¿Por qué se va a la mierda la izquierda en España?.

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Por cosas como ésta. Mientras los agricultores españoles son machacados por la UE. Mientras se cierran minas. Se cierran astilleros. Se crucifica al sector del taxi. Intentan acabar con los estibadores. Crucifican a los autónomos. Destruyen nuestro sector pesquero y ganadero. Cierran cientos de explotaciones lecheras, mientras compramos la misma a Francia… En resumen, mientras la clase trabajadora, que forma parte de la clase media española, es literalmente pisoteada por la casta financiera globalista y la patronal, la izquierda progre se vuelca exclusivamente con los inmigrantes, la cristianofobia, el neo feminismo y el lobbie LGTB. A la izquierda española los problemas de los trabajadores españoles literalmente se la bufan (como diría Pablo Iglesias). Es más, esa izquierda progre está abiertamente en favor de la Globalización capitalista, aunque ellos la enmascaren en una nueva versión del Internacionalismo marxista. Porque éstos de marxistas tiene lo que yo de monje benedictino. Y ahora mismo el mundo se ha dividido en dos. Los que defiende esa Globalización y los que la combatimos.

¿Quien piensa tomar el testigo de la defensa de las conquistas sociales de los trabajadores?. ¿Quien reclamará ese territorio abandonado por la izquierda?. ¿Quien tendrá la audacia de saber unir de nuevo lo social y lo nacional?. Ahí dejo la pregunta.

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RIP por la izquierda española.

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Hoy falleció el cantautor satírico Javier Krahe. Con él se marchan los restos de una izquierda genuina que se quemó por completo en la campaña del Referéndum de la OTAN y para la que la caída del Muro de Berlín supuso su epitafio final. Personas relevantes de la talla de Julio Anguita reclamaron una reflexión profunda sobre el socialismo marxista e incluso una refundación de la izquierda, que enmendara los excesos y fracasos del llamado Socialismo Real. No le hicieron caso. Unos pocos decidieron encerrarse en su búnker ideológico, pasando a la marginalidad, y los más se rindieron al Capitalismo Imperial.

Las viejas demandas obreras fueron olvidadas. Ya no se habló nunca más de nacionalizar la banca, hacer la reforma agraria (tan urgente y necesaria aún en este país) o de que los obreros tuviesen acceso a la propiedad de los medios de producción. La izquierda se rindió al consumo feliz y a demandar un capitalismo más humano (como si el peor azote de la humanidad pudiese ser domesticado). A esa izquierda blandengue y desarraigada la vimos todos en las concentraciones del 15M en la madrileña Puerta del Sol. La Spanish Revolution armada de Iphones y de cámaras reflex. Pero no todo fue abandonado. Los contra valores se mantuvieron. La endofobia, el anticlericalismo y el multiculturalismo siguieron ahí. A ellos se les sumó la defensa del hembrismo (feminismo radical) y de todas las formas de sexualidad no tradicionales. También la defensa de la trata de seres humanos (inmigración), justificada sarcásticamente en nombre de la solidaridad. Había nacido la progresía. Que en resumidas cuentas, se trata de aparentar lo que no se es. O para que se me entienda, los que llevan la pegatina del Che Guevara en su BMW. La nueva repetición del Mayo del 68. La izquierda del caviar. El sindicalismo que se forra con los fondos para los desempleados. Los sindicatos que ahora se hacen llamar “agentes sociales” en el nuevo diccionario de la Neo-lengua.

Palabras como democracia, revolución o justicia social han sido desde entonces pervertidas hasta el asco. Particularmente la Democracia, que hoy más que nunca significa Capitalismo. Lo hemos visto en Grecia. Donde a los ciudadanos se les convoca a un referéndum, gana el NO a las políticas de recortes sociales del Gobierno Mundial (FMI, BCE, UE, OTAN) y su gobierno decide hacer todo lo contrario; accediendo sin rechistar a ajustes aún más duros contra las clases populares. Syriza es un fraude. Y aquí lejos de extraer lecciones de ello, hay quienes siguen prometiendo conquistar el cielo, vivir momentos leninistas (ni el autor de semejante gilipollez sabe que significa) y buena parte de la masa borreguil, les cree.

Desde luego lo que le queda a este país por pasar va a ser gordo y probablemente traumático. Quizá eso sea lo que nos termine de despertar.

Pero no quiero que nadie caiga en la desesperanza. Si algo tengo muy claro es que nada es eterno, salvo los verdaderos valores. El Capitalismo Imperial ya no tiene más territorios que conquistar. Hay países que ya han dejado muy claro que no van a ceder sus soberanías nacionales al Gobierno Mundial. Son los mismos países que a día de hoy acumulan las mayores reservas de oro en sus bancos nacionales. Por contra, es justamente lo que ya no hay en los bancos de Europa Occidental y aún menos en las arcas de la Reserva Federal Norteamericana. Occidente solo tiene papel. Ese papel terminará por arder y por consumir toda la contra-civilización occidental y sus contra-valores. De modo que de una manera u otra, todo este imperio del mal que nos asfixia y que lleva enterrando a la verdadera Europa desde 1945, caerá como antes lo hicieron otros.

Tenedlo claro, por un camino o por otro, el futuro nos pertenece completamente.

Descanse en paz Javier Krahe y la vieja izquierda española.