Pensando en Azul.

Como sabéis, no tengo muchas ganas de escribir últimamente. La situación del mundo no anima precisamente a ello y creo que todo lo que podía decir sobre lo que acontece a mi alrededor está ya dicho.

Pero hoy quiero tocar de nuevo el tema falangista. Por que cuando uno ha pasado por esa casa, algo permanece siempre en su interior. Algo de azul mahón se te queda para siempre. Observo desde una perspectiva heterodoxa que hay cosas que invitan al hartazgo del mundo azul. Las continuas llamadas a la unidad son un claro ejemplo. Como si ser 150 en lugar de 100 nos fuera a asegurar la victoria. La nula autocrítica y  en general las pocas ganas que hay de hacer las cosas con sentido común.

Miren ustedes, cada vez que muere un destacado falangista, se le cantan sus virtudes pero se silencian sus defectos. Y uno de esos grandes defectos, casi pandemia del mundo falangista, ha sido la carencia absoluta de disciplina. Solo hay que ver la cantidad de grupos de Facebook clamando por la unidad falangista, desde cientos de ordenadores en cientos de casas y cada uno de ellos delante del respectivo sillón particular. ¿Nadie se da cuenta?. Seamos serios, ¿cuantos se afiliarían hoy a una sola Falange unida?. Pues muy pocos. Sobre todo por que la mentalidad mercantilista nos invita hoy a no trabajar por nada que no nos proporcione una ganancia material. La misma mentalidad que nos invita a no querer arriesgar esas pocas migajas que el sistema nos da y que denominamos estado del bienestar. En concreto, estamos más a gusto sin hacer nada ni arriesgar nada. Eso sí, criticar desde el pc que no quede. Hay gente que en una sola mañana es capaz de postear en su muro más de 100 quejas diarias. Vamos a asumirlo. Somos unos burgueses de mierda. En mayor o menor medida que los demás, pero lo somos. Por eso necesitamos los tiempos difíciles. Para sacudirnos de encima tanta modorra y tanta gilipollez. Tranquilos, los tenemos ya encima. Bienvenidos.

Vamos a ver, ¿cuantos falangistas estarían dispuestos a participar en un solo congreso, a ser posible bajo siglas históricas, del que salieran unos jefes o un jefe, fueran quienes fuesen, y guardarles lealtad y disciplina?. ¿Cuantos?. Creo que muy pocos. Preferimos seguir a nuestro caudillo particular. Por que  nos cae mejor que el otro, por que estimamos que habla mejor, tiene más pelotas o lo que sea. Pero preferimos en definitiva la división. Pactar con las extremas derechas antes que con otros falangistas. Por que sí. Como buenos españoles, preferimos la división y el cerrilismo. Lo llevamos en los genes desde antes de Viriato.

Y vamos a otro tema controvertido. ¿Franco sí o no?. Por que mucho decirle a los progres que lleva 40 años muerto, pero para muchos falangistas tampoco es así. Hay que estar todo el día pelando la pava con el tema del Caudillo. Yo, desde mi heterodoxia miro hacia atrás y me pregunto, ¿estamos mejor ahora que con Franco?. No. Estamos mucho peor. No somos soberanos. No tenemos industria. Nos toman por el pito del sereno dentro y fuera de España… Definitivamente el Franquismo le daba 1000 vueltas al Régimen del 78. Y solo los progres de derechas o izquierdas opinan lo contrario. ¿Hizo Franco la Revolución que quería José Antonio?. No, pero sí. Hizo lo que los tanques de los aliados situados en los Pirineos, le dejaron hacer. Y fue en general bueno. Y ya está. El decreto de unificación pasó y no se puede cambiar. Y sin aquel decreto, no se hubiera ganado la guerra y lo sabemos todos. Punto. Vuelvo a recurrir a nuestros genes cainitas.

Otro tema que aburre. La figura de José Antonio. ¿Que hay que ser antes, eso de “Joseantoniano” o falangista?. Por que creo que no es lo mismo. Ser falangista es seguir la ideología Nacional Sindicalista. Ser “Joseantoniano” es adorar sistemáticamente su figura y nada más. Algo muy bonito cada 20N, pero grotesco cuando se hace los 365 días del año. Somos los abuelos Cebolleta guardando esa serie de fotos que “solo tengo yo” del Jefe y que solo enseñamos de vez en cuando. Franco no hizo la Revolución de José Antonio en su totalidad. Como dije antes. Tampoco la hacen los que se limitan a la adoración nocturna de José Antonio, en sus particulares sacristías. En serio, algunos a veces rozan el patetismo.

