¿Por qué se va a la mierda la izquierda en España?.

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Por cosas como ésta. Mientras los agricultores españoles son machacados por la UE. Mientras se cierran minas. Se cierran astilleros. Se crucifica al sector del taxi. Intentan acabar con los estibadores. Crucifican a los autónomos. Destruyen nuestro sector pesquero y ganadero. Cierran cientos de explotaciones lecheras, mientras compramos la misma a Francia… En resumen, mientras la clase trabajadora, que forma parte de la clase media española, es literalmente pisoteada por la casta financiera globalista y la patronal, la izquierda progre se vuelca exclusivamente con los inmigrantes, la cristianofobia, el neo feminismo y el lobbie LGTB. A la izquierda española los problemas de los trabajadores españoles literalmente se la bufan (como diría Pablo Iglesias). Es más, esa izquierda progre está abiertamente en favor de la Globalización capitalista, aunque ellos la enmascaren en una nueva versión del Internacionalismo marxista. Porque éstos de marxistas tiene lo que yo de monje benedictino. Y ahora mismo el mundo se ha dividido en dos. Los que defiende esa Globalización y los que la combatimos.

¿Quien piensa tomar el testigo de la defensa de las conquistas sociales de los trabajadores?. ¿Quien reclamará ese territorio abandonado por la izquierda?. ¿Quien tendrá la audacia de saber unir de nuevo lo social y lo nacional?. Ahí dejo la pregunta.

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El problema es la Globalización.

Angel

Como nos gusta teorizar y usar etiquetas. En medio del Tsunami que se nos viene encima, seguimos a lo nuestro. A ser exquisitos en todas nuestras opiniones. “Yo es que soy esto, yo opino lo otro, contigo no porque eres no se que…”

Señores, si un marciano viera nuestro mundo desde el espacio, se daría cuenta de que solo hay ahora mismo a nivel mundial dos grandes movimientos geopolíticos. Los que están en favor de una Globalización que de lugar a una dictadura mundial, donde gobierne una pequeña élite sobre una masa de esclavos sin identidad. Y los que están en contra. No hay nada más. Luego uno puede elegir que movimiento político apoya para luchar o no contra esto. El Capitalismo de Marx ya no existe. La proletarización de las masas pasó hace tiempo. Y desde luego no se puede juzgar el presente con la retina anclada en movimientos políticos de hace 80 años. Aunque nos podamos quedar con lo válido de ellos y usarlo como base..

En vez de marcar el paso a los demás, nos valdría más prepararnos cada uno de nosotros para darlo todo cuando llegue el momento. Igual que hacemos ejercicio físico para mantenernos en forma, también deberíamos hacer otros ejercicios espirituales para fortalecer nuestra alma. Falta nos va a hacer.

Y es verdad que tenemos cientos de problemas. Pero si los analizamos correctamente, en verdad solo tenemos uno. La Globalización y quienes la impulsan. Los sionistas. Los fieles servidores del Demonio. Por eso precisamente sabemos que no van a ganar y por eso ellos pisan el acelerador. Saben que su tiempo termina.

Dinero, demogresca y otros podemonios.

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Sinopsis de Dinero, demogresca y otros podemonios:

En Dinero, demogresca y otros podemonios, Juan Manuel de Prada arremete contra los nuevos tiranos que proclaman la ruptura con la tradición como liberación para el ser humano, convirtiendo a los pueblos en masas invertebradas y fácilmente manipulables. Amputados de sus raíces espirituales y entretenidos en goces plebeyos y egoístas, los pueblos se entregan a una demogresca destructiva que la partitocracia favorece para hacer más fuerte su alianza con el poder plutocrático.

Juan Manuel de Prada aborda en este libro algunas de las cuestiones más candentes de nuestro panorama político, desde el derrumbe institucional hasta el separatismo, desde la plaga de la corrupción hasta el ascenso fulgurante de Podemos. También indaga en las raíces de la crisis económica, que considera alentada por un Nuevo Orden Mundial sin otro dios que el Dinero. Y denuncia una crisis de civilización que, a la vez que promueve el laicismo en Occidente, convierte en un polvorín el mundo islámico. No olvida tampoco el autor abordar las candentes cuestiones de justicia social, ni desgranar las plurales estrategias de «abolición del hombre» con que los nuevos tiranos —siempre enmascarados de benefactores del género humano— destruyen los vínculos comunitarios y nos deshumanizan.

