Gracias Cataluña.

 

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Lleváis 40 años aguantando el acoso de los separatistas frente al abandono del Estado. Todos los gobiernos del PPSOE han hecho lo mismo con vosotros. Daros la espalda. Muchos medios de comunicación son cómplices de esta situación dramática que vivís. Os han intentado silenciar y esconder y se han vendido por 30 monedas a los separatistas. Son vuestros/nuestros Judas particulares. También habéis sufrido la incomprensión de esas fuerzas conservadoras, rancias y casposas de la España más oscura. Esa que gusta de llamar “catalanes” a los que no son otra cosa que separatistas, traidores y criminales. Y que en definitiva, le hacen el juego al independentismo.

Pero no estáis solos. Desde Castilla y desde el resto de España os llevamos en nuestro corazón. Hoy sois el ejemplo vivo del mejor y más sano patriotismo español. Porque siempre es fácil mostrar la bandera nacional en Madrid, en Sevilla o en Burgos. Pero hay que tenerlos muy bien puestos para levantarla en Barcelona y en otras ciudades y pueblos de Cataluña. Y aún más para hacer frente en las calles a quienes os la quieren arrebatar y quemar.

Dicen que solo un 16% de los españoles está dispuesto a defender España. Para mí está claro que ese 16% vive hoy en Cataluña. Por eso estamos con vosotros y detrás de vosotros. Si alguien puede ponerse al frente de una lucha para recuperar nuestra Patria, sois vosotros. Cataluña es hoy la punta de lanza de esa España que ya amanece por el horizonte, que ha dicho y basta y que se ha puesto a andar.

Gracias por vuestro ejemplo. Gracias por vuestro amor a España. Gracias por ser la vanguardia hispana en Cataluña y en el resto de España. No estáis solos. No habrá mayor placer que luchar junto a vosotros. Incluso hasta las últimas consecuencias. Hoy todos los pueblos de España pueden gritar con orgullo que Viva Cataluña porque Cataluña, vuestra y nuestra Cataluña es la vanguardia de la España Eterna.

¡Viva Cataluña Española!

NO A DENAES. NO AL PP.

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Ante la expulsión de la Plaza de Colón de Madrid de varios camaradas por el servicio de seguridad de esta asociación vinculada al Partido Popular, por el al parecer “horrible” delito de haber exhibido banderas con la Cruz de San Andrés y Pendones de Castilla, considerados ilegales por esta chusma. Os pedimos a todos los patriotas que no acudáis jamás a ninguna de sus concentraciones. No somos liberales como ellos. No somos demócratas como ellos. No creemos que España nazca de su Constitución de 1978, sino de la Monarquía Visigótica y de la Unidad de 1492. Que se metan sus leyes y sus constituciones por donde les quepan. Nuestro sitio no está al lado de los que han corrompido a nuestra nación y la han puesto al borde de su disolución. Y tampoco a los que se dan el gusto de despreciar símbolos tan sagrados y españoles como son la Cruz de San Andrés y el Pendón de Castilla.

Si su “Expaña” tiene 40 años. Nuestra España tiene más de 1000.

¡ARRIBA CASTILLA, ARRIBA ESPAÑA!

Defender a España no es delito.

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En este país llamado Ex-paña, puedes acosar a un político en la puerta de su casa y no pasa nada. Puedes profanar una iglesia católica y no pasa nada. Incluso puedes orinarte encima de la foto del Jefe del Estado y no pasa nada. Pero si se te ocurre plantar cara al separatismo de forma pacífica y sin violencia, el Sistema hace lo posible por mandarte a la cárcel. El mismo sistema que libera etarras, otorga beneficios penitenciarios a violadores y asesinos e indulta a corruptos.

El día 28 tienes la oportunidad de que tu protesta no se quede en un simple “me gusta” de Facebook. Trae tu bandera y levántala con rabia y orgullo. Porque las víctimas de este atropello no son de este partido o del otro. Se trata de patriotas de verdad. De los que salen a la calle. De los que no se callan. De los que saben vencer al miedo que hace cobardear a tantos. En definitiva, de los que luchan de verdad por tí, por mí y por España.

Audacia.

