estratégicas de carácter militar en países a los que llaman amigos, y luego los abandonan indiferentes y mudos cuando estos países se encuentran en el momento difícil;

– Los que incitan a la lucha por la libertad movilizando voluntades con espíritu de sacrificio, y después, iniciada la lucha, permanecen impasibles ante la represión brutal del enemigo;

– Los que hicieron su historia y su grandeza volando buques y atribuyendo culpas para justificar la intervención armada en beneficio propio, y ahora se escandalizan de sus mejores discípulos;

– Los que hablan de libertad de pensamiento y de libertad de Prensa, y de modo sistemático, y con arreglo a prejuicios irreformables, ahogan ciertas noticias, las desfiguran o las inventan, y en vez de una censura inspirada, aunque cometa errores, en el bien común, crean tantas censuras solapadas y clandestinas como intereses sectarios o grupos de presión económica y política;

– Los que presumen de anticolonialistas, y al exigir la independencia y la autodeterminación de los pueblos subdesarrollados, pretenden uncirlos al yugo de una total dependencia económica;

– Los que quisieron o toleraron la división de Berlín, de Alemania, de Corea y del Viet-Nam, y se rasgan las vestiduras y atropellan el derecho por la división del Congo;

– Los que facilitaron armas, brindaron aliento y proporcionaron la mayor propaganda gratuita a Fidel Castro, y se estremecen ante los horrores del sistema y, lo que es más grave, ante su enorme fuerza de contagio;

– Los que mantienen relaciones diplomáticas con las naciones ocultas tras el telón de acero o el telón de bambú, y patalean si otros Gobiernos de la órbita occidental aspiran a seguir su ejemplo;

– Los que juegan a mantener gobiernos liberales sin apoyo popular auténtico y sin obra social entre las manos a sabiendas de su enorme debilidad para oponerse al marxismo;

– Los que ofrecen millones en concepto de ayuda generosa, y abonan precios de hambre por la riqueza obtenida en los países a los cuales la ayuda se ofrece;

– Los que predican los derechos del hombre, y, sin embargo, le arrancan el derecho a la vida al impedir los movimientos migratorios, condenan al hambre a millones de ciudadanos y estimulan, sin preocupaciones morales, el control de los nacimientos y el aborto;

– Los que hablan de democracia, de sufragio universal y de un hombre un voto, y después condicionan el voto al pago de un impuesto, para evitar el voto de los negros pobres, o al conocimiento del inglés, para evitar el voto de los ciudadanos de raíz cultural distinta;

– Los que exigen el respeto a las minorías, y ahogan con hábil y paciente terquedad a las que existen dentro de las propias fronteras;

– Los que mientras favorecen las llamadas reivindicaciones territoriales de otras naciones mantienen con orgullo colonias inútiles en países soberanos;

– Los que hacen del pacifismo y de la no violencia adagio y norma de conducta, y usan la fuerza cuando así lo consideran oportuno;

– Los que a un tiempo atropellan al débil y observan una actitud de cobarde respeto frente al vecino poderosos que los ofende;

– Los que se dicen defensores ardientes del mundo occidental, y abren, negociando y a espaldas de Occidente, un portillo por el cual un río de divisas occidentales contribuye a aumentar la fuerza del comunismo;

– Los que nos ofrecen su amistad y, a esas alturas y refiriéndose al descubrimiento de América, se atreven a escribir con carácter oficial:” It was no accident that the voyages which led to the discovery of America were led by an Italian . Italian seamanship was supreme. The exploration of the Western Hemisphere was a direct result of the inquiring mind of 15th century Italy”, desconociendo y despreciando así la obra de España;

– Los que eluden el vocablo Hispanoamérica y no estarían dispuestos a conseguir consentir que se hablase de África latina;

– Los que lisonjean al llamado catolicismo liberal y progresista, y buscando su colaboración y ayuda bajo el lema de comprensión, diálogo y caridad, acaban, cuando triunfan, persiguiendo y aniquilado a la Iglesia de Cristo. Pero nada es tan oculto que no se haya de manifestar, ni tan secreto que al fin no se sepa. (San Lucas, XII,2).

En estos años hemos aprendido muchas cosas, tantas y tan graves, que a nuestros hermanos podemos repetir aquello de Cristo: ‘Guardaos de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía’.”

Blas Piñar López, “Hipócritas”, (ABC, 19/01/1962)

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¿Por qué se va a la mierda la izquierda en España?.