Disgregación. José Javier Esparza.

 

Hablaba hace unos meses sobre Arturo Pérez Reverte y su sus problemas para cruzar el Rubicón. José Javier Esparza, escritor como él, no ha tenido problemas en cruzarlo y en abordar en profundidad, asumiendo todas las consecuencias, los problemas reales de España como nación y como pueblo. Necesitamos intelectuales como él, aunque no compartamos la totalidad de sus ideas. Bravo por José Javier Esparza y por su valentía.

FE-JONS. Inmigración.

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7. Dignidad Humana

078 Cooperación Española: Contribución a terminar con el hambre en el Mundo. España debe aportar sus esfuerzos para contribuir a terminar, en la medida de sus posibilidades, con las 25.000 muertes diarias que causa el hambre en el mundo. Apoyando al desarrollo de las naciones empobrecidas España contribuirá a combatir las causas de la emigración forzosa.

079 Inmigración. Demandamos la aplicación estricta de la Ley de Extranjería en todos los supuestos para un mejor control del fenómeno migratorio. Endureceremos las penas de los delitos contra los derechos de los trabajadores, evitando así la utilización de los inmigrantes como mano de obra barata. No identificamos inmigración con delincuencia, pero aquellos extranjeros que delincan en España cumplirán sus penas en sus
respectivos países de origen. España debe dispensar un trato humanitario a quienes lleguen a nuestro país, pero la estancia aquí de los extranjeros llegados de forma irregular será necesariamente temporal. Trabajaremos para desarticular a las numerosas mafias locales y extranjeras instaladas en nuestro suelo durante las últimas dos décadas, especialmente a las redes terroristas yihadistas que pretenden nuestra
conquista.

080 Defensa de los valores tradicionales españoles frente a las concepciones antagónicas impuestas por el Nuevo Orden Mundial o importadas por personas procedentes de otras culturas.
(Del Programa Electoral de FE-JONS 2015)

Ponencia sobre Inmigración de FE-JONS. La inmigración: el enfoque falangista.

Es el asunto de la inmigración uno de los que genera en España más controversia desde los años noventa del pasado siglo XX, y sobre ese asunto es poco habitual encontrar posicionamientos políticos que puedan considerarse razonables, de forma que se cae con demasiada frecuencia en posturas maximalistas: o se ignora el asunto, e incluso se pide una desregulación del mismo, o se ataca al inmigrante con inhumana ferocidad, como si fuera ya de entrada un delincuente o no tuviera una mínima dignidad inviolable.

En materia de inmigración Falange Española de las JONS ha apostado siempre por acabar con los complejos que impiden afrontar su realidad tal cual es, ya sea por falso “progresismo” o por pura lógica “liberal”. Ambas posturas son la cara y la cruz de una misma moneda, la del mundialismo capitalista que necesita la mano de obra barata de la que es la verdadera víctima: el inmigrante. Además de que hay un efecto tremendamente negativo que provoca a nivel mundial y que muchas veces se olvida: la inmigración resta su mejor potencial humano a los países de origen, lo que limita aún más sus ya de por sí escasas posibilidades de desarrollo. La inmigración forzosa, pues, no beneficia a nadie.

