Memoria Democrática.

El falangista Juan Cuellar tenía 18 años cuando fue asesinado en el Monte de El Pardo (Madrid) por miembros de las Juventudes Socialistas en 1934. Iba acompañado de otros 4 jóvenes falangistas, pero los marxistas eran más e iban armados con pistola. Hubo varios heridos entre los falangistas. Juan Cuellar se llevó lo peor. Dos disparos y varios navajazos que terminaron con su vida. Para colmo, los socialistas se cebaron con su cadáver. Le cortaron una oreja. Le patearon el rostro hasta desfigurarle por completo. Y en el colmo de la cobardía, una joven socialista llamada Juanita Rico se orinó sobre su rostro ensangrentado, entre las risas de sus camaradas.

Al poco se presentó José Antonio, que quedó muy conmocionado al contemplar el rostro de Juan. Y ese atentado marcó un antes y un después. Hasta entonces José Antonio se había negado a vengar la muerte de sus jóvenes seguidores. Se había limitado a acudir a sus funerales, pedir por su eterno descanso y enterrarles. De hecho Juan era el octavo falangista asesinado desde la fundación del Movimiento en Octubre de 1933. Incluso la prensa derechista le había apodado con sorna como “Juan Simón el enterrador”. Pero ese día José Antonio ya no pudo sostener la mirada a sus camaradas que le exigían respuesta. Y cedió. Partieron 5 falangistas en un coche, sorprendiendo a los miembros de las Juventudes Socialistas en la Calle Eloy Gonzalo. En el tiroteo resultaron heridos 5 socialistas. Entre ellos una joven llamada Juanita Rico, que fallecería horas después. Precisamente la que había ultrajado el cadáver de Juan Cuellar.

A partir de entonces, se desataría una espiral de tiroteos y violencia, que no cesaría hasta el comienzo de la Guerra Civil española. Lo irritante es que para una mayoría de historiadores de izquierdas, los pistoleros eran siempre los falangistas. Y así siguen apareciendo también en el cine “español” y en las tertulias nauseabundas de muchos periodistas. Los demás eran seres de luz. Luchadores por la democracia liberal parlamentaria. Abnegados guerreros por la causa de la libertad y los derechos humanos… Que se lo cuenten a Juan Cuellar, a Matías Montero, a Tomás Polo, a Juan Jara, a Ángel Montesinos, a Francisco Paula Sampol y a tantos y tantos falangistas asesinados casi siempre por la espalda.

Dicen que son los vencedores los que escriben la Historia. Lo que no dicen es que cuando los vencedores regalan su victoria, los perdedores usan la mentira contra ellos. Y a esa mentira la llaman Memoria Democrática.

Las redes sociales.

Cuando una persona patriota abre un perfil de tipo político en las redes sociales, adquiere una enorme responsabilidad. Será un pequeño altavoz de su ideología. Como decía José Antonio, ser falangista no es tener una mera ideología, es sobre todo una manera de ser, basada en valores eternos y en una ética y estilos. Por tanto, cuando esa persona falangista usa su perfil para escribir cosas positivas, la gente que desconozca que es la Falange y cuales sus principios, tendrá una imagen positiva. Cuando esa persona escriba estupideces o groserías bajo la imagen de José Antonio, el yugo y las flechas o cualquier simbología falangista, estará dando una pésima imagen de la Falange.

Otra cosa a tener muy clara es la finalidad de ese altavoz falangista. Si es la propaganda de la Falange, será muy positivo para la Revolución Nacionalsindicalista. Si es para convertirse en militante virtual, que lleve a cabo la revolución virtual y que esa persona se termine creyendo el personaje virtual en que se ha convertido, también estará haciendo flaco favor a la Falange y a su Revolución. Aún peor si esa persona se erige en caudillo virtual que piensa que todos deben seguirle virtualmente.

Todo el mundo tiene derecho a usar las redes sociales para su entretenimiento. A lo que no tiene derecho es desvirtuar, emborronar o ensuciar el nombre de la Falange para pasar el rato.

¡Arriba España!

 

La voz de su amo.

television

Los mismos medios de comunicación que en febrero nos decían que no hacían falta las mascarillas en las personas sanas, ahora se afanan en convencernos de todo lo contrario. Esos mismos medios que nos mostraban sesudos estudios que afirmaban que los niños no eran contagiosos y que no padecían la Covid19, ahora publican otros supuestos estudios que afirman rotundamente lo contrario. Ahora los niños a partir de los 6 años son altamente infecciosos y hay que obligarles a estar en todas partes con mascarillas. Los de 5 años no infectan a nadie al parecer. Que cosas…

Son los mismos medios que sirven al mismo amo. Da lo mismo si se llaman A3 Media o Mediaset. Ellos siempre hacen caja con un gobierno u otro. Y cumplen fielmente las órdenes de mentir, manipular y aterrorizar al pueblo al que dicen informar. Y todo para mayor gloria de su amo satánico y usurero.

Lo digo y lo repito una vez más. La profesión más repugnante del mundo después de la de banquero, es la de periodista.

Plandemia.

mascarilla
Un día no muy lejano, la OMS reconocerá que los test no servían para diagnosticar el bicho. Entonces los medios dejarán de informar sobre ello y así acabará la pandemia. Lo peor será que este gobierno y sus miembros se irán de rositas.
 