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Por cosas como ésta. Mientras los agricultores españoles son machacados por la UE. Mientras se cierran minas. Se cierran astilleros. Se crucifica al sector del taxi. Intentan acabar con los estibadores. Crucifican a los autónomos. Destruyen nuestro sector pesquero y ganadero. Cierran cientos de explotaciones lecheras, mientras compramos la misma a Francia… En resumen, mientras la clase trabajadora, que forma parte de la clase media española, es literalmente pisoteada por la casta financiera globalista y la patronal, la izquierda progre se vuelca exclusivamente con los inmigrantes, la cristianofobia, el neo feminismo y el lobbie LGTB. A la izquierda española los problemas de los trabajadores españoles literalmente se la bufan (como diría Pablo Iglesias). Es más, esa izquierda progre está abiertamente en favor de la Globalización capitalista, aunque ellos la enmascaren en una nueva versión del Internacionalismo marxista. Porque éstos de marxistas tiene lo que yo de monje benedictino. Y ahora mismo el mundo se ha dividido en dos. Los que defiende esa Globalización y los que la combatimos.

¿Quien piensa tomar el testigo de la defensa de las conquistas sociales de los trabajadores?. ¿Quien reclamará ese territorio abandonado por la izquierda?. ¿Quien tendrá la audacia de saber unir de nuevo lo social y lo nacional?. Ahí dejo la pregunta.

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El problema es la Globalización.

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Como nos gusta teorizar y usar etiquetas. En medio del Tsunami que se nos viene encima, seguimos a lo nuestro. A ser exquisitos en todas nuestras opiniones. “Yo es que soy esto, yo opino lo otro, contigo no porque eres no se que…”

Señores, si un marciano viera nuestro mundo desde el espacio, se daría cuenta de que solo hay ahora mismo a nivel mundial dos grandes movimientos geopolíticos. Los que están en favor de una Globalización que de lugar a una dictadura mundial, donde gobierne una pequeña élite sobre una masa de esclavos sin identidad. Y los que están en contra. No hay nada más. Luego uno puede elegir que movimiento político apoya para luchar o no contra esto. El Capitalismo de Marx ya no existe. La proletarización de las masas pasó hace tiempo. Y desde luego no se puede juzgar el presente con la retina anclada en movimientos políticos de hace 80 años. Aunque nos podamos quedar con lo válido de ellos y usarlo como base..

En vez de marcar el paso a los demás, nos valdría más prepararnos cada uno de nosotros para darlo todo cuando llegue el momento. Igual que hacemos ejercicio físico para mantenernos en forma, también deberíamos hacer otros ejercicios espirituales para fortalecer nuestra alma. Falta nos va a hacer.

Y es verdad que tenemos cientos de problemas. Pero si los analizamos correctamente, en verdad solo tenemos uno. La Globalización y quienes la impulsan. Los sionistas. Los fieles servidores del Demonio. Por eso precisamente sabemos que no van a ganar y por eso ellos pisan el acelerador. Saben que su tiempo termina.

Contra la modorra.

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Este acto, organizado por Falange Española, parece que nos recuerda hechos anteriores y que produce en nosotros una nueva emoción. Si fuéramos organizando concentraciones en campos de fútbol, con viajes pagados y comilonas espléndidas, el éxito de público estaría descartado. Pero nunca me he sentido yo tan satisfecho como en este ambiente de confidencia, de intimidad, de mangas de camisa, que es señal de pura y sencilla camaradería.

Alentado por esta familiaridad del acto que celebramos hoy en Málaga, yo os invitaría a partir a las afueras, a marchar al campo, a sentamos bajo la sombra grata de un árbol y cruzar las piernas, y entonces podríamos hacer un cambio de impresiones, contándonos nuestras alegrías, nuestras preocupaciones, nuestras esperanzas.

Sentados, cobijados bajo el árbol, en ese ambiente de intimidad, yo dejaría vagar mi pensamiento y tal vez cruzara por mi mente el recuerdo de los conquistadores de América, que eran menos, muchos menos que nosotros. Así arribaron a las tierras vírgenes de América, sin que en ella hubiera un solo hombre blanco, y en lo alto de alguna cordillera, con el disco lunar sobre sus cabezas y la extensión infinita de las Pampas por horizonte, comenzaron a fundar los cimientos de la futura gloria dorada de un ancho imperio.

Vamos a hablar nosotros con absoluta tranquilidad, como si lo hiciésemos a la sombra de un árbol.

¿Sabéis vosotros, camaradas, tiernos camaradas de la organización de Málaga al servicio de la Falange Española, para qué os llamamos y os requerimos los veteranos de la primera hora? ¿Sabéis vosotros cuál ha de ser vuestra misión en Falange? Vais a saberlo.