Aceptando la idea de que la inmigración voluntaria es en principio buena (no la forzosa, y menos aún para el inmigrante, pues si decide emigrar es por pura necesidad, no por hacer turismo), el exceso –como en todo– puede terminar generando problemas de convivencia en los países receptores, y negar eso es negar la evidencia. Por ello es necesario un mayor control –especialmente en lo que se refiere a las estancias, pues las entradas es difícil controlarlas más de lo que ya se hace– y evitar la imprevisión que hasta ahora ha habido por parte del Gobierno, lo cual es una tremenda irresponsabilidad que hay que reprochar tanto al PP (que generó un problema de grandes dimensiones con su actitud de mirar para otro lado y así permitir una enorme economía sumergida con mano de obra semiesclava que beneficiara a los capitalistas), como a un PSOE que creyó solucionar ese problema humano real regularizando irresponsablemente a todos los inmigrantes ilegales masivamente, creando inevitablemente lo que se llamó “efecto llamada” (con la consecuencia trágica de numerosas muertes al tratar de llegar a España en auténticos viajes suicidas desde África).

Los falangistas defendemos que en materia social y política lo primero son siempre las personas, y por eso rechazamos cualquier mensaje o medida que se olvide de que el inmigrante es, antes que nada, eso: una persona. Por eso condenamos las medidas xenófobas que, con total falta de humanidad y desconociendo los principios básicos de la caridad, algunos proponen. Es falaz el argumento de que ocupan los puestos que no queremos los españoles, como argumentan tantos “progres”, sino más bien los que están mal pagados (lo que supone menor productividad e intensificación del trabajo no cualificado, algo que beneficia al capitalista a corto plazo, sí, pero perjudica a la economía en general al desplazar la producción de alto valor añadido), y precisamente por lo mismo resulta también falso el argumento de que quitan el trabajo a los españoles: el trabajador español simplemente no quiere perder las mínimas condiciones laborales ganadas tras un largo y duro esfuerzo de lucha sindical, mientras que el inmigrante acepta lo que sea dado su estado de necesidad. ¿Acaso no sería más lógico cargar las tintas contra los malos empresarios que ofrecen condiciones y sueldos miserables? ¿No son ellos los verdaderos culpables, en vez del inmigrante que acepta esas condiciones porque no le queda más remedio? Por eso defendemos que para trabajar tengan los mismos derechos y deberes que el resto de trabajadores, algo que en la práctica hoy no sucede y ante lo cual los “sindicatos” oficiales no hacen nada. Y es que aquí el papel de los sindicatos debería ser mucho más combativo, y si no afrontan el problema con la necesaria firmeza es porque para ellos se trata de algo “políticamente incorrecto” dentro de su absurda mentalidad “progre”. Y así nos va, claro…

Algunos denuncian la enorme masa de dinero que los extranjeros envían a sus países de origen, alegando que se trata de remesas que salen de España para invertirse en sus países y no en nuestra economía. Se trata de otro argumento falso por ser, como casi todos los referidos a esta materia, una verdad a medias. Y eso es así por dos razones. La primera es que esas remesas está demostrado que perjudican a los países receptores –subdesarrollados normalmente– más de lo que les benefician, ya que no se invierten generalmente en nada productivo y desincentivan enormemente el trabajo de quienes son mantenidos por esas remesas que les envían sus seres queridos. La segunda razón obedece a un principio básico de la economía: el trabajador siempre aporta más riqueza con su trabajo de lo que recibe en forma de salario, con lo cual el extranjero que trabaja en España jamás enviará más riqueza a su país de la que él ha generado en España con su trabajo, y ello ¡aunque enviara su sueldo íntegro!

En FE-JONS creemos que con la actual Ley de Extranjería, pese a sus muchas imperfecciones (no regula adecuadamente los fraudes de las estancias ilegales tras los viajes por turismo o los matrimonios de conveniencia, por poner dos ejemplos evidentes), debería ser en principio suficiente. Pero claro, siempre que se aplique correctamente, porque lo que pasa es precisamente que no se cumple la ley y por ello luego el mismo Gobierno que hace la vista gorda recurre a las regularizaciones masivas. Es decir, procede a compensar los incumplimientos de la ley regularizando a los incumplidores, y es que claro, una cosa es respetar los derechos que los inmigrantes tienen como personas, y otra muy diferente es que se tenga que regularizar por sistema a todos los que se saltan la ley. La ley está para ser cumplida, y a quienes no la cumplan se les ha de sancionar con toda la naturalidad con que ha de esperarse que proceda cualquier Estado de Derecho. Claro, que en casos como estos uno tiene motivos más que suficientes para dudar de que España sea realmente un Estado de Derecho.

