España siempre te tiene en mente, Eva.

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“El fanatismo es la única fuerza que Dios le dejó al corazón para ganar sus batallas. Es la gran fuerza de los pueblos: la única que no poseen sus enemigos, porque ellos han suprimido del mundo todo lo que suene a corazón. Por eso los venceremos. Porque aunque tengan dinero, privilegios, jerarquías, poder y riquezas no podrán ser nunca fanáticos. Porque no tienen corazón. Nosotros sí. Ellos no pueden ser idealistas, porque las ideas tienen su raíz en la inteligencia, pero los ideales tienen su pedestal en el corazón.”

“El capitalismo foráneo, el capitalismo foráneo y sus sirvientes oligárquicos y entreguistas han podido comprobar que no hay fuerza capaz de doblegar a un pueblo que tiene conciencia de sus derechos. Una vez más, mis queridos descamisados, uniéndonos al líder y conductor, reafirmamos que en la vida argentina ya no hay lugar para el colonialismo económico, para la injusticia social, ni para los traficantes de nuestra soberanía y nuestro porvenir…”

(Eva Perón)

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Y dale con Franco…

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Me jode mucho el antifranquismo posfranquista. Y más cuando quien alardea de él se dice falangista. ¿Porqué?. Bueno, han pasado ya 41 años de la muerte del General. 80 años del asesinato de José Antonio. 77 años del final de la Guerra Civil… No se, a mí es que ya el famoso Decreto de Unificación de 1.937 me da lo mismo. Solo sé que tenemos más de 5 millones y medio de parados. Que no tenemos soberanía. Que medio millón de jóvenes españoles, que deberían estar en su país trabajando y creando familias, se han tenido que ir fuera. Que las leyes que afectan al común, no se cumplen. Que estamos en un proceso de desintegración total del país, si Dios no lo remedia. Que aquí cualquier miembro de la casta, con coleta o sin ella, perpetra un delito y no pasa nada. Que a nuestros hijos les van a decir en los colegios, gracias al PP, que pueden ser niños o niñas al margen de lo que la Naturaleza les haya puesto entre las piernas y en su ADN. Que gracias a este régimen, más de un millón y medio de niños españoles han sido asesinados en el vientre de sus madres… En serio, ¿creéis que con este panorama me puede importar a mí mucho lo que Franco hizo o no a la Falange?. Máxime cuando ese régimen industrializó este país de arriba a abajo, construyó más de 3 millones de viviendas para obreros, las iglesias estaban llenas de jóvenes y los parques llenos de niños, dictaba el tipo de interés a los bancos y no al revés, no existía el despido libre, la gente se jubilaba en su trabajo de toda la vida y todo ello dando una riqueza a todo el país que lo catapultó a la novena potencia industrial del mundo. Leches, si lo más parecido al socialismo que ha tenido España, ha sido el régimen de Franco… Si hasta repartió más tierras a los campesinos que la II República. ¿Revolución pendiente?. Pues sí. Pero la que hay que hacer contra el régimen del 78. Que es el que está hundiendo a nuestra patria.
 
¿Franquista?. No. Simplemente me asomo a la ventana de mi casa y ya no reconozco a mi país. Y duele aún más cuando leo debates estériles entre personas de camisa azul y de cierta edad, que llevan mucho tiempo mirándose el ombligo y olvidando que la Falange se hizo para estar al servicio de España y no al contrario. Vayamos pues a ello y dejemos ya en paz a un general, que con sus aciertos y errores, hizo lo que pudo, sin tener cuentas en Suiza y sin dejar nunca de amar a España y a su pueblo. 

Somos lo que somos.

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No somos yanquis pistoleros e inmorales. No somos mercaderes imperiales y desalmados como los ingleses. No somos ultra disciplinados como los alemanes. No somos nacionalistas enseñoreados en la mediocridad como los franceses. No somos afables como los suizos. No somos como otros pueblos. Ni si quiera somos patriotas de banderita en ventanas como los griegos. Porque aquí las banderas van y vienen.

Veo a gente que siempre quiere seguir un modelo mirando fuera de sus fronteras y envidia lo que cree correcto en los demás. Por eso unos quieren ser vikingos, teutones, monjes medievales… Nosotros somos celtas de Iberia. Romanos de Iberia. Visigodos de Iberia. Somos El Cid y Guzmán el Bueno. El Lazarillo de Tormes y El Empecinado. Isabel I de Castilla y Fernando de Aragón. El Gran Capitán y Muñoz Grandes. Hernán Cortes y Los Comuneros de Castilla. Zumalacárregui y Mariana Pineda.