Nos ha tocado a las generaciones actuales, a los jóvenes de hoy, abrir los ojos a la vida en la siguiente situación: el mundo viejo, y el orden social quebrándose, deshaciéndose, y una Patria grande y poderosa antes, en ruina; el sistema capitalista agonizante.

El orden capitalista era una necesidad cuando creció la gran industria y se hizo necesaria la acumulación del capital. Pero la gran industria fue creciendo y absorbiendo al mismo tiempo a los pequeños capitales, a las industrias pequeñas. El capitalismo era, desde el principio, el gran enemigo del obrero, al que reclutaba en las filas anónimas de la fábrica, y era también enemigo del pequeño capital, porque absorbían y aniquilaban las fuentes de producción, sustituyendo al hombre, al industrial pequeño, por unas cuantas hojas de papel, sin nervio ni corazón. El capitalismo convertía a los hombres, los trabajadores, en proletarios, es decir, en individuos que, apartados de los medios productivos, esperaban al cabo de unos días un salario por la prestación de un trabajo abrumador.

El capital devoraba al obrero, a la industria; devoraba cuanto caía bajo su alcance. Por devorar todo ha empezado a devorarse a sí mismo. Y el hambre aumenta en las clases proletarias, y los obreros parados se multiplican considerablemente, sin hallar el menor resquicio acogedor en el sistema que agoniza.

Esto en cuanto al orden social y económico.

Pero es que, además, nos hemos encontrado con una Patria que no era ya ni un archivo de recuerdos. ¿No recordáis cómo cuando estudiabais el bachillerato había siempre un profesor estúpido que ponía todo su empeño en haceros ver que, el Apóstol Santiago estuvo presente en la batalla de Clavijo? ¿No recordáis cómo toda la ciencia de ese profesor se reducía a destacar la importancia de que el Apóstol Santiago presenciase la batalla de Clavijo, y no le importaba ni le preocupaba en absoluto el estudio de otras cuestiones que podían suponer motivos de gloria para España.

Y de la conquista de América nos hablaban, al mismo tiempo que de la torpeza que cometieron los que a aquellas tierras fueron en plan de conquista. Cuando citaban a Carlos V y a Felipe II, ¿no condenaban su intromisión en las guerras religiosas europeas? Los combatían sin tener en cuenta aquel pobre catedrático, que fue lamentable que no se hallase al lado de ellos, en los críticos momentos en que habían de decidirse, para consejarles bien.

Ya no era ni un archivo de recuerdos. Pero es que, además, nos encontrábamos con una Patria destartalada, venida a menos, inerme, en ruinas, con sus costas abiertas a los de fuera a cualquier posible ataque.

Era una Patria que podía permitir va que en su Constitución se escribiesen estas palabras: “España renuncia a la guerra”. España renuncia a la guerra, esto es, que si la atacan no se defiende. Vale tanto como decir: “Me has dado una bofetada. Puedes pegarme otra y las que quieras, porque yo no pienso defenderme”. Esto, para nosotros, es un oprobio, una vergüenza. Pues bien: España ha permitido que en las páginas de la Constitución se escriban estas palabras.

Ante este espectáculo de la España deprimida, arrinconada, inerme; ante un orden social y económico que veía cómo aumentaba el número de hambrientos, de los famélicos, de los miserables, nosotros abrimos los ojos y encontramos que nuestros contemporáneos se hallaban divididos en dos bandos, que llamaremos derechas e izquierda.

Las derechas españolas se nos han mostrado siempre interesadas en demostrarnos que el Apóstol Santiago estuvo dando mandobles en la batalla de Clavijo. Con esa preocupación obsesionante, se desentendieron por completo de las angustias del pueblo español, de sus necesidades apremiantes, de su situación dolorosa.

Nosotros hemos tenido ocasión de comprobar este estado de desdicha de nuestro pueblo al recorrer día tras día las tierras de España. Nosotros hemos visto en la provincia de León, donde el clima es duro, no este clima dulce y suave de Málaga, a las gentes cobijadas en agujeros bajo la tierra, en montones de tierra ahuecados para que les sirvieran de refugio.

Vosotros habéis visto, como lo hemos visto nosotros, al hombre trabajando de sol a sol por un plato de gazpacho, y habéis descubierto en los confines de los páramos españoles gentes con ojos iluminados, como en los mejores tiempos, capaces de toda empresa, vivir una vida miserable y dolorosa. La existencia de esas pobres gentes pondría los pelos de punta si la viéramos aplicada a los animales domésticos.

Pues bien camaradas. Las derechas han hablado de esto sin que nadie se haya preocupado de corregirlo, de evitarlo, y con un poco de espíritu de sacrificio se hubiera podido remediar. Pero los que ensalzaban las glorias de la Patria se desentendían de los que viven bajo las duras tierras de la provincia de León.