Estos días oigo hablar mucho de Sigfredo (DEP) y su Ética y Estilo. Un gran libro ciertamente. Pero no todo en él. No pongamos a los demás un listón tan alto, que ni nosotros mismos seamos capaces de superar. No mandemos a los demás a realizar esfuerzos que nosotros mismos no podamos o queramos asumir. Y ese es otro vicio azul.

De verdad, estamos ante un monstruo materialista que va a arrasar medio mundo y toda España. Los trabajadores españoles ya no tienen quienes les defiendan. Todos los que amamos España sentimos la carencia de una voz que rompa el discurso manido de los “demócratas”. Pues no lo vamos a conseguir coleccionando fotos, llaveros, opiniones y poniendo zancadillas continuas a los que tratan de cambiar las cosas. Con nuestros muchos defectos y pocas virtudes, no somos hoy un ejemplo a seguir por una juventud sin metas y sin futuro. Por eso a cada camisa azul suelen acompañarle las canas. No es un problema de nombres o símbolos. Somos nosotros mismos los que muchas veces con nuestras obsesiones chorras, nuestras pequeñas mezquindades, nuestros reiterados errores tácticos y nuestra estrecha visión de las cosas, se lo ponemos tan fácil al sistema. Ese sistema que no dudará en ponernos fuera de la ley cuando quiera. Por que no somos rival para él. Somos 4 y mal avenidos. 3 ciegos y el tuerto. Y da igual como nos llamemos. Cuando quiera el sistema, insisto, nos pondrá fuera de la ley. Y en nuestras manos está el querer cambiarlo.

¡ARRIBA ESPAÑA!

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¿Cual es el debate?.

En este país, como en el resto de Europa, hay una mayoría que se limita a vivir y una minoría muy minoritaria que además piensa. Tras la derrota de Marine Le Pen en Francia, el debate sobre una alternativa patriota en España ha vuelto a la actualidad. Pero ha retornado con los mismos vicios  de fondo de hace años. ¿Que es lo que de verdad queremos en España?. ¿Una alternativa patriota y social o un Frente Nacional a la española, con una dirigente como Marine Le Pen?. ¿O mejor como su sobrina Marion, que está además muy buena?. ¿Que queremos?. ¿Por qué tiene que ser el FN francés el modelo y no Amanecer Dorado, por poner otro ejemplo?. ¿Por qué siempre tenemos que buscar nuestras referencias fuera?. ¿Es que no tenemos un Tradicionalismo y un Nacional Sindicalismo españoles que nos sirvan de modelo?. Una y mil veces más, señores, NO SOMOS FRANCIA. NO SOMOS ALEMANIA. NO SOMOS HOLANDA. ¿Comprendido?.

Y una vez entendido esto, ¿que hacemos?. Venga, cogemos a FEJONS (por ser la única fuerza política que ha sido capaz de presentar listas electorales en los últimos comicios), le quitamos su bandera, el yugo y las flechas, el Cara al Sol, la camisa azul y ya está. ¿Seguro?. ¿Que más hay que hacer?. Toda su ideología y principios, los tiramos por el retrete y nos centramos en “España una y única, moros malos e inmigración fuera”. Les ponemos otro nombre y otro símbolo. Sus dirigentes se abrazan con rabinos. Viajan a Israel para obtener la bendición de los jefes y ya está. Igual que el FN francés. El Sistema nos acepta. ¿Seguro?. Ya no nos llamarán fascistas, xenófobos ni franquistas. Podremos hablar de tú a tú al PP y al PSOE. Y además nos dejarán sacar 1 diputado. Todos felices. Esa era la meta. Ser un partido del Sistema.

O mejor no. Nos hacemos de Podemos y nos convencemos a nosotros mismos que Pablo Iglesias es la reencarnación de José Antonio. Grande Pablo Iglesias. Que se remite ahora a España y a la Patria, pidiendo a la vez la autodeterminación de todas sus regiones. ¡Viva!.