Dejad de buscar fuera lo que ya llevamos dentro de nosotros. Dejad de tomar modelos que no podemos repetir y que nada tienen que ver con nuestras señas de identidad. Somos lo que somos y no lo que algunos quieren que seamos y otros pretenden convertirnos. Superemos de una vez el miedo y el complejo hacia nosotros mismos. Mirad en vuestros corazones y escuchad la voz de vuestra sangre. La que nos dice una y otra vez que la Tradición es Revolución.

“España, evangelizadora de la mitad del orbe; España martillo de herejes, luz de Trento, espada de Roma, cuna de San Ignacio…; ésa es nuestra grandeza y nuestra unidad; no tenemos otra. El día en que acabe de perderse, España volverá al cantonalismo de los arévacos y de los vettones o de los reyes de taifas.”

(Marcelino Menéndez Pelayo)

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Fanáticos.

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“Solamente los fanáticos -que son idealistas y son sectarios- no se entregan. Los fríos, los indiferentes, no deben servir al pueblo, porque no pueden servirlo aunque quieran.
Para servir al pueblo hay que estar dispuestos a todo, incluso a morir.
Los fríos no mueren por una causa sino de casualidad. Los fanáticos sí.
Me gustan los fanáticos y todos los fanatismos de la historia. Me gustan los héroes, y los santos, y los mártires, cualquiera sea la causa y la razón del fanatismo.
El fanatismo convierte a la vida en un morir permanente y heroico; pero es el único camino que tiene la vida para vencer a la muerte.
Por eso soy fanática. Daría mi vida por Perón y por el pueblo… porque estoy segura que solamente dándola me ganaré el derecho de vivir en ellos por toda la eternidad
Así, fanáticas quiero que sean las mujeres de mi pueblo y fanáticos los trabajadores y los descamisados.
El fanatismo es la única fuerza que Dios le dejó al corazón para ganar sus batallas.
Es la gran fuerza de los pueblos: la única que no poseen sus enemigos, porque ellos han suprimido del mundo todo lo que suene a corazón.
Por eso los venceremos. Ellos tienen dinero, privilegios, jerarquías, poder y riquezas… pero no podrán ser nunca fanáticos… porque no tienen corazón. Nosotros sí.
Ellos no pueden ser idealistas porque las ideas tienen su raíz en la inteligencia pero los ideales tienen su pedestal en el corazón.”

(Eva Perón)

Hasta luego…

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Habéis nacido en el tiempo que os ha tocado. Si sientes que estás fuera de época y que el presente no casa con tus valores y creencias, lucha por cambiarlo. Pero sin perder la perspectiva de la realidad. Por mucho que lo intentes, nunca serás íbero, visigodo, romano o celta. Y menos aún vikingo o teutón. No se puede volver al pasado. Solamente a lo sumo podrás disfrazarte de ello. Pero por dentro seguirás siendo un hombre moderno y decadente. Para dejar de serlo no tienes que comprarte una espada o ver insaciablemente películas de Hollywood que sólo saben deformar la Historia. Lo primero que debes moldear es tu propio espíritu a la par que mejoras su templo que es tu propio cuerpo. Hay que saber mirar al pasado desde los libros para aprender de nuestros antepasados. En resumen, estudiar sus vidas en sus propios documentos. Es curioso, pero hasta hace relativamente poco tiempo (unos 50 años) los españoles consideraban como algo insoportable el deshonor o la blasfemia contra lo sagrado. Hoy ya ni si quiera decimos “adiós” cuando nos despedimos. Lo hemos sustituido por el “hasta luego”, cuando a lo mejor no nos vamos a volver a ver. Hemos borrado a Dios de nuestro vocabulario cotidiano. Quizá tengamos que empezar a cambiar esas pequeñas actitudes cotidianas, en vez de lanzar tantos vivas, tantos arribas y tantas bravuconadas desde Internet para recordar a nuestros héroes. La mejor honra que podemos hacerles es imitarles en nuestra vida diaria. No es nada fácil, pero todo comienza por implantar la disciplina y el honor propios en nuestra vida diaria.