Las izquierdas han venido proclamando a los cuatro vientos la necesidad de Regar a una verdadera justicia social, fuera como fuera, mas al mismo tiempo se esforzaban en arrancar del alma del obrero todo impulso espiritual, todo estímulo religioso. Llenaban de odios las masas obreras, no para mejorar a la Patria, ni para restablecer una más perfecta justicia social, sino para medrar, encaramándose sobre las espaldas de las masas hambrientas, como señor de horca y cuchillo.

Nosotros, al enfrentamos, al situarnos entre estas derechas y estas izquierdas, no sabíamos dónde incorporarnos. Unas carecían de valor social; otras hundían las grandezas y las glorias de la Patria. Nosotros decidimos encerrarnos en nuestra torre de marfil, donde esperábamos los acontecimientos, creyendo que era hermoso encerrarse en la torre de marfil, de espaldas a las angustias del pueblo.

Así vivíamos, hasta que, por fortuna, vino una revolución a sacamos de nuestro engaño. Una revolución que nos cogió desprevenidos, como se coge por la cintura a los niños indecisos y se los arroja al mar, donde tendremos que nadar todos, queramos o no queramos.

Veréis cómo nadamos y vamos lejos, porque nosotros, y ésta es nuestra gloria y nuestra fecundidad, hemos fundido aquellas dos cosas. ¡Qué es eso de canciones y de gritos callejeros, y nada de justicia social! ¡Qué es eso de engañar a los obreros y ocultarles que se puede ser libre, fuerte, dentro de una Patria grande, libre y justa!

Nosotros mismos hemos sacudido nuestra modorra y sacrificado nuestras vocaciones para recorrer España, en los días crudos, con frío o con calor, pero con honradez y lealtad, para decirles a los obreros: “Muchos de nosotros, que no sentimos el hambre que destroza vuestros hogares, que aniquila vuestras vidas, salimos a la calle en defensa de vuestra causa, dispuestos a dar la vida”. Y esto no es una falsedad, un engaño más, cuando se tiene a la espalda esa lista de muertos.

Y por eso esta juventud nuestra, como por obra de milagro, ha encontrado una vena de heroísmo y de valor que se hallaba como escondida, como soterrada muy honda y sale de su casa con un temple que supera al mejor temple antiguo. Aquí tenéis la lista, en la que figura Matías Montero, el fundador del Sindicato Católico de Estudiantes, que, aun sabiendo que estaba amenazado de muerte, no varió siquiera el itinerario para ir a su casa. Jesús Hernández, un niño, quince años. Le dispararon por la espalda un tiro, y en la Casa de Socorro, cárdeno, en el delirio ya de la agonía, todavía pudo cantar entre dientes la vieja canción de las J.O.N.S.: “quiero una muerte española…”

Y este Manuel Carrión, gerente de un hotel de San Sebastián. ¿No os lo imagináis, tranquilo, dulce, pacífico, con una habilidad extraordinaria para el desempeño de su profesión? Tenía que ser modelo de complacencia, de delicadeza. Pero un día sintió la llamada de lo heroico y redactó unas hojas en vascuence y en castellano, y salió a repartirlas por las calles. Se le amenazó de muerte, y un día le dieron un tiro, por la espalda. Murió sin conceder la menor importancia a la vida. Sólo le interesó el triunfo del ideal por el que derramaba su sangre.

Así, los muertos y los vivos. Hoy tenemos en Sevilla trece camaradas presos, y uno de ellos, uno que, cuando murió Manuel García, alegre, haciendo cara al enemigo, le cogió en sus brazos para que las turbas no lo mutilaran, y dando traspiés, cayendo una vez y levantándose otra, pudo llegar a un lugar seguro, y entonces, dándole un beso en la frente, le dijo: “¡Arriba España!”

¿Creéis vosotros que no hemos encontrado la fecundidad de Falange Española en hechos como los que he citado? Esos dos muchachos que recientemente, prendidos en llamas, salieron a la calle gritando: “¡Esto es un atentado comunista!”, ¿no es otro ejemplo de fecundidad y de amor a la idea? ¿No es otro ejemplo de heroísmo el no preocuparse de sus cuerpos incendiados y procurar solamente que no cayera la responsabilidad sobre la organización? Así todos los días. Unos caen en las calles, asesinados por la espalda; otros se hallan en las cárceles, desde donde nos escriben llenándonos de emoción. Así da gusto mandar gentes.