La verdad es que con estos calores estivales apetece muy poco hablar sobre el momento político en el que se encuentra el mundo y particularmente nuestro país. Pero el curso político está a punto de empezar y es necesario hablar de ello.

rajoy2España tiene una deuda que sobrepasa ya el 100% del PIB. Para Julio del 2017 se necesitarían 12.000 millones de euros para poder pagar la paga extra a los pensionistas. El estado solo tiene 9.000 millones. Todo esto gracias a la nefasta gestión de Mariano Rajoy y del PP. España está al borde de la quiebra. Por otro lado el déficit está desbocado. El origen una vez más, se debe al engendro del estado autonómico, cuyas administraciones se niegan a cumplir las reglas establecidas por el propio estado de cara al endeudamiento. No se trata solamente ya de Cataluña, autonomía en flagrante rebeldía contra el estado y que devora por sí sola la mitad del Fondo de Liquidez Autonómica. Son casi todas. Sabedoras de la debilidad de un pusilánime al frente del gobierno, se dedican a gastarse lo que no tienen. Aunque eso suponga dejar los servicios sociales al borde del colapso.

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Pero en vez de tratar todas estas cosas, nuestra casta está inmersa en el debate de facilitar o no un nuevo gobierno de derecha liberal. Pues yo siento llevar la contraria a todos, pero yo sí quiero nuevas elecciones. Además las quiero en Navidad. Y las quiero por varias razones:

