¿Cual es el debate?.

En este país, como en el resto de Europa, hay una mayoría que se limita a vivir y una minoría muy minoritaria que además piensa. Tras la derrota de Marine Le Pen en Francia, el debate sobre una alternativa patriota en España ha vuelto a la actualidad. Pero ha retornado con los mismos vicios  de fondo de hace años. ¿Que es lo que de verdad queremos en España?. ¿Una alternativa patriota y social o un Frente Nacional a la española, con una dirigente como Marine Le Pen?. ¿O mejor como su sobrina Marion, que está además muy buena?. ¿Que queremos?. ¿Por qué tiene que ser el FN francés el modelo y no Amanecer Dorado, por poner otro ejemplo?. ¿Por qué siempre tenemos que buscar nuestras referencias fuera?. ¿Es que no tenemos un Tradicionalismo y un Nacional Sindicalismo españoles que nos sirvan de modelo?. Una y mil veces más, señores, NO SOMOS FRANCIA. NO SOMOS ALEMANIA. NO SOMOS HOLANDA. ¿Comprendido?.

Y una vez entendido esto, ¿que hacemos?. Venga, cogemos a FEJONS (por ser la única fuerza política que ha sido capaz de presentar listas electorales en los últimos comicios), le quitamos su bandera, el yugo y las flechas, el Cara al Sol, la camisa azul y ya está. ¿Seguro?. ¿Que más hay que hacer?. Toda su ideología y principios, los tiramos por el retrete y nos centramos en “España una y única, moros malos e inmigración fuera”. Les ponemos otro nombre y otro símbolo. Sus dirigentes se abrazan con rabinos. Viajan a Israel para obtener la bendición de los jefes y ya está. Igual que el FN francés. El Sistema nos acepta. ¿Seguro?. Ya no nos llamarán fascistas, xenófobos ni franquistas. Podremos hablar de tú a tú al PP y al PSOE. Y además nos dejarán sacar 1 diputado. Todos felices. Esa era la meta. Ser un partido del Sistema.

O mejor no. Nos hacemos de Podemos y nos convencemos a nosotros mismos que Pablo Iglesias es la reencarnación de José Antonio. Grande Pablo Iglesias. Que se remite ahora a España y a la Patria, pidiendo a la vez la autodeterminación de todas sus regiones. ¡Viva!.

Creo que algunos intelectuales están quedando destrozados por las redes sociales. De verdad que lo pienso. A algunos las prisas les pueden demasiado. Todo lo de fuera les encanta mientras desechan lo propio. Que no es otra cosa que el legado de nuestros caídos. Allá cada cual.

¿Y entonces cual es mi receta?. La de siempre. Militar en aquellas organizaciones viables y perdonarme pero solo veo una. Y si no puedes militar, ayuda como puedas. Apoyo material o económico. Y si no puedes hacer nada de esto, lo que siempre digo. Quítate de en medio y deja de medrar para dividir, difamar y sabotear, lo que unos pocos que luchan hacen a diario para que España resurja. El que quiera luchar por España, que ofrezca su servicio a la causa. En la primera línea o en la tercera. Pero para empujar, no para poner obstáculos. Y menos desde las putas redes sociales (perdonarme que hable un castellano tan transparente). Vale quien sirve. Y nada más.

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Las recetas mágicas del patriotismo español.

Apenas ha empezado el nuevo año y seguimos con las recetas mágicas en las redes sociales para que nazca en España un partido social, patriota, identitario, nacional, sindical, nacionalista, laico-cristiano y español. Todo ello mirando al único movimiento que a día de hoy es capaz de presentar una lista electoral en varias provincias españoles. Se trata de Falange de las JONS. De los otros no me voy a ocupar, precisamente por las mismas razones. Si no puedes presentarte a una contienda electoral, no existes. En este sistema demo-liberal no existes y punto.