Estas víctimas y estas gentes que cartas tan sentidas y fervorosas nos escriben, legitiman nuestro derecho a mandarlas; por eso nosotros os llamamos a todos, deseosos de devolver a España una justicia social firme e inquebrantable y nuevas glorias.

Ya es hora de que un pueblo lleno de posibilidades deje de ser la finca de unos cuantos. Es hora también de que se pueda prescindir de prestamistas y banqueros, que son tan enemigos del obrero como del patrono. Todo eso lo sabemos arriesgar, sacrificando cuanto tengamos que sacrificar, contra los unos y contra los otros; esto lo decimos aunque, como ya señalaba Raimundo Fernández Cuesta, haya gente que crea que no es necesaria nuestra posición; se dice que no hace falta lo que hacemos; que tenemos un Gobierno de orden; que no hay motivo para sentir preocupación; que las cosas andan ya bastante bien.

Nada de eso, señores; las cosas no van bien, porque tenemos a la vista una revolución más fuerte y mejor organizada que la de octubre, y porque no queremos que nuestros hijos sientan oprobio al saber que hay hombres que trabajan de sol a sol por un plato de gazpacho y que muchos españoles viven como cerdos.

Nosotros no nos conformamos con nada de esto. No nos conformamos con que no haya tiros en las calles porque se diga que las cosas andan bien; si es preciso, nosotros nos lanzaremos a las calles a dar tiros para que las cosas no se queden como están.

Ya sabéis la consigna para este verano; para combatir la modorra existente, mezcla de calor y de complacencia. Es necesario que seáis los aguafiestas de España; que cada uno os convirtáis en un aguijón para hacer ver a todos que no nos resignamos con semejante estado de cosas. Esta es nuestra tarea, y para ella es preciso reclamar un primer puesto.

Nosotros no hacemos concentraciones en campos de fútbol ni contamos con dinero para viajes y comidas. Os dirán las cosas más sandias de nuestra organización. Os harán creer que la Falange es un batallón infantil que propugna la violencia. ¡No importa! Esas mismas frases os dirán dentro de diez años. Igual se nos combatirá. ¡No importa! Seguiremos adelante. Y nos reuniremos en Málaga con este calor de julio o en las montañas frías del Norte. En todas partes seguiremos cambiando impresiones sin preocupamos de lo que digan. ¡No importa! Cada uno en su tumba, habrá un día que sienta retemblar los huesos bajo el paso triunfal de las legiones nuevas. ¡Arriba España!

Después del almuerzo celebrado en Villa Carlota, dijo estas breves palabras:

No creáis que voy a parecerme a los demás pronunciando un discurso a la hora de los brindis. Quiero deciros únicamente dos cosas: primero, que hemos comido bastante bien. Pensad en este instante que hay muchos españoles que no comen; segundo, tenemos sobre nuestras cabezas una lona y, frente a nuestra mirada, un mar azul y transparente. Hagamos de esta lona una vela navegante y lancémonos de nuevo por el mar a la conquista de las empresas imperiales. ¡Arriba España!

(José Antonio Primo de Rivera. Málaga, 21 de Julio de 1935)

Disgregación. José Javier Esparza.

 

Hablaba hace unos meses sobre Arturo Pérez Reverte y su sus problemas para cruzar el Rubicón. José Javier Esparza, escritor como él, no ha tenido problemas en cruzarlo y en abordar en profundidad, asumiendo todas las consecuencias, los problemas reales de España como nación y como pueblo. Necesitamos intelectuales como él, aunque no compartamos la totalidad de sus ideas. Bravo por José Javier Esparza y por su valentía.

FE-JONS. Inmigración.

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7. Dignidad Humana

078 Cooperación Española: Contribución a terminar con el hambre en el Mundo. España debe aportar sus esfuerzos para contribuir a terminar, en la medida de sus posibilidades, con las 25.000 muertes diarias que causa el hambre en el mundo. Apoyando al desarrollo de las naciones empobrecidas España contribuirá a combatir las causas de la emigración forzosa.

079 Inmigración. Demandamos la aplicación estricta de la Ley de Extranjería en todos los supuestos para un mejor control del fenómeno migratorio. Endureceremos las penas de los delitos contra los derechos de los trabajadores, evitando así la utilización de los inmigrantes como mano de obra barata. No identificamos inmigración con delincuencia, pero aquellos extranjeros que delincan en España cumplirán sus penas en sus
respectivos países de origen. España debe dispensar un trato humanitario a quienes lleguen a nuestro país, pero la estancia aquí de los extranjeros llegados de forma irregular será necesariamente temporal. Trabajaremos para desarticular a las numerosas mafias locales y extranjeras instaladas en nuestro suelo durante las últimas dos décadas, especialmente a las redes terroristas yihadistas que pretenden nuestra
conquista.