Luego está el espinoso tema de la delincuencia relacionada con los inmigrantes. Pues bien, los falangistas nos negamos por principio a identificar inmigración con delincuencia (aunque la situación de irregularidad muchas veces aboque a ella), pero ciertamente tampoco podemos negar la existencia de delincuentes y mafias extranjeras que han de ser perseguidas con firmeza. Ningún delincuente extranjero debe ser admitido en España, y por desgracia nuestra patria es actualmente el paraíso de todos los delincuentes internacionales: no se controla apenas la estancia de los extranjeros y las leyes penales son simplemente risibles (te pueden detener cientos de veces que no sólo no te pasa nada, sino que incluso tu detención puede servir como prueba de estancia en España a la hora de proceder a la regularización, como ya ha pasado en más de una ocasión). Vamos, que así da gusto delinquir en España…

Defendemos que todas las personas sean tratadas en materia social según sus necesidades, y por eso rechazamos tanto los tratos de privilegio hacia los inmigrantes, como las discriminaciones hacia ellos al amparo de mitos falsos como el de que no pagan impuestos (la ilegalidad supone más fraude, es cierto, pero de los cada vez más cuantiosos impuestos indirectos no se libra nadie; así, según los datos disponibles y redondeando, un inmigrante defraudador recibe de media 2€ en ayudas sociales por cada 3€ que aporta en impuestos indirectos, mientras los que no defraudan reciben 1€ por cada 3€ que aportan).

Finalmente, existe el problema del choque cultural, y por ello proponemos dos medidas. La primera es la de dar preferencia a los inmigrantes que comparten en lo esencial nuestra misma cultura frente a quienes traen concepciones más conflictivas, como es el caso de los musulmanes. Y es que, como es obvio, siempre resultará más sencillo integrar a un hispanoamericano –hermanado con España por la historia, por el idioma y por la religión, y ojalá que también por el futuro– que a un magrebí. La segunda, sin duda la más importante, será la de revitalizar nuestra propia cultura, ya que nuestro verdadero problema de identidad es que como nación hemos renunciado a nuestra historia, a nuestra religión, a nuestra concepción católica del mundo, y todo ello lo hemos sustituido por los falsos valores de la modernidad: liberalismo, materialismo, laicismo, relativismo, antropocentrismo… Así cualquiera que viene a España con unos valores más o menos firmes necesariamente choca con nuestra vaciedad cultural y nuestra falta de convicciones, algo que no le estimula precisamente a adaptarse, sino más bien a reafirmarse en sus valores y creencias. ¿Cómo vamos a pretender que se integre nadie en nuestra patética pseudocultura –o contracultura más bien– actual, mera sucursal de esa “cultura mundialista” de las películas de Hollywood, de los MacDonals y de los pantalones vaqueros? ¿Acaso creemos nosotros mismos en ella? Sin un plan serio de revitalización cultural de España según su propia identidad, el argumento de la escasa integración de los inmigrantes queda cojo.

Y es que a fin de cuentas el problema, el verdadero problema que la inmigración pone en evidencia, es el de la decadencia del proyecto histórico de España como nación. Devolvamos a España la fe en sí misma, en su proyecto histórico, en su misión en el mundo y en su propia cultura, y a buen seguro que casi todos los problemas nacionales, incluidos los que se asocian a la inmigración, se resolverán casi por sí mismos.

Jorge Garrido San Román (Vicesecretario General de FE-JONS y Presidente de la Unión Nacional de Trabajadores)

Ley de Extranjería: http://www.boe.es/legislacion/codigos/abrir_pdf.php?fich=070_Codigo_de_Extranjeria.pdf

 

Castilla Resiste: Os meto todo esto para que de una vez por todas quede aclarada la postura oficial de Falange Española de las JONS sobre este tema. Postura por cierto similar más o menos a la de otros partidos patriotas como el MSR. Podrá compartirse o no. Podrá criticarse y podrá mejorarse. Pero ésta es la que es y no la que algunos andan diciendo por foros y redes sociales para intoxicar.