Pues según algunos, estas son las recetas mágicas que tiene que llevar a la práctica FEJONS para sacar un diputado en el Parlamento Español.

  1. Las siglas son las históricas y las más respetadas del mundillo patriota, dentro y fuera de España. Precisamente por eso hay que cambiarlas. Por ejemplo, pasar a llamarse Partido Nacional Sindical del Frente Español Identitario del Divino Amanecer. Se cambia el Yugo y las Flechas por un logo moderno ideado por un diseñador a sueldo. El logo en sí no importa, ni tiene porqué significar nada. Genial.
  2. Hay que actualizarse como el FN francés. O sea, prescindir del sobado Nacional Sindicalismo y hacerse liberal. Capitalismo Sí, Aborto Sí, LGTB Sí, Vientres de Alquiler Sí. Eutanasia Sí… Resuelto.
  3. Inmigración. Perseguir a palos por las calles a todos los inmigrantes, estaca en mano. Y si son moros, se les da más fuerte. Luego aplaudir con las orejas al FMI, la CEOE y a la Banca “española”.
  4. Hablar contra la UE. Pero sin salirse de la UE. Recuperar la Peseta pero mantener una moneda común europea a la vez. Nos vamos de la OTAN, pero no nos vamos del todo. O sea, sí pero no. Si lo hace Marine, nosotros más y mejor.
  5. Unidad de España. Mandamos a todo el Ejército a Cataluña (incluidos los 18000 soldados que tenemos desplegados en Estonia) y al catalán que sea sorprendido hablando o pensando en Catalán, se le lleva preso a las Islas Chafarinas. El Barça además lo mandamos a Segunda División.
  6.  Por último, el líder del nuevo partido (por ejemplo alguien carismático como Miguel Ángel Revilla) debe hacer un viaje inexcusable a Israel. Visitar el famoso museo y besar el culo a todo sionista que le tienda la mano. Foto frente al muro de las lamentaciones comiendo anchoas, corte de mangas a los malvados palestinos y vuelta a casa bendecidos.

Ya está, con esto vamos a quitarle miles de votos al PP, a Podemos y al PSOE y es prácticamente seguro que vamos a conseguir ese diputado tan deseado. Si por el camino nos hemos dejado los principios y la dignidad no importa. Como lo ha hecho el FN francés, estará bien. En serio, ¿esto es lo que queréis?. Pues mirad, yo me quedo con mis principios y mis banderas. Es lo que me han aconsejado en sueños tantos y tantos Caídos por Dios y Por España. Que sigan los demás con sus festines.

¡Arriba España!

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Audacia.

La verdad es que con estos calores estivales apetece muy poco hablar sobre el momento político en el que se encuentra el mundo y particularmente nuestro país. Pero el curso político está a punto de empezar y es necesario hablar de ello.

rajoy2España tiene una deuda que sobrepasa ya el 100% del PIB. Para Julio del 2017 se necesitarían 12.000 millones de euros para poder pagar la paga extra a los pensionistas. El estado solo tiene 9.000 millones. Todo esto gracias a la nefasta gestión de Mariano Rajoy y del PP. España está al borde de la quiebra. Por otro lado el déficit está desbocado. El origen una vez más, se debe al engendro del estado autonómico, cuyas administraciones se niegan a cumplir las reglas establecidas por el propio estado de cara al endeudamiento. No se trata solamente ya de Cataluña, autonomía en flagrante rebeldía contra el estado y que devora por sí sola la mitad del Fondo de Liquidez Autonómica. Son casi todas. Sabedoras de la debilidad de un pusilánime al frente del gobierno, se dedican a gastarse lo que no tienen. Aunque eso suponga dejar los servicios sociales al borde del colapso.