080 Defensa de los valores tradicionales españoles frente a las concepciones antagónicas impuestas por el Nuevo Orden Mundial o importadas por personas procedentes de otras culturas.
(Del Programa Electoral de FE-JONS 2015)

Ponencia sobre Inmigración de FE-JONS. La inmigración: el enfoque falangista.

Es el asunto de la inmigración uno de los que genera en España más controversia desde los años noventa del pasado siglo XX, y sobre ese asunto es poco habitual encontrar posicionamientos políticos que puedan considerarse razonables, de forma que se cae con demasiada frecuencia en posturas maximalistas: o se ignora el asunto, e incluso se pide una desregulación del mismo, o se ataca al inmigrante con inhumana ferocidad, como si fuera ya de entrada un delincuente o no tuviera una mínima dignidad inviolable.

En materia de inmigración Falange Española de las JONS ha apostado siempre por acabar con los complejos que impiden afrontar su realidad tal cual es, ya sea por falso “progresismo” o por pura lógica “liberal”. Ambas posturas son la cara y la cruz de una misma moneda, la del mundialismo capitalista que necesita la mano de obra barata de la que es la verdadera víctima: el inmigrante. Además de que hay un efecto tremendamente negativo que provoca a nivel mundial y que muchas veces se olvida: la inmigración resta su mejor potencial humano a los países de origen, lo que limita aún más sus ya de por sí escasas posibilidades de desarrollo. La inmigración forzosa, pues, no beneficia a nadie.

Aceptando la idea de que la inmigración voluntaria es en principio buena (no la forzosa, y menos aún para el inmigrante, pues si decide emigrar es por pura necesidad, no por hacer turismo), el exceso –como en todo– puede terminar generando problemas de convivencia en los países receptores, y negar eso es negar la evidencia. Por ello es necesario un mayor control –especialmente en lo que se refiere a las estancias, pues las entradas es difícil controlarlas más de lo que ya se hace– y evitar la imprevisión que hasta ahora ha habido por parte del Gobierno, lo cual es una tremenda irresponsabilidad que hay que reprochar tanto al PP (que generó un problema de grandes dimensiones con su actitud de mirar para otro lado y así permitir una enorme economía sumergida con mano de obra semiesclava que beneficiara a los capitalistas), como a un PSOE que creyó solucionar ese problema humano real regularizando irresponsablemente a todos los inmigrantes ilegales masivamente, creando inevitablemente lo que se llamó “efecto llamada” (con la consecuencia trágica de numerosas muertes al tratar de llegar a España en auténticos viajes suicidas desde África).

Los falangistas defendemos que en materia social y política lo primero son siempre las personas, y por eso rechazamos cualquier mensaje o medida que se olvide de que el inmigrante es, antes que nada, eso: una persona. Por eso condenamos las medidas xenófobas que, con total falta de humanidad y desconociendo los principios básicos de la caridad, algunos proponen. Es falaz el argumento de que ocupan los puestos que no queremos los españoles, como argumentan tantos “progres”, sino más bien los que están mal pagados (lo que supone menor productividad e intensificación del trabajo no cualificado, algo que beneficia al capitalista a corto plazo, sí, pero perjudica a la economía en general al desplazar la producción de alto valor añadido), y precisamente por lo mismo resulta también falso el argumento de que quitan el trabajo a los españoles: el trabajador español simplemente no quiere perder las mínimas condiciones laborales ganadas tras un largo y duro esfuerzo de lucha sindical, mientras que el inmigrante acepta lo que sea dado su estado de necesidad. ¿Acaso no sería más lógico cargar las tintas contra los malos empresarios que ofrecen condiciones y sueldos miserables? ¿No son ellos los verdaderos culpables, en vez del inmigrante que acepta esas condiciones porque no le queda más remedio? Por eso defendemos que para trabajar tengan los mismos derechos y deberes que el resto de trabajadores, algo que en la práctica hoy no sucede y ante lo cual los “sindicatos” oficiales no hacen nada. Y es que aquí el papel de los sindicatos debería ser mucho más combativo, y si no afrontan el problema con la necesaria firmeza es porque para ellos se trata de algo “políticamente incorrecto” dentro de su absurda mentalidad “progre”. Y así nos va, claro…

Algunos denuncian la enorme masa de dinero que los extranjeros envían a sus países de origen, alegando que se trata de remesas que salen de España para invertirse en sus países y no en nuestra economía. Se trata de otro argumento falso por ser, como casi todos los referidos a esta materia, una verdad a medias. Y eso es así por dos razones. La primera es que esas remesas está demostrado que perjudican a los países receptores –subdesarrollados normalmente– más de lo que les benefician, ya que no se invierten generalmente en nada productivo y desincentivan enormemente el trabajo de quienes son mantenidos por esas remesas que les envían sus seres queridos. La segunda razón obedece a un principio básico de la economía: el trabajador siempre aporta más riqueza con su trabajo de lo que recibe en forma de salario, con lo cual el extranjero que trabaja en España jamás enviará más riqueza a su país de la que él ha generado en España con su trabajo, y ello ¡aunque enviara su sueldo íntegro!