Hay una cosa en la que coincido plenamente con FE-JONS. El límite en toda actuación política está en la dignidad de las personas. Ésta nunca debe rebasarse. Al menos yo como católico me niego a rebasarla. La inmigración, hoy por hoy, es un arma del capitalismo para destruir las conquistas sociales de los europeos. Consiste básicamente en usar a trabajadores extranjeros para bajar sueldos, derechos y gozar de mano de obra abundante para tener a los trabajadores sumisos. Y en esto, todo hay que decirlo, el capitalismo tiene una gran fuerza aliada. La izquierda europea. Animo a todos aquellos que pretenden solucionar este problema corriendo a golpes a los inmigrantes por las calles de España, a que primero hagan lo propio con los causantes del mismo. Esto es, banqueros, patronal y casta política. Porque la inmigración forzosa que sufrimos no puede solucionarse sin destruir el sistema económico que la propicia. No se puede luchar contra la inmigración y el tráfico de seres humanos sin atacar de frente al sistema capitalista.

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El Muro de Donald Trump.

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Mucha gente conservadora anda feliz estos días con Donald Trump. Tanto dentro como fuera de Estados Unidos. Muchos ven en sus palabras la solución a algunos problemas derivados de la inmigración masiva a Estados Unidos. Y es que este liberal protestante ha propuesto construir un muro para librarse de los molestos trabajadores mexicanos ilegales que buscan un empleo en Estados Unidos. Además en el colmo de la chulería, ha manifestado que ese muro lo pagará el propio gobierno mexicano.

Bien. ¿Por qué emigran los mexicanos en masa a Estados Unidos?. Porque allí encuentran el trabajo que su país les niega. La inmensa mayoría saben que al carecer de los permisos pertinentes, no les resultará fácil encontrar un buen trabajo, pero aún así lo intentan. Incluso con un trabajo mal pagado y contratados ilegalmente, vivirán mejor que en México. Un país ahogado por la corrupción de su masónica casta política y por la violencia de esos narcotraficantes, que viven gracias a la droga que venden en los USA. La realidad es que en Estados Unidos hay empresarios cuya prosperidad depende de la mano de obra barata e ilegal de México. Cuando esos mexicanos trabajan ilegalmente por un tercio del salario de trabajadores legales, no molestan tanto. Molestan a la vista de algunos tras la jornada laboral. Espaldas mojadas les llaman con desprecio.

Pues sí, hay que construir un muro o mejor cuatro. Y en esas cuatro paredes hay que meter a todos esos empresarios que niegan el trabajo a los legales y nacionales porque contratando ilegales reducen drásticamente costes laborales. En esas cuatro paredes hay que meter a todas las multinacionales que trafican con la droga que les mandan desde México a cambio de armas. Hay que meter a todas las petroleras yanquis que le han robado el crudo a los mexicanos. Y a los banqueros de la FED que blanquean el dinero de todos estos delincuentes del narcotráfico y de la venta de armas. Y a todos los sionistas, que son los mayores delincuentes y los jefes de todas las mafias internacionales. Y como no, a marionetas del sionismo como Trump y a los tontos del culo que le ríen las gracias. Y luego ejecutarlos a todos dentro de esas cuatro paredes. Porque sin sionismo no habría deuda. Sin sionismo no habría un Capitalismo global que está saqueando y destruyendo naciones enteras. Sin sionismo no habría guerras de depredación en este mundo. No tendríamos un sistema basado en el crédito, la producción y el consumo. Y sin sionismo el mundo se vería libre de estas sanguijuelas de la finanza internacional, que solo han traído a la humanidad dolor y muerte.

Muerte al sionismo.

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Somos Europa. Somos europeos.

 

Sinceramente, creo que este manifiesto podría ser suscrito por cualquier europeo responsable, al margen de sus ideas políticas. Y creo que debe ser compartido por las redes sociales para que su mensaje llegue a todos los rincones de España y de nuestro Continente Europeo.