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Pero en vez de tratar todas estas cosas, nuestra casta está inmersa en el debate de facilitar o no un nuevo gobierno de derecha liberal. Pues yo siento llevar la contraria a todos, pero yo sí quiero nuevas elecciones. Además las quiero en Navidad. Y las quiero por varias razones:

  1. Quiero que la gente aborrezca del todo a la casta, a sus partidos y a todo el sistema. Que se den cuenta de que los partidos son asociaciones de delincuentes, cuyo único interés es seguir viviendo de los ciudadanos. No les importan España ni los españoles.
  2. Que los parados, cuyo número se va a disparar de nuevo en Septiembre, se den cuenta de que la derecha pasa de ellos y la izquierda también. Que aquí solo importa la desmemoria histórica, el Feminismo, el LGTB y esos refugiados, que en su mayoría no son tales. Que son inmigrantes ilegales encubiertos y que van a gozar de todas las bendiciones por parte del sistema para seguir abaratando el despido y liquidar los pocos derechos sociales que les quedan a  los trabajadores en España. Que esos parados sepan que no importan en este país a NADIE y que den un voto de castigo a la casta.
  3. Quiero ver que por tercera vez y en el ámbito patriota, solamente un partido es capaz de presentarse de nuevo a una contienda electoral. Que ese partido se llama Falange Española de las JONS. Y que, con todos mis respetos, el resto apenas existe. Si resulta que la única vez que el sistema nos deja tímidamente hablar con los ciudadanos, no podemos hacerlo por falta de militancia, es mejor echarse a un lado. Al menos aquellas formaciones que llevan al menos 20 años fracasando en éste y otros campos de la actuación política nacional.
  4. Me gustaría que algunas de las cosas que se dijeron en las Jornadas de FEJONS de este año se llevaran a cabo. Yo no milito en esa organización que admiro y respeto. Tengo mis distancias ideológicas, pero eso no quita para que les apoye en todo lo que puedo. No soy quien para decirles lo que deben hacer, pero sí creo que puedo hacer algunas sugerencias o aportaciones al debate.
  • Falange, FEJONS, debe ser AUDAZ. Si quiere ser el partido nacional de referencia en España, primero debe creer en ello. Hablar con un lenguaje propio, sin usar la lengua del sistema y frente al discurso del sistema. Porque el sistema va a criminalizar a la Falange, edulcore o no su discurso. Creo que es el momento de ceñirse a un programa electoral tan bueno como el que tienen y dejar de dar palos de ciego. Palos de ciego como los que piensan que la inmigración iberoamericana en España nos va a solucionar los problemas de valores o que la misma cercena menos los derechos laborales a los españoles, que los trabajadores inmigrantes de otras latitudes. Que España debe mirar a América por su vocación histórica es obvio. Pero debe hacerlo desde donde está, desde Europa. Y si este país no tiene ahora mismo medios para dar trabajo a 4.500.000 parados nacionales, tampoco los tiene para los de fuera. Iberoamericanos o no. Esto es aplicar el sentido común y lo que dice la vigente Ley de Extranjería. Y nada más. Ni racismo, ni xenofobia, ni criminalizar a los inmigrantes. Es simplemente ser justos con los nuestros. Eso no quita para que España deba estrechar lazos políticos y económicos con el mundo Hispanoamericano. Y si esos lazos concluyeran en la construcción de un bloque geopolítico de naciones hispanas, mejor que mejor que mejor. Visto lo que es esa inmundicia globalista de la UE, es preferible intentar esa otra vía.