Creo que algunos intelectuales están quedando destrozados por las redes sociales. De verdad que lo pienso. A algunos las prisas les pueden demasiado. Todo lo de fuera les encanta mientras desechan lo propio. Que no es otra cosa que el legado de nuestros caídos. Allá cada cual.

¿Y entonces cual es mi receta?. La de siempre. Militar en aquellas organizaciones viables y perdonarme pero solo veo una. Y si no puedes militar, ayuda como puedas. Apoyo material o económico. Y si no puedes hacer nada de esto, lo que siempre digo. Quítate de en medio y deja de medrar para dividir, difamar y sabotear, lo que unos pocos que luchan hacen a diario para que España resurja. El que quiera luchar por España, que ofrezca su servicio a la causa. En la primera línea o en la tercera. Pero para empujar, no para poner obstáculos. Y menos desde las putas redes sociales (perdonarme que hable un castellano tan transparente). Vale quien sirve. Y nada más.

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Las recetas mágicas del patriotismo español.

Apenas ha empezado el nuevo año y seguimos con las recetas mágicas en las redes sociales para que nazca en España un partido social, patriota, identitario, nacional, sindical, nacionalista, laico-cristiano y español. Todo ello mirando al único movimiento que a día de hoy es capaz de presentar una lista electoral en varias provincias españoles. Se trata de Falange de las JONS. De los otros no me voy a ocupar, precisamente por las mismas razones. Si no puedes presentarte a una contienda electoral, no existes. En este sistema demo-liberal no existes y punto.

Pues según algunos, estas son las recetas mágicas que tiene que llevar a la práctica FEJONS para sacar un diputado en el Parlamento Español.

  1. Las siglas son las históricas y las más respetadas del mundillo patriota, dentro y fuera de España. Precisamente por eso hay que cambiarlas. Por ejemplo, pasar a llamarse Partido Nacional Sindical del Frente Español Identitario del Divino Amanecer. Se cambia el Yugo y las Flechas por un logo moderno ideado por un diseñador a sueldo. El logo en sí no importa, ni tiene porqué significar nada. Genial.
  2. Hay que actualizarse como el FN francés. O sea, prescindir del sobado Nacional Sindicalismo y hacerse liberal. Capitalismo Sí, Aborto Sí, LGTB Sí, Vientres de Alquiler Sí. Eutanasia Sí… Resuelto.
  3. Inmigración. Perseguir a palos por las calles a todos los inmigrantes, estaca en mano. Y si son moros, se les da más fuerte. Luego aplaudir con las orejas al FMI, la CEOE y a la Banca “española”.
  4. Hablar contra la UE. Pero sin salirse de la UE. Recuperar la Peseta pero mantener una moneda común europea a la vez. Nos vamos de la OTAN, pero no nos vamos del todo. O sea, sí pero no. Si lo hace Marine, nosotros más y mejor.
  5. Unidad de España. Mandamos a todo el Ejército a Cataluña (incluidos los 18000 soldados que tenemos desplegados en Estonia) y al catalán que sea sorprendido hablando o pensando en Catalán, se le lleva preso a las Islas Chafarinas. El Barça además lo mandamos a Segunda División.
  6.  Por último, el líder del nuevo partido (por ejemplo alguien carismático como Miguel Ángel Revilla) debe hacer un viaje inexcusable a Israel. Visitar el famoso museo y besar el culo a todo sionista que le tienda la mano. Foto frente al muro de las lamentaciones comiendo anchoas, corte de mangas a los malvados palestinos y vuelta a casa bendecidos.

Ya está, con esto vamos a quitarle miles de votos al PP, a Podemos y al PSOE y es prácticamente seguro que vamos a conseguir ese diputado tan deseado. Si por el camino nos hemos dejado los principios y la dignidad no importa. Como lo ha hecho el FN francés, estará bien. En serio, ¿esto es lo que queréis?. Pues mirad, yo me quedo con mis principios y mis banderas. Es lo que me han aconsejado en sueños tantos y tantos Caídos por Dios y Por España. Que sigan los demás con sus festines.

¡Arriba España!

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Audacia.