En FE-JONS creemos que con la actual Ley de Extranjería, pese a sus muchas imperfecciones (no regula adecuadamente los fraudes de las estancias ilegales tras los viajes por turismo o los matrimonios de conveniencia, por poner dos ejemplos evidentes), debería ser en principio suficiente. Pero claro, siempre que se aplique correctamente, porque lo que pasa es precisamente que no se cumple la ley y por ello luego el mismo Gobierno que hace la vista gorda recurre a las regularizaciones masivas. Es decir, procede a compensar los incumplimientos de la ley regularizando a los incumplidores, y es que claro, una cosa es respetar los derechos que los inmigrantes tienen como personas, y otra muy diferente es que se tenga que regularizar por sistema a todos los que se saltan la ley. La ley está para ser cumplida, y a quienes no la cumplan se les ha de sancionar con toda la naturalidad con que ha de esperarse que proceda cualquier Estado de Derecho. Claro, que en casos como estos uno tiene motivos más que suficientes para dudar de que España sea realmente un Estado de Derecho.

Luego está el espinoso tema de la delincuencia relacionada con los inmigrantes. Pues bien, los falangistas nos negamos por principio a identificar inmigración con delincuencia (aunque la situación de irregularidad muchas veces aboque a ella), pero ciertamente tampoco podemos negar la existencia de delincuentes y mafias extranjeras que han de ser perseguidas con firmeza. Ningún delincuente extranjero debe ser admitido en España, y por desgracia nuestra patria es actualmente el paraíso de todos los delincuentes internacionales: no se controla apenas la estancia de los extranjeros y las leyes penales son simplemente risibles (te pueden detener cientos de veces que no sólo no te pasa nada, sino que incluso tu detención puede servir como prueba de estancia en España a la hora de proceder a la regularización, como ya ha pasado en más de una ocasión). Vamos, que así da gusto delinquir en España…

Defendemos que todas las personas sean tratadas en materia social según sus necesidades, y por eso rechazamos tanto los tratos de privilegio hacia los inmigrantes, como las discriminaciones hacia ellos al amparo de mitos falsos como el de que no pagan impuestos (la ilegalidad supone más fraude, es cierto, pero de los cada vez más cuantiosos impuestos indirectos no se libra nadie; así, según los datos disponibles y redondeando, un inmigrante defraudador recibe de media 2€ en ayudas sociales por cada 3€ que aporta en impuestos indirectos, mientras los que no defraudan reciben 1€ por cada 3€ que aportan).

Finalmente, existe el problema del choque cultural, y por ello proponemos dos medidas. La primera es la de dar preferencia a los inmigrantes que comparten en lo esencial nuestra misma cultura frente a quienes traen concepciones más conflictivas, como es el caso de los musulmanes. Y es que, como es obvio, siempre resultará más sencillo integrar a un hispanoamericano –hermanado con España por la historia, por el idioma y por la religión, y ojalá que también por el futuro– que a un magrebí. La segunda, sin duda la más importante, será la de revitalizar nuestra propia cultura, ya que nuestro verdadero problema de identidad es que como nación hemos renunciado a nuestra historia, a nuestra religión, a nuestra concepción católica del mundo, y todo ello lo hemos sustituido por los falsos valores de la modernidad: liberalismo, materialismo, laicismo, relativismo, antropocentrismo… Así cualquiera que viene a España con unos valores más o menos firmes necesariamente choca con nuestra vaciedad cultural y nuestra falta de convicciones, algo que no le estimula precisamente a adaptarse, sino más bien a reafirmarse en sus valores y creencias. ¿Cómo vamos a pretender que se integre nadie en nuestra patética pseudocultura –o contracultura más bien– actual, mera sucursal de esa “cultura mundialista” de las películas de Hollywood, de los MacDonals y de los pantalones vaqueros? ¿Acaso creemos nosotros mismos en ella? Sin un plan serio de revitalización cultural de España según su propia identidad, el argumento de la escasa integración de los inmigrantes queda cojo.