  • FEJONS debe convertirse en ese partido de los parados, que mencionaba antes. En el partido de los trabajadores cabreados de España. En el partido de una clase media triturada por los distintos gobiernos de izquierda y de derecha que hemos sufrido en este país. En el partido de los autónomos. En el partido de los que estamos hasta las narices del sistema autonómico. En el partido de la gente que cree en el esfuerzo debe ser premiado. En el partido de los que quieren una verdadera Educación en España, que coloque a nuestras universidades entre las 100 primeras del mundo (ahora mismo ninguna). En el partido que asegure los derechos sociales de todos. En el partido del ciudadano frente a la usura bancaria. En el partido de los sindicalistas de verdad, que sepan oponerse a la gran patronal y sus intereses bastardos. En el partido del pequeño y mediano empresario. En el partido que dignifique a nuestro Ejército, convertido hoy en esas fuerzas armadas al servicio de la OTAN y del capital. En el partido de la recuperación de los valores nacionales, que no son otros que los principios católicos que alumbraron España como nación. En el partido contra el separatismo. En fin, en el partido como digo, del español cabreado, del español sensato y del español amante de la Justicia. Del español reaccionario en sentido positivo. Porque de este régimen no queremos conservar nada. Queremos y debemos reaccionar ante él y destruirlo.
  • Y para eso hay librarse de los posos de la extrema derecha que dejaron 40 años de ahogo bajo el Franquismo. No solamente de sus símbolos (uso del Águila de San Juan, por ejemplo). También de la propia concepción de España. Si uno añora la “España antigua, la España que ya no tenemos”, que decía José Antonio. Hay que saber como era aquella España. Porque entre 1492 y 1812, España no era una nación monolítica de una lengua, un pueblo y una sola sensibilidad. Era una España Foral, diversa, de reinos, señoríos, lenguas y visiones diferentes de la vida. Una España armónica, pero firmemente unida en esa diversidad. Ni era una estado jacobino, ni era un estado liberal. No se trata de volver al pasado, pero sí de inspirarse en aquellas cosas que estaban bien y que formaron las bases de la España auténtica frente a la falsificación de una Nación Española a la francesa, impuesta por los liberales con el golpe de estado de 1812. La Falange tiene que hacer una propuesta regional propia que asegure la pervivencia de nuestras culturas españolas en medio de la globalización salvaje que estamos sufriendo. Algo que no se ha hecho desde 1936. Y debería hacerse bebiendo en las fuentes de la Tradición Española. La cirugía está muy bien, pero luego habrá que ir más allá de esa cirugía. Y en ese ámbito de recuperar las esencias identitarias de España, Castilla tiene que estar presente como región y como la identidad más significativa de todas las españolas.
  • Hablaba al principio de Audacia. Yo sinceramente creo que ya es hora. Que hay que salir a la calle sin dejar de usar las redes sociales. Pero hay que salir. Que la gente sepa que hay un partido para castigar a la casta. Castigarles de verdad. No que prometa tomar el cielo al asalto, sino que aspire a barrer toda la mugre que se acumula en los Parlamentos Nacional y regionales. Que deje a la casta donde debe estar, en la cárcel o en el paro. Audacia para conseguir que no haya una contienda electoral con dos candidaturas falangistas en ella. Abrirse al diálogo con otros falangistas, con otras formaciones patriotas españolas y al contacto con la realidad que se está viviendo en Europa. Un continente invadido y puesto de rodillas ante una UE que nos empobrece y nos quiere imponer una islamización obligatoria, que como europeos y cristianos no podemos tolerar. Y para eso hay que hablar con las fuerzas nacionales y patriotas de toda Europa. Romper ese aislamiento que ha conducido al Nacional Sindicalismo casi a la marginalidad durante demasiado tiempo. En resumen, creer en ello y no resignarse a sacar unos pocos votos más en cada cita electoral.