La verdad es que con estos calores estivales apetece muy poco hablar sobre el momento político en el que se encuentra el mundo y particularmente nuestro país. Pero el curso político está a punto de empezar y es necesario hablar de ello.

rajoy2España tiene una deuda que sobrepasa ya el 100% del PIB. Para Julio del 2017 se necesitarían 12.000 millones de euros para poder pagar la paga extra a los pensionistas. El estado solo tiene 9.000 millones. Todo esto gracias a la nefasta gestión de Mariano Rajoy y del PP. España está al borde de la quiebra. Por otro lado el déficit está desbocado. El origen una vez más, se debe al engendro del estado autonómico, cuyas administraciones se niegan a cumplir las reglas establecidas por el propio estado de cara al endeudamiento. No se trata solamente ya de Cataluña, autonomía en flagrante rebeldía contra el estado y que devora por sí sola la mitad del Fondo de Liquidez Autonómica. Son casi todas. Sabedoras de la debilidad de un pusilánime al frente del gobierno, se dedican a gastarse lo que no tienen. Aunque eso suponga dejar los servicios sociales al borde del colapso.

soraya

Pero en vez de tratar todas estas cosas, nuestra casta está inmersa en el debate de facilitar o no un nuevo gobierno de derecha liberal. Pues yo siento llevar la contraria a todos, pero yo sí quiero nuevas elecciones. Además las quiero en Navidad. Y las quiero por varias razones:

