ADÑ debe seguir y FEJONS también.

Comienzo con este título para ahorrarle la lectura a los que piensan de manera diferente. Particularmente  a los que desde hace 10 años o más, llevan pidiendo la disolución de FEJONS como receta mágica para que surja una especie de FN a la española. También a los que por un lado esgrimen los famosos 27 Puntos de la Falange de 1.934 para no colaborar con nadie y que por otro quieren que las siglas FEJONS correspondan a una mera asociación cultural. Yo respeto todas las opiniones y espero que los demás respeten la mía.

El pasado 19 de Diciembre ya di mi opinión sobre ADÑ y Vox. Y la misma no ha variado tras estas últimas elecciones. Como decía anteriormente, nada avala esa teoría que dice que hay que disolver todos los grupos patriotas para que surja algo nuevo. Sinceramente, no creo que de la nada salgo algo. Y sinceramente, no creo que Vox vaya a ser ni de lejos algo parecido al FN de Marine Le Pen. Lo digo porque el propio Abascal ha marcado bien sus distancias ideológicas con esta formación y porque el programa social del FN al lado del de Vox son agua y aceite. Pero respeto a quien espera lo contrario en un futuro. También esperaban que la AP de Fraga y el PP de Rajoy más tarde, defendieran a España, cuando traicionaban a Blas Piñar en el 82. Porque esto no es nuevo. Ya hemos visto a donde conduce el camino del liberalismo. Llueve sobre mojado. Y Vox no solamente es liberal. Es el PP de Aznar. El PP verde. Ni el FN, ni el partido de Orban, ni el de Salvini. Pero de verdad, quien quiera creer eso, estupendo. Respeto su opinión.

Como ya sabéis, odio mirar fuera de España. Algunos veletas cambian de opinión según se menea la escena patriota europea. Olvidando que cada país es diferente. No tenemos la Historia de Francia, ni la de Alemania, ni la de Italia. Somos españoles. Y éramos una nación antes que esas tres que acabo de mencionar. Tenemos problemas comunes, pero otros genuinamente nacionales. Por tanto, no me sirven las recetas extranjeras. Ahora bien, puestos a mirar hacia fuera, miremos a Grecia, por ejemplo. Amanecer Dorado es un partido patriota de la vieja escuela. No disimulan lo que son y no les importa lo que digan de ellos. Fueron irrelevantes durante los 80 y los 90. Hoy tienen 17 diputados en el Parlamento griego. Su receta. Trabajo, constancia, fe y saber estar donde hay que estar y cuando hay que estar. ¿Sirve esto para España?. No lo sé. Como digo, no somos Grecia. Pero saco este dato para los que piensan que hay que tirar por el retrete éstas u otras siglas históricas.

El problema de ADÑ ha sido su tardanza. Ha surgido cuando a Vox “alguien” le cambió la bicicleta por un deportivo. Pasaron de la nada, de la irrelevancia absoluta a mágicamente estar en todos los medios de comunicación. ADÑ no ha tenido esa “suerte”. Quizá por eso, por la escasez de medios y de tiempo y por no gozar de los favores de Tel Aviv (todo hay que decirlo), no han podido cosechar los resultados esperados. Pero no todo ha sido malo. El mundo azul se ha abierto al mundo social patriota. Y viceversa. Creo que todos han aprendido de todos. Creo que se han reducido rencillas y desconfianzas. Incluso ha habido unanimidad a la hora de elegir al cabeza de lista. Martín Ynestrillas. Hombre de honor y de trayectoria limpia e intachable al servicio de España. Sinceramente, creo que se ha empezado un camino de esperanza. Y creo que truncarlo sería un error para todos. Para los social patriotas y para los falangistas.

No es fácil ni aconsejable dar recetas desde fuera. Pero comparto algunas de Jordi Garriga. Sobre todo la de la constancia en el trabajo. La coalición no puede aparecer solamente en periodos electorales. Esto es una carrera de fondo y de poco vale querer esprintar, cuando no se ha entrenado en meses. Hay que dar a conocer la existencia de ADÑ a los españoles. Y hay que sumar más formaciones. También creo que es fundamental encontrar una mínima pero constante financiación. Sin esto, poco se puede hacer. Partidos como Podemos tienen sus propias tiendas de ropa “progre” (198). Por poner un ejemplo.