Ojalá sea así. Yo no soy nadie. Reitero que no he querido inmiscuirme en la vida política de nadie, ni decir a nadie lo que debe hacer. Simplemente he querido aportar estas reflexiones por el bien de nuestra Patria, que es en definitiva el bien de todos.

¡ARRIBA ESPAÑA!

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Contra la modorra.

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Este acto, organizado por Falange Española, parece que nos recuerda hechos anteriores y que produce en nosotros una nueva emoción. Si fuéramos organizando concentraciones en campos de fútbol, con viajes pagados y comilonas espléndidas, el éxito de público estaría descartado. Pero nunca me he sentido yo tan satisfecho como en este ambiente de confidencia, de intimidad, de mangas de camisa, que es señal de pura y sencilla camaradería.

Alentado por esta familiaridad del acto que celebramos hoy en Málaga, yo os invitaría a partir a las afueras, a marchar al campo, a sentamos bajo la sombra grata de un árbol y cruzar las piernas, y entonces podríamos hacer un cambio de impresiones, contándonos nuestras alegrías, nuestras preocupaciones, nuestras esperanzas.

Sentados, cobijados bajo el árbol, en ese ambiente de intimidad, yo dejaría vagar mi pensamiento y tal vez cruzara por mi mente el recuerdo de los conquistadores de América, que eran menos, muchos menos que nosotros. Así arribaron a las tierras vírgenes de América, sin que en ella hubiera un solo hombre blanco, y en lo alto de alguna cordillera, con el disco lunar sobre sus cabezas y la extensión infinita de las Pampas por horizonte, comenzaron a fundar los cimientos de la futura gloria dorada de un ancho imperio.

Vamos a hablar nosotros con absoluta tranquilidad, como si lo hiciésemos a la sombra de un árbol.

¿Sabéis vosotros, camaradas, tiernos camaradas de la organización de Málaga al servicio de la Falange Española, para qué os llamamos y os requerimos los veteranos de la primera hora? ¿Sabéis vosotros cuál ha de ser vuestra misión en Falange? Vais a saberlo.

Nos ha tocado a las generaciones actuales, a los jóvenes de hoy, abrir los ojos a la vida en la siguiente situación: el mundo viejo, y el orden social quebrándose, deshaciéndose, y una Patria grande y poderosa antes, en ruina; el sistema capitalista agonizante.

El orden capitalista era una necesidad cuando creció la gran industria y se hizo necesaria la acumulación del capital. Pero la gran industria fue creciendo y absorbiendo al mismo tiempo a los pequeños capitales, a las industrias pequeñas. El capitalismo era, desde el principio, el gran enemigo del obrero, al que reclutaba en las filas anónimas de la fábrica, y era también enemigo del pequeño capital, porque absorbían y aniquilaban las fuentes de producción, sustituyendo al hombre, al industrial pequeño, por unas cuantas hojas de papel, sin nervio ni corazón. El capitalismo convertía a los hombres, los trabajadores, en proletarios, es decir, en individuos que, apartados de los medios productivos, esperaban al cabo de unos días un salario por la prestación de un trabajo abrumador.

El capital devoraba al obrero, a la industria; devoraba cuanto caía bajo su alcance. Por devorar todo ha empezado a devorarse a sí mismo. Y el hambre aumenta en las clases proletarias, y los obreros parados se multiplican considerablemente, sin hallar el menor resquicio acogedor en el sistema que agoniza.

Esto en cuanto al orden social y económico.

Pero es que, además, nos hemos encontrado con una Patria que no era ya ni un archivo de recuerdos. ¿No recordáis cómo cuando estudiabais el bachillerato había siempre un profesor estúpido que ponía todo su empeño en haceros ver que, el Apóstol Santiago estuvo presente en la batalla de Clavijo? ¿No recordáis cómo toda la ciencia de ese profesor se reducía a destacar la importancia de que el Apóstol Santiago presenciase la batalla de Clavijo, y no le importaba ni le preocupaba en absoluto el estudio de otras cuestiones que podían suponer motivos de gloria para España.

Y de la conquista de América nos hablaban, al mismo tiempo que de la torpeza que cometieron los que a aquellas tierras fueron en plan de conquista. Cuando citaban a Carlos V y a Felipe II, ¿no condenaban su intromisión en las guerras religiosas europeas? Los combatían sin tener en cuenta aquel pobre catedrático, que fue lamentable que no se hallase al lado de ellos, en los críticos momentos en que habían de decidirse, para consejarles bien.