  1. Quiero que la gente aborrezca del todo a la casta, a sus partidos y a todo el sistema. Que se den cuenta de que los partidos son asociaciones de delincuentes, cuyo único interés es seguir viviendo de los ciudadanos. No les importan España ni los españoles.
  2. Que los parados, cuyo número se va a disparar de nuevo en Septiembre, se den cuenta de que la derecha pasa de ellos y la izquierda también. Que aquí solo importa la desmemoria histórica, el Feminismo, el LGTB y esos refugiados, que en su mayoría no son tales. Que son inmigrantes ilegales encubiertos y que van a gozar de todas las bendiciones por parte del sistema para seguir abaratando el despido y liquidar los pocos derechos sociales que les quedan a  los trabajadores en España. Que esos parados sepan que no importan en este país a NADIE y que den un voto de castigo a la casta.
  3. Quiero ver que por tercera vez y en el ámbito patriota, solamente un partido es capaz de presentarse de nuevo a una contienda electoral. Que ese partido se llama Falange Española de las JONS. Y que, con todos mis respetos, el resto apenas existe. Si resulta que la única vez que el sistema nos deja tímidamente hablar con los ciudadanos, no podemos hacerlo por falta de militancia, es mejor echarse a un lado. Al menos aquellas formaciones que llevan al menos 20 años fracasando en éste y otros campos de la actuación política nacional.
  4. Me gustaría que algunas de las cosas que se dijeron en las Jornadas de FEJONS de este año se llevaran a cabo. Yo no milito en esa organización que admiro y respeto. Tengo mis distancias ideológicas, pero eso no quita para que les apoye en todo lo que puedo. No soy quien para decirles lo que deben hacer, pero sí creo que puedo hacer algunas sugerencias o aportaciones al debate.
  • Falange, FEJONS, debe ser AUDAZ. Si quiere ser el partido nacional de referencia en España, primero debe creer en ello. Hablar con un lenguaje propio, sin usar la lengua del sistema y frente al discurso del sistema. Porque el sistema va a criminalizar a la Falange, edulcore o no su discurso. Creo que es el momento de ceñirse a un programa electoral tan bueno como el que tienen y dejar de dar palos de ciego. Palos de ciego como los que piensan que la inmigración iberoamericana en España nos va a solucionar los problemas de valores o que la misma cercena menos los derechos laborales a los españoles, que los trabajadores inmigrantes de otras latitudes. Que España debe mirar a América por su vocación histórica es obvio. Pero debe hacerlo desde donde está, desde Europa. Y si este país no tiene ahora mismo medios para dar trabajo a 4.500.000 parados nacionales, tampoco los tiene para los de fuera. Iberoamericanos o no. Esto es aplicar el sentido común y lo que dice la vigente Ley de Extranjería. Y nada más. Ni racismo, ni xenofobia, ni criminalizar a los inmigrantes. Es simplemente ser justos con los nuestros. Eso no quita para que España deba estrechar lazos políticos y económicos con el mundo Hispanoamericano. Y si esos lazos concluyeran en la construcción de un bloque geopolítico de naciones hispanas, mejor que mejor que mejor. Visto lo que es esa inmundicia globalista de la UE, es preferible intentar esa otra vía.
  • FEJONS debe convertirse en ese partido de los parados, que mencionaba antes. En el partido de los trabajadores cabreados de España. En el partido de una clase media triturada por los distintos gobiernos de izquierda y de derecha que hemos sufrido en este país. En el partido de los autónomos. En el partido de los que estamos hasta las narices del sistema autonómico. En el partido de la gente que cree en el esfuerzo debe ser premiado. En el partido de los que quieren una verdadera Educación en España, que coloque a nuestras universidades entre las 100 primeras del mundo (ahora mismo ninguna). En el partido que asegure los derechos sociales de todos. En el partido del ciudadano frente a la usura bancaria. En el partido de los sindicalistas de verdad, que sepan oponerse a la gran patronal y sus intereses bastardos. En el partido del pequeño y mediano empresario. En el partido que dignifique a nuestro Ejército, convertido hoy en esas fuerzas armadas al servicio de la OTAN y del capital. En el partido de la recuperación de los valores nacionales, que no son otros que los principios católicos que alumbraron España como nación. En el partido contra el separatismo. En fin, en el partido como digo, del español cabreado, del español sensato y del español amante de la Justicia. Del español reaccionario en sentido positivo. Porque de este régimen no queremos conservar nada. Queremos y debemos reaccionar ante él y destruirlo.
  • Y para eso hay librarse de los posos de la extrema derecha que dejaron 40 años de ahogo bajo el Franquismo. No solamente de sus símbolos (uso del Águila de San Juan, por ejemplo). También de la propia concepción de España. Si uno añora la “España antigua, la España que ya no tenemos”, que decía José Antonio. Hay que saber como era aquella España. Porque entre 1492 y 1812, España no era una nación monolítica de una lengua, un pueblo y una sola sensibilidad. Era una España Foral, diversa, de reinos, señoríos, lenguas y visiones diferentes de la vida. Una España armónica, pero firmemente unida en esa diversidad. Ni era una estado jacobino, ni era un estado liberal. No se trata de volver al pasado, pero sí de inspirarse en aquellas cosas que estaban bien y que formaron las bases de la España auténtica frente a la falsificación de una Nación Española a la francesa, impuesta por los liberales con el golpe de estado de 1812. La Falange tiene que hacer una propuesta regional propia que asegure la pervivencia de nuestras culturas españolas en medio de la globalización salvaje que estamos sufriendo. Algo que no se ha hecho desde 1936. Y debería hacerse bebiendo en las fuentes de la Tradición Española. La cirugía está muy bien, pero luego habrá que ir más allá de esa cirugía. Y en ese ámbito de recuperar las esencias identitarias de España, Castilla tiene que estar presente como región y como la identidad más significativa de todas las españolas.
  • Hablaba al principio de Audacia. Yo sinceramente creo que ya es hora. Que hay que salir a la calle sin dejar de usar las redes sociales. Pero hay que salir. Que la gente sepa que hay un partido para castigar a la casta. Castigarles de verdad. No que prometa tomar el cielo al asalto, sino que aspire a barrer toda la mugre que se acumula en los Parlamentos Nacional y regionales. Que deje a la casta donde debe estar, en la cárcel o en el paro. Audacia para conseguir que no haya una contienda electoral con dos candidaturas falangistas en ella. Abrirse al diálogo con otros falangistas, con otras formaciones patriotas españolas y al contacto con la realidad que se está viviendo en Europa. Un continente invadido y puesto de rodillas ante una UE que nos empobrece y nos quiere imponer una islamización obligatoria, que como europeos y cristianos no podemos tolerar. Y para eso hay que hablar con las fuerzas nacionales y patriotas de toda Europa. Romper ese aislamiento que ha conducido al Nacional Sindicalismo casi a la marginalidad durante demasiado tiempo. En resumen, creer en ello y no resignarse a sacar unos pocos votos más en cada cita electoral.