  1. Quiero que la gente aborrezca del todo a la casta, a sus partidos y a todo el sistema. Que se den cuenta de que los partidos son asociaciones de delincuentes, cuyo único interés es seguir viviendo de los ciudadanos. No les importan España ni los españoles.
  2. Que los parados, cuyo número se va a disparar de nuevo en Septiembre, se den cuenta de que la derecha pasa de ellos y la izquierda también. Que aquí solo importa la desmemoria histórica, el Feminismo, el LGTB y esos refugiados, que en su mayoría no son tales. Que son inmigrantes ilegales encubiertos y que van a gozar de todas las bendiciones por parte del sistema para seguir abaratando el despido y liquidar los pocos derechos sociales que les quedan a  los trabajadores en España. Que esos parados sepan que no importan en este país a NADIE y que den un voto de castigo a la casta.
  3. Quiero ver que por tercera vez y en el ámbito patriota, solamente un partido es capaz de presentarse de nuevo a una contienda electoral. Que ese partido se llama Falange Española de las JONS. Y que, con todos mis respetos, el resto apenas existe. Si resulta que la única vez que el sistema nos deja tímidamente hablar con los ciudadanos, no podemos hacerlo por falta de militancia, es mejor echarse a un lado. Al menos aquellas formaciones que llevan al menos 20 años fracasando en éste y otros campos de la actuación política nacional.
  4. Me gustaría que algunas de las cosas que se dijeron en las Jornadas de FEJONS de este año se llevaran a cabo. Yo no milito en esa organización que admiro y respeto. Tengo mis distancias ideológicas, pero eso no quita para que les apoye en todo lo que puedo. No soy quien para decirles lo que deben hacer, pero sí creo que puedo hacer algunas sugerencias o aportaciones al debate.
  • Falange, FEJONS, debe ser AUDAZ. Si quiere ser el partido nacional de referencia en España, primero debe creer en ello. Hablar con un lenguaje propio, sin usar la lengua del sistema y frente al discurso del sistema. Porque el sistema va a criminalizar a la Falange, edulcore o no su discurso. Creo que es el momento de ceñirse a un programa electoral tan bueno como el que tienen y dejar de dar palos de ciego. Palos de ciego como los que piensan que la inmigración iberoamericana en España nos va a solucionar los problemas de valores o que la misma cercena menos los derechos laborales a los españoles, que los trabajadores inmigrantes de otras latitudes. Que España debe mirar a América por su vocación histórica es obvio. Pero debe hacerlo desde donde está, desde Europa. Y si este país no tiene ahora mismo medios para dar trabajo a 4.500.000 parados nacionales, tampoco los tiene para los de fuera. Iberoamericanos o no. Esto es aplicar el sentido común y lo que dice la vigente Ley de Extranjería. Y nada más. Ni racismo, ni xenofobia, ni criminalizar a los inmigrantes. Es simplemente ser justos con los nuestros. Eso no quita para que España deba estrechar lazos políticos y económicos con el mundo Hispanoamericano. Y si esos lazos concluyeran en la construcción de un bloque geopolítico de naciones hispanas, mejor que mejor que mejor. Visto lo que es esa inmundicia globalista de la UE, es preferible intentar esa otra vía.
  • FEJONS debe convertirse en ese partido de los parados, que mencionaba antes. En el partido de los trabajadores cabreados de España. En el partido de una clase media triturada por los distintos gobiernos de izquierda y de derecha que hemos sufrido en este país. En el partido de los autónomos. En el partido de los que estamos hasta las narices del sistema autonómico. En el partido de la gente que cree en el esfuerzo debe ser premiado. En el partido de los que quieren una verdadera Educación en España, que coloque a nuestras universidades entre las 100 primeras del mundo (ahora mismo ninguna). En el partido que asegure los derechos sociales de todos. En el partido del ciudadano frente a la usura bancaria. En el partido de los sindicalistas de verdad, que sepan oponerse a la gran patronal y sus intereses bastardos. En el partido del pequeño y mediano empresario. En el partido que dignifique a nuestro Ejército, convertido hoy en esas fuerzas armadas al servicio de la OTAN y del capital. En el partido de la recuperación de los valores nacionales, que no son otros que los principios católicos que alumbraron España como nación. En el partido contra el separatismo. En fin, en el partido como digo, del español cabreado, del español sensato y del español amante de la Justicia. Del español reaccionario en sentido positivo. Porque de este régimen no queremos conservar nada. Queremos y debemos reaccionar ante él y destruirlo.
  • Y para eso hay librarse de los posos de la extrema derecha que dejaron 40 años de ahogo bajo el Franquismo. No solamente de sus símbolos (uso del Águila de San Juan, por ejemplo). También de la propia concepción de España. Si uno añora la “España antigua, la España que ya no tenemos”, que decía José Antonio. Hay que saber como era aquella España. Porque entre 1492 y 1812, España no era una nación monolítica de una lengua, un pueblo y una sola sensibilidad. Era una España Foral, diversa, de reinos, señoríos, lenguas y visiones diferentes de la vida. Una España armónica, pero firmemente unida en esa diversidad. Ni era una estado jacobino, ni era un estado liberal. No se trata de volver al pasado, pero sí de inspirarse en aquellas cosas que estaban bien y que formaron las bases de la España auténtica frente a la falsificación de una Nación Española a la francesa, impuesta por los liberales con el golpe de estado de 1812. La Falange tiene que hacer una propuesta regional propia que asegure la pervivencia de nuestras culturas españolas en medio de la globalización salvaje que estamos sufriendo. Algo que no se ha hecho desde 1936. Y debería hacerse bebiendo en las fuentes de la Tradición Española. La cirugía está muy bien, pero luego habrá que ir más allá de esa cirugía. Y en ese ámbito de recuperar las esencias identitarias de España, Castilla tiene que estar presente como región y como la identidad más significativa de todas las españolas.
  • Hablaba al principio de Audacia. Yo sinceramente creo que ya es hora. Que hay que salir a la calle sin dejar de usar las redes sociales. Pero hay que salir. Que la gente sepa que hay un partido para castigar a la casta. Castigarles de verdad. No que prometa tomar el cielo al asalto, sino que aspire a barrer toda la mugre que se acumula en los Parlamentos Nacional y regionales. Que deje a la casta donde debe estar, en la cárcel o en el paro. Audacia para conseguir que no haya una contienda electoral con dos candidaturas falangistas en ella. Abrirse al diálogo con otros falangistas, con otras formaciones patriotas españolas y al contacto con la realidad que se está viviendo en Europa. Un continente invadido y puesto de rodillas ante una UE que nos empobrece y nos quiere imponer una islamización obligatoria, que como europeos y cristianos no podemos tolerar. Y para eso hay que hablar con las fuerzas nacionales y patriotas de toda Europa. Romper ese aislamiento que ha conducido al Nacional Sindicalismo casi a la marginalidad durante demasiado tiempo. En resumen, creer en ello y no resignarse a sacar unos pocos votos más en cada cita electoral.

Ojalá sea así. Yo no soy nadie. Reitero que no he querido inmiscuirme en la vida política de nadie, ni decir a nadie lo que debe hacer. Simplemente he querido aportar estas reflexiones por el bien de nuestra Patria, que es en definitiva el bien de todos.

¡ARRIBA ESPAÑA!

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