Ya no era ni un archivo de recuerdos. Pero es que, además, nos encontrábamos con una Patria destartalada, venida a menos, inerme, en ruinas, con sus costas abiertas a los de fuera a cualquier posible ataque.

Era una Patria que podía permitir va que en su Constitución se escribiesen estas palabras: “España renuncia a la guerra”. España renuncia a la guerra, esto es, que si la atacan no se defiende. Vale tanto como decir: “Me has dado una bofetada. Puedes pegarme otra y las que quieras, porque yo no pienso defenderme”. Esto, para nosotros, es un oprobio, una vergüenza. Pues bien: España ha permitido que en las páginas de la Constitución se escriban estas palabras.

Ante este espectáculo de la España deprimida, arrinconada, inerme; ante un orden social y económico que veía cómo aumentaba el número de hambrientos, de los famélicos, de los miserables, nosotros abrimos los ojos y encontramos que nuestros contemporáneos se hallaban divididos en dos bandos, que llamaremos derechas e izquierda.

Las derechas españolas se nos han mostrado siempre interesadas en demostrarnos que el Apóstol Santiago estuvo dando mandobles en la batalla de Clavijo. Con esa preocupación obsesionante, se desentendieron por completo de las angustias del pueblo español, de sus necesidades apremiantes, de su situación dolorosa.

Nosotros hemos tenido ocasión de comprobar este estado de desdicha de nuestro pueblo al recorrer día tras día las tierras de España. Nosotros hemos visto en la provincia de León, donde el clima es duro, no este clima dulce y suave de Málaga, a las gentes cobijadas en agujeros bajo la tierra, en montones de tierra ahuecados para que les sirvieran de refugio.

Vosotros habéis visto, como lo hemos visto nosotros, al hombre trabajando de sol a sol por un plato de gazpacho, y habéis descubierto en los confines de los páramos españoles gentes con ojos iluminados, como en los mejores tiempos, capaces de toda empresa, vivir una vida miserable y dolorosa. La existencia de esas pobres gentes pondría los pelos de punta si la viéramos aplicada a los animales domésticos.

Pues bien camaradas. Las derechas han hablado de esto sin que nadie se haya preocupado de corregirlo, de evitarlo, y con un poco de espíritu de sacrificio se hubiera podido remediar. Pero los que ensalzaban las glorias de la Patria se desentendían de los que viven bajo las duras tierras de la provincia de León.

Las izquierdas han venido proclamando a los cuatro vientos la necesidad de Regar a una verdadera justicia social, fuera como fuera, mas al mismo tiempo se esforzaban en arrancar del alma del obrero todo impulso espiritual, todo estímulo religioso. Llenaban de odios las masas obreras, no para mejorar a la Patria, ni para restablecer una más perfecta justicia social, sino para medrar, encaramándose sobre las espaldas de las masas hambrientas, como señor de horca y cuchillo.

Nosotros, al enfrentamos, al situarnos entre estas derechas y estas izquierdas, no sabíamos dónde incorporarnos. Unas carecían de valor social; otras hundían las grandezas y las glorias de la Patria. Nosotros decidimos encerrarnos en nuestra torre de marfil, donde esperábamos los acontecimientos, creyendo que era hermoso encerrarse en la torre de marfil, de espaldas a las angustias del pueblo.

Así vivíamos, hasta que, por fortuna, vino una revolución a sacamos de nuestro engaño. Una revolución que nos cogió desprevenidos, como se coge por la cintura a los niños indecisos y se los arroja al mar, donde tendremos que nadar todos, queramos o no queramos.

Veréis cómo nadamos y vamos lejos, porque nosotros, y ésta es nuestra gloria y nuestra fecundidad, hemos fundido aquellas dos cosas. ¡Qué es eso de canciones y de gritos callejeros, y nada de justicia social! ¡Qué es eso de engañar a los obreros y ocultarles que se puede ser libre, fuerte, dentro de una Patria grande, libre y justa!