También tenemos la problemática del mundo azul. En parte las cosas están como están en el área, fruto de décadas de rupturas, enfrentamientos y puñaladas entre unos y otros. La situación actual es esperanzadora, dado que las formaciones mayoritarias (FEJONS-FE) están en muy buena sintonía. Los grupúsculos de 5 entorno a un blog y los que dicen ser más auténticos que nadie, pero que luego esconden banderas y emblemas, no me interesan. Todavía menos los que han descubierto en Buenaventura Durruti (gran asesino de patriotas y católicos) a un nuevo “pensador nacional sindicalista”. Y como no, tampoco me interesan toda esa riada de frikis y trolls que se esconden en las redes sociales. Que jamás dicen algo constructivo y cuya finalidad es el placer de destruir. Los adoradores de fotos y carteles en blanco y negro. Los del Arriba España cibernético, que luego ni son capaces de sacar una bandera a la ventana de su casa. Los obtusos de la nostalgia de los años 30, 40 o 60. Los que insisten en los 27 puntos de 1.934, olvidando a la Falange de 1.935 y sobre todo a la de 1.936. Los que en definitiva, sacan frases y consignas de José Antonio fuera de su tiempo y de su contexto para avalar su sandeces y terminar pidiendo el voto a Vox. En serio, con esta gente no se va a ninguna parte.

No hace falta ser profeta para darse cuenta de como España y el resto de Europa han entrado de lleno en un periodo muy rápido de desestabilización. Dentro de poco conceptos como la democracia, la libertad o los derechos, van a ser un recuerdo en medio del escenario que se prepara. Resumiendo, no vamos a una guerra. Estamos ya en ello. Y en esa tesitura de desórdenes y vacío de poder vamos a necesitar no un partido verde o unas urnas, sino un núcleo de hombres inasequibles al desaliento. FEJONS y ADÑ, repito, deben seguir adelante.

Sobre ADÑ, Vox y demás.

Amigos y conocidos me han estado preguntando por Vox. Y voy a intentar ser lo más claro y conciso posible. Yo, como sabéis ya, apoyo a ADÑ. Creo que es una coalición muy necesaria. Poco amplia, pero es lo que hay. Si otros prefieren diluirse en Vox o continuar con disputas dinásticas o sobre el sexo de los ángeles, es su problema. Todos somos necesarios pero nadie imprescindible.

Sinceramente, Vox no tiene ni una sola propuesta para mejorar las condiciones de los trabajadores españoles. No habla de echar abajo la reforma laboral del PP, ni de reindustrializar España, ni de salir del Euro, ni se cuestionan la permanencia de nuestra Patria en ese club masón y globalista que es la UE. Ahora, quien quiera votarles, me parece genial. Yo prefiero ser leal a mis principios, que se basan sobre todo en mi Fe religiosa. Y dejando esto claro, también quiero dejar mi opinión sobre la situación de cara a las posibles elecciones generales que se avecinan. Si Vox entra en el Parlamento, no será del todo malo. Porque es evidente que en algunas cosas coincido con ellos. La más importante es romper el discurso progre. Es necesario romper ese tabú que impide que en el Congreso se hable contra las leyes de género, contra la inmigración ilegal y la sustitución étnica de los españoles, la ilegalización de los partidos separatistas o contra la sectaria y ofensiva ley de memoria histórica. Ojalá quien hablara fuera gente de la nuestra, de ADÑ. Pero lo tenemos francamente difícil. Y lo tenemos tan difícil porque esto es lo que hemos cosechado los patriotas durante 40 años de puñaladas, deserciones, traiciones, cainismos y escisiones. Cada cual que se apunte el mérito que le corresponda. Pero si estamos en la marginalidad es por nuestra propia culpa. Y nada más. No busquemos enemigos fuera del área porque siempre los hemos tenido dentro. De modo que si Abascal y su gente les ponen los pelos de punta a los giliprogres desde la tribuna del Congreso de los Diputados, genial. Aunque yo no les vote.

Vox defraudará o eso creo yo. No serán tan contundentes en las instituciones como lo han sido en Vista Alegre. Porque en definitiva, siguen siendo una escisión del PP. Son el Aznarismo militante. Aquel que nos metió por la cara a más de 3 millones de inmigrantes o que liquidó el servicio militar. De hecho ya están matizando algunas de sus posiciones como lo de construir un muro blindado en Ceuta y Melilla. Pero con todo, se podrá hablar con más libertad de todas esas incorrecciones políticas que antes he mencionado. Y cuando ellos defrauden, puede que pase nuestro tren. Ese tren al que no se subirán los progres liberales de los barrios pijos, pero sí tantos trabajadores en paro, tantos mileuristas hartos de que les cuezan a impuestos. Tantos agricultores y ganaderos machacados por la UE. O esos 500.000 españoles que se han tenido que marchar de España para poder trabajar y que ven como personas, que entran ilegalmente en nuestro país, se llevan por la cara 650 euros al mes. Esa y no otra debe ser nuestra gente. Fanfarrias patrioteras, las justas y siempre acompañadas de soluciones sociales. Nuestro futuro está en la clase obrera española. Ni en la izquierda o la derecha giliprogre, liberal, mundialista y decadente. Ahora, ese tren hay que cogerle, porque puede que no pase nunca más ni para nosotros ni para España.

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