Ojalá sea así. Yo no soy nadie. Reitero que no he querido inmiscuirme en la vida política de nadie, ni decir a nadie lo que debe hacer. Simplemente he querido aportar estas reflexiones por el bien de nuestra Patria, que es en definitiva el bien de todos.

¡ARRIBA ESPAÑA!

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Castilla. Una voz silenciada.

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Es de agradecer que una asociación cultural de las nuestras se acuerde de Castilla, cuando nadie más lo hace. Si algo ha faltado siempre en el “área” ha sido precisamente una mínima sensibilidad regional. Sensibilidad que sí tuvieron siempre los carlistas, por ejemplo. Porque España se construyó de abajo a arriba. De pequeños y grandes reinos cristianos hacia una unidad superior. Porque no hay ni puede haber contradicción alguna entre amar a la totalidad española desde la singularidad de cada uno. Y porque Castilla no es cualquier cosa. Fue la punta de lanza de la Reconquista. La patria del Cid. La tierra de Isabel, nuestra mejor reina. La tierra rebelde y orgullosa de Los Comuneros y del Empecinado. La que se levantó en armas antes que nadie en 1808 contra los franceses. La que le dio a España todo un Imperio. Y hoy aparece abandonada, troceada y ultrajada por el Estado Liberal “Expañol” y por los propios castellanos, que han olvidado quienes son. Por tanto es una cuestión de justicia histórica que nos incumbe a todos los castellanos y a todos los españoles en general. La decadencia de Castilla ha sido a la larga la decadencia de toda la Nación Española. Bien lo sabían y denunciaban los intelectuales de la Generación del 98. Y ya está bien que algunos se rasguen las vestiduras por el separatismo vasco y catalán y no digan nada de ese otro separatismo democrático que ha mutilado a Castilla en 5 comunidades autónomas ridículas, anti históricas y creadas por la casta en contra de la esencia verdadera de la España unida durante siglos en su diversidad.

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España es irrevocable – José Antonio Primo de Rivera.

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LA UNIDAD DE DESTINO

Nadie podrá reprochamos de estrechez ante el problema catalán. En estas columnas antes que en ningún otro sitio, y, fuera de aquí, por los más autorizados de los nuestros, se ha formulado la tesis de España como unidad de destino. Es decir, aquí no concebimos cicateramente a España como entidad física, como conjunto de atributos nativos (tierra, lengua, raza) en pugna vidriosa con cada hecho nativo local. Aquí no nos burlamos de la bella lengua catalana ni ofendemos con sospechas de mira mercantil los movimientos sentimentales –equivocados gravísimamente, pero sentimentales– de Cataluña. Lo que sostenemos aquí es que nada de eso puede justificar un nacionalismo, porque la nación no es una entidad física individualizada por sus accidentes orogáficos, étnicos o lingüísticos, sino una entidad histórica, diferenciada de las demás en lo universal por una propia unidad de destino.

España es la portadora de la unidad de destino, y no ninguno de los pueblos que la integran. España es pues, la nación, y no ninguno de los pueblos que la integran. Cuando esos pueblos se reunieron, hallaron en lo universal la justificación histórica de su propia existencia. Por eso España, el conjunto, fue la nación.

LA IRREVOCABILIDAD DE ESPAÑA

Hace falta que las peores deformaciones se hayan adueñado de las mentes para que personas que se tienen, de buena fe, por patriotas, admitan la posibilidad, dados ciertos requisitos, de la desmembración de España. Unos niegan licitud al separatismo porque suponen que no cuenta con la aquiescencia de la mayoría de los catalanes. Otros afirman que no es admisible una situación semiseparatista, sino que hay que optar –¡qué optar!– entre la solidaridad completa o la independencia. “O hermanos o extranjeros”, dice “ABC”, y aún afirma recibir centenares de telegramas que le felicitan por decirlo. Es prodigioso –y espeluznante– que periódico como “ABC”, en el que la menor tibieza antiespañola no ha tenido jamás asilo, piense que cumple con su deber al acuñar semejante blasfemia: “Hermanos o extranjeros”; es decir, hay una opción: se puede ser una de las dos cosas. ¡No! La elección de la extranjería es absolutamente ilícita, pase lo que pase, renuncien o no renuncien al arancel, quiéranlo pocos catalanes, muchos o todos. Más aún terminantemente: aunque todos los españoles estuvieran conformes en convertir a Cataluña en país extranjero, seria el hacerlo un crimen merecedor de la cólera celeste.