Nosotros mismos hemos sacudido nuestra modorra y sacrificado nuestras vocaciones para recorrer España, en los días crudos, con frío o con calor, pero con honradez y lealtad, para decirles a los obreros: “Muchos de nosotros, que no sentimos el hambre que destroza vuestros hogares, que aniquila vuestras vidas, salimos a la calle en defensa de vuestra causa, dispuestos a dar la vida”. Y esto no es una falsedad, un engaño más, cuando se tiene a la espalda esa lista de muertos.

Y por eso esta juventud nuestra, como por obra de milagro, ha encontrado una vena de heroísmo y de valor que se hallaba como escondida, como soterrada muy honda y sale de su casa con un temple que supera al mejor temple antiguo. Aquí tenéis la lista, en la que figura Matías Montero, el fundador del Sindicato Católico de Estudiantes, que, aun sabiendo que estaba amenazado de muerte, no varió siquiera el itinerario para ir a su casa. Jesús Hernández, un niño, quince años. Le dispararon por la espalda un tiro, y en la Casa de Socorro, cárdeno, en el delirio ya de la agonía, todavía pudo cantar entre dientes la vieja canción de las J.O.N.S.: “quiero una muerte española…”

Y este Manuel Carrión, gerente de un hotel de San Sebastián. ¿No os lo imagináis, tranquilo, dulce, pacífico, con una habilidad extraordinaria para el desempeño de su profesión? Tenía que ser modelo de complacencia, de delicadeza. Pero un día sintió la llamada de lo heroico y redactó unas hojas en vascuence y en castellano, y salió a repartirlas por las calles. Se le amenazó de muerte, y un día le dieron un tiro, por la espalda. Murió sin conceder la menor importancia a la vida. Sólo le interesó el triunfo del ideal por el que derramaba su sangre.

Así, los muertos y los vivos. Hoy tenemos en Sevilla trece camaradas presos, y uno de ellos, uno que, cuando murió Manuel García, alegre, haciendo cara al enemigo, le cogió en sus brazos para que las turbas no lo mutilaran, y dando traspiés, cayendo una vez y levantándose otra, pudo llegar a un lugar seguro, y entonces, dándole un beso en la frente, le dijo: “¡Arriba España!”

¿Creéis vosotros que no hemos encontrado la fecundidad de Falange Española en hechos como los que he citado? Esos dos muchachos que recientemente, prendidos en llamas, salieron a la calle gritando: “¡Esto es un atentado comunista!”, ¿no es otro ejemplo de fecundidad y de amor a la idea? ¿No es otro ejemplo de heroísmo el no preocuparse de sus cuerpos incendiados y procurar solamente que no cayera la responsabilidad sobre la organización? Así todos los días. Unos caen en las calles, asesinados por la espalda; otros se hallan en las cárceles, desde donde nos escriben llenándonos de emoción. Así da gusto mandar gentes.

Estas víctimas y estas gentes que cartas tan sentidas y fervorosas nos escriben, legitiman nuestro derecho a mandarlas; por eso nosotros os llamamos a todos, deseosos de devolver a España una justicia social firme e inquebrantable y nuevas glorias.

Ya es hora de que un pueblo lleno de posibilidades deje de ser la finca de unos cuantos. Es hora también de que se pueda prescindir de prestamistas y banqueros, que son tan enemigos del obrero como del patrono. Todo eso lo sabemos arriesgar, sacrificando cuanto tengamos que sacrificar, contra los unos y contra los otros; esto lo decimos aunque, como ya señalaba Raimundo Fernández Cuesta, haya gente que crea que no es necesaria nuestra posición; se dice que no hace falta lo que hacemos; que tenemos un Gobierno de orden; que no hay motivo para sentir preocupación; que las cosas andan ya bastante bien.

Nada de eso, señores; las cosas no van bien, porque tenemos a la vista una revolución más fuerte y mejor organizada que la de octubre, y porque no queremos que nuestros hijos sientan oprobio al saber que hay hombres que trabajan de sol a sol por un plato de gazpacho y que muchos españoles viven como cerdos.