Y es que a fin de cuentas el problema, el verdadero problema que la inmigración pone en evidencia, es el de la decadencia del proyecto histórico de España como nación. Devolvamos a España la fe en sí misma, en su proyecto histórico, en su misión en el mundo y en su propia cultura, y a buen seguro que casi todos los problemas nacionales, incluidos los que se asocian a la inmigración, se resolverán casi por sí mismos.

Jorge Garrido San Román (Vicesecretario General de FE-JONS y Presidente de la Unión Nacional de Trabajadores)

Ley de Extranjería: http://www.boe.es/legislacion/codigos/abrir_pdf.php?fich=070_Codigo_de_Extranjeria.pdf

 

Castilla Resiste: Os meto todo esto para que de una vez por todas quede aclarada la postura oficial de Falange Española de las JONS sobre este tema. Postura por cierto similar más o menos a la de otros partidos patriotas como el MSR. Podrá compartirse o no. Podrá criticarse y podrá mejorarse. Pero ésta es la que es y no la que algunos andan diciendo por foros y redes sociales para intoxicar.

Hay una cosa en la que coincido plenamente con FE-JONS. El límite en toda actuación política está en la dignidad de las personas. Ésta nunca debe rebasarse. Al menos yo como católico me niego a rebasarla. La inmigración, hoy por hoy, es un arma del capitalismo para destruir las conquistas sociales de los europeos. Consiste básicamente en usar a trabajadores extranjeros para bajar sueldos, derechos y gozar de mano de obra abundante para tener a los trabajadores sumisos. Y en esto, todo hay que decirlo, el capitalismo tiene una gran fuerza aliada. La izquierda europea. Animo a todos aquellos que pretenden solucionar este problema corriendo a golpes a los inmigrantes por las calles de España, a que primero hagan lo propio con los causantes del mismo. Esto es, banqueros, patronal y casta política. Porque la inmigración forzosa que sufrimos no puede solucionarse sin destruir el sistema económico que la propicia. No se puede luchar contra la inmigración y el tráfico de seres humanos sin atacar de frente al sistema capitalista.

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El Muro de Donald Trump.

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Mucha gente conservadora anda feliz estos días con Donald Trump. Tanto dentro como fuera de Estados Unidos. Muchos ven en sus palabras la solución a algunos problemas derivados de la inmigración masiva a Estados Unidos. Y es que este liberal protestante ha propuesto construir un muro para librarse de los molestos trabajadores mexicanos ilegales que buscan un empleo en Estados Unidos. Además en el colmo de la chulería, ha manifestado que ese muro lo pagará el propio gobierno mexicano.

Bien. ¿Por qué emigran los mexicanos en masa a Estados Unidos?. Porque allí encuentran el trabajo que su país les niega. La inmensa mayoría saben que al carecer de los permisos pertinentes, no les resultará fácil encontrar un buen trabajo, pero aún así lo intentan. Incluso con un trabajo mal pagado y contratados ilegalmente, vivirán mejor que en México. Un país ahogado por la corrupción de su masónica casta política y por la violencia de esos narcotraficantes, que viven gracias a la droga que venden en los USA. La realidad es que en Estados Unidos hay empresarios cuya prosperidad depende de la mano de obra barata e ilegal de México. Cuando esos mexicanos trabajan ilegalmente por un tercio del salario de trabajadores legales, no molestan tanto. Molestan a la vista de algunos tras la jornada laboral. Espaldas mojadas les llaman con desprecio.

Pues sí, hay que construir un muro o mejor cuatro. Y en esas cuatro paredes hay que meter a todos esos empresarios que niegan el trabajo a los legales y nacionales porque contratando ilegales reducen drásticamente costes laborales. En esas cuatro paredes hay que meter a todas las multinacionales que trafican con la droga que les mandan desde México a cambio de armas. Hay que meter a todas las petroleras yanquis que le han robado el crudo a los mexicanos. Y a los banqueros de la FED que blanquean el dinero de todos estos delincuentes del narcotráfico y de la venta de armas. Y a todos los sionistas, que son los mayores delincuentes y los jefes de todas las mafias internacionales. Y como no, a marionetas del sionismo como Trump y a los tontos del culo que le ríen las gracias. Y luego ejecutarlos a todos dentro de esas cuatro paredes. Porque sin sionismo no habría deuda. Sin sionismo no habría un Capitalismo global que está saqueando y destruyendo naciones enteras. Sin sionismo no habría guerras de depredación en este mundo. No tendríamos un sistema basado en el crédito, la producción y el consumo. Y sin sionismo el mundo se vería libre de estas sanguijuelas de la finanza internacional, que solo han traído a la humanidad dolor y muerte.

Muerte al sionismo.

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