España es irrevocable. Los españoles podrán decidir acerca de cosas secundarias; pero acerca de la esencia misma de España no tienen nada que decidir. España no es nuestra, como objeto patrimonial; nuestra generación no es dueña absoluta de España; la ha recibido del esfuerzo de Generaciones y generaciones anteriores, y ha de entregarla, como depósito sagrado, a las que la sucedan. Si aprovechara este momento de su paso por la continuidad de los siglos para dividir a España en pedazos, nuestra generación cometería para con las siguientes el más abusivo fraude, la más alevosa traición que es posible imaginar.

Las naciones no son contratos, rescindibles por la voluntad de quienes los otorgan: son fundaciones, con sustantividad propia, no dependientes de la voluntad de pocos ni muchos.

MAYORÍA DE EDAD

Algunos han formulado la siguiente doctrina respecto de los Estatutos regionales: no se puede dar un Estatuto a una región mientras no es mayor de edad. El sermayor de edad se le nota en los indicios de haber adquirido una convicción suficientemente fuerte de su personalidad propia.

He aquí otra monstruosidad ideológica: se debe, con arreglo a esa teoría, conceder su Estatuto a una región –es decir, aflojar los resortes de la vigilancia unitaria– cuando esa región ha adquirido suficiente conciencia de sí misma; es decir, cuando se siente suficientemente desligada de la personalidad del conjunto. No es fácil, tampoco ahora, concebir más grave aberración. También corre prisa perfilar una tesis acerca de qué es la mayoría de edad regional acerca de cuándo deja de ser lícito conceder a una región su Estatuto.

Y esa mayoría de edad se nota, cabalmente, en lo contrario de la afirmación de la personalidad propia. Una región es mayor de edad cuando ha adquirido tan fuertemente la conciencia de su unidad de destino en la patria común, que esa unidad ya no corre ningún riesgo por el hecho de que se aflojen las ligaduras administrativas.

Cuando la conciencia de la unidad de destino ha penetrado hasta el fondo del alma de una región, ya no hay peligro en darle Estatuto de autonomía. La región andaluza, la región leonesa, pueden gozar de regímenes autónomos, en la seguridad de que ninguna solapada intención se propone aprovechar las ventajas del Estatuto para maquinar contra la integridad de España. Pero entregar Estatutos a regiones minadas de separatismo; multiplicar con los instrumentos del Estatuto las fuerzas operantes contra la unidad de España; dimitir la función estatal de vigilar sin descanso el desarrollo de toda la tendencia a la secesión es, ni más ni menos, un crimen.

SÍNTOMAS

Todos los síntomas confirman nuestra tesis. Cataluña autónoma asiste al crecimiento de un separatismo que nadie refrena: el Estado, porque se ha inhibido de la vida catalana en las funciones primordiales: la formación espiritual de las generaciones nuevas, el orden público, la administración de justicia…. y la Generalidad, porque esa tendencia separatista, lejos de repugnarle, le resulta sumamente simpática.

Así, el germen destructor de España, de esta unidad de España lograda tan difícilmente, crece a sus anchas. Es como un incendio para cuya voracidad no sólo se ha acumulado combustible, sino que se ha trazado a los bomberos una barrera que les impide intervenir. ¿Qué quedará, en muy pocos años, de lo que fue bella arquitectura de España?

¡Y mientras tanto, a nosotros, a los que queremos salir por los confines de España gritando estas cosas, denunciando estas cosas, se nos encarcela, se nos cierran los centros, se nos impide la propaganda! Y la insolencia separatista crece. Y el Gobierno busca fórmulas jurídicas. Pero piense el Gobierno que si España se le va de entre las manos, no podrá escudarse tras de una excusable negligencia. Cuando la negligencia llega a ciertos límites y compromete ciertas cosas sagradas, ya se llama traición.

(F.E., núm. 15, 19 de julio de 1934)