Nosotros no nos conformamos con nada de esto. No nos conformamos con que no haya tiros en las calles porque se diga que las cosas andan bien; si es preciso, nosotros nos lanzaremos a las calles a dar tiros para que las cosas no se queden como están.

Ya sabéis la consigna para este verano; para combatir la modorra existente, mezcla de calor y de complacencia. Es necesario que seáis los aguafiestas de España; que cada uno os convirtáis en un aguijón para hacer ver a todos que no nos resignamos con semejante estado de cosas. Esta es nuestra tarea, y para ella es preciso reclamar un primer puesto.

Nosotros no hacemos concentraciones en campos de fútbol ni contamos con dinero para viajes y comidas. Os dirán las cosas más sandias de nuestra organización. Os harán creer que la Falange es un batallón infantil que propugna la violencia. ¡No importa! Esas mismas frases os dirán dentro de diez años. Igual se nos combatirá. ¡No importa! Seguiremos adelante. Y nos reuniremos en Málaga con este calor de julio o en las montañas frías del Norte. En todas partes seguiremos cambiando impresiones sin preocupamos de lo que digan. ¡No importa! Cada uno en su tumba, habrá un día que sienta retemblar los huesos bajo el paso triunfal de las legiones nuevas. ¡Arriba España!

Después del almuerzo celebrado en Villa Carlota, dijo estas breves palabras:

No creáis que voy a parecerme a los demás pronunciando un discurso a la hora de los brindis. Quiero deciros únicamente dos cosas: primero, que hemos comido bastante bien. Pensad en este instante que hay muchos españoles que no comen; segundo, tenemos sobre nuestras cabezas una lona y, frente a nuestra mirada, un mar azul y transparente. Hagamos de esta lona una vela navegante y lancémonos de nuevo por el mar a la conquista de las empresas imperiales. ¡Arriba España!

(José Antonio Primo de Rivera. Málaga, 21 de Julio de 1935)

El peligroso retorno al pasado.

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La Campaña Electoral para las elecciones del 26 de Junio ha finalizado. Y hay un balance que ningún medio de comunicación ha querido hacer y es que ha sido la más violenta desde las de febrero de 1936. Quemas de iglesias, amenazas en público a formaciones políticas y agresiones a candidatos. En el caso de la agresión al candidato al Senado de Falange Española de las JONS, Jorge Garrido, no se ha producido aun condena alguna por parte de ningún partido con representación parlamentaria. Todos estos incidentes vienen marcado por un denominador común, la extrema izquierda. Una extrema izquierda sin oposición en las calles y que se siente respaldada ampliamente, no solo por medios de comunicación, sino por instituciones públicas como ayuntamientos.

Yo no quiero un enfrentamiento civil en España. No quisiera otro incendio nacional como el que se produjo en nuestra patria entre 1931 a 1939 y que dejó tantos muertos. Pero algunos están haciendo lo posible porque esto suceda. Y esto no es una amenaza sino una advertencia. Y simplemente le diré a esa izquierda radical y a quienes la amparan e impulsan, que no comiencen una escalada incendiaria que luego no puedan sofocar. Ya que tanto les gusta mirar algunos al pasado, les conmino a que saquen de ese pasado las lecciones pertinentes.

Quien avisa no es traidor.

http://noticias.lainformacion.com/politica/Agreden-Ciudadanos-Vallecas-Putos-nazis-mierda_0_925108037.html

http://www.outono.net/elentir/2016/06/23/brutal-agresion-a-un-candidato-de-falange-espanola-de-las-jons-al-senado-en-madrid/

http://www.abc.es/espana/galicia/abci-detenido-presunto-autor-agresion-alcalde-orense-201606242156_noticia.html

http://gaceta.es/noticias/vandalos-queman-iglesias-galicia-12062016-1111