Veo las calles silenciosas cuando deberían estar ardiendo. Es más, para unos pocos que se han manifestado contra la actual situación y contra este gobierno, solo han recibido burlas y recriminaciones de una población mayoritariamente idiotizada por los medios.
 
Está claro que el miedo reduce el cerebro y el número de neuronas. Y eso y nuestros ancianos asesinados por sedación o dejados morir en soledad, es la peor consecuencia de esta “plandemia”. Si no somos capaz de reaccionar como pueblo, merecemos la extinción que han planificado para nosotros.
Que Dios nos ayude.

Ni arrestos en domicilio ni confinamientos.

No hay declarado ningún Estado de Alarma. Ningún ayuntamiento ni comunidad autónoma tienen competencia alguna para encerrar a los ciudadanos en sus casas. Solamente puede hacerlo el Estado tras declarar el Estado de Excepción o en su caso un juez.
NO VAMOS A PERMITIR QUE HUNDAN MÁS ECONÓMICAMENTE A ESPAÑA.
desobediencia

El último manifiesto.

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Un grupo de españoles, soldados unos y otros hombres civiles, no quieren asistir a la total disolución de la Patria. Se alza hoy contra el Gobierno traidor, inepto, cruel e injusto que la conduce a la ruina.

Llevamos soportando cinco meses de oprobio. Una especie de banda facciosa se ha adueñado del Poder. Desde su advenimiento no hay una hora tranquila, ni hogar respetable, ni trabajo seguro, ni vida resguardada. Mientras una colección de energúmenos vocifera –incapaz de trabajar– en el Congreso, las casas son profanadas por la Policía (cuando no incendiadas por las turbas), las iglesias entregadas al saqueo, las gentes de bien encarceladas a capricho por tiempo ilimitado; la ley usa dos pesos desiguales: uno para los del Frente Popular, otro para quienes no militan en él; el Ejército, la Armada, la Policía, son minados por agentes de Moscú, enemigos jurados de la civilización española; una Prensa indigna envenena la conciencia popular y cultiva todas las peores pasiones, desde el odio hasta el impudor; no hay pueblo ni casa que no se hallen convertidos en un infierno de rencores: se estimulan los movimientos separatistas; aumenta el hambre, y, por si algo faltara para que el espectáculo alcanzase su última calidad tenebrosa, unos agentes del Gobierno han asesinado en Madrid a un ilustre español, confiado al honor y a la función pública de quienes lo conducían. La canallesco ferocidad de esta última hazaña no halla par en la Europa moderna y admite el cotejo con las más negras páginas de la Checa rusa.

Este es el espectáculo de nuestra Patria en la hora justa en que las circunstancias del mundo la llaman a cumplir otra vez un gran destino. Los valores fundamentales de la civilización española recobran, tras siglos de eclipses, su autoridad antigua, mientras otros pueblos que pusieron su fe en un ficticio progreso material ven por minutos declinar su estrella; ante nuestra vieja España misionera y militar, labradora y marinera, se abren caminos esplendorosos. De nosotros, los españoles, depende que los recorramos. De que estemos unidos y en paz, con nuestras almas y nuestros cuerpos tensos en el esfuerzo común de hacer una gran Patria, Una gran Patria para todos, no para un grupo de privilegiados. Una Patria grande, unida, libre, respetada y próspera. Para luchar por ella rompemos hoy abiertamente contra las fuerzas enemigas que la tienen secuestrada. Nuestra rebeldía es un acto de servicio a la causa española.

Si aspirásemos a reemplazar un partido por otro, una tiranía por otra, nos faltaría el valor –prenda de almas limpias– para lanzarnos al riesgo de esta decisión suprema. No habría tampoco entre nosotros hombres que visten uniformes gloriosos del Ejército, de la Marina, de la Aviación, de la Guardia Civil. Ellos saben que sus armas no pueden emplearse al servicio de un bando, sino al de la permanencia de España, que es lo que está en peligro. Nuestro triunfo no será el de un grupo reaccionario, ni representará para el pueblo la pérdida de ninguna ventaja. Al contrario: nuestra obra será una obra nacional, que sabrá elevar las condiciones de vida del pueblo –verdaderamente espantosas en algunas regiones– y le hará participar en el orgullo de un gran destino recobrado.

¡Trabajadores, labradores, intelectuales, soldados, marinos. guardianes de nuestra Patria: sacudid la resignación ante el cuadro de su hundimiento y venid con nosotros por España una, grande y libre. Que Dios nos ayude! ¡Arriba España!

Alicante, 17 de julio de 1936.

JOSÉ ANTONIO PRIMO DE RIVERA

Falange Española de las JONS.

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Falange Española de las JONS es un partido legal desde 1.976. Está inscrita en el registro de partidos del Ministerio del Interior y desarrolla sus actividades al amparo de la Constitución Española. Por tanto FEJONS es un partido LEGAL. Y todos sus símbolos, bandera, camisa azul e himno (Cara al Sol) son igualmente LEGALES.

Me gusta recordar estas cosas ante la creciente censura en algunas redes sociales.

Señoritismo.

 

 

 

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“Ya son bastantes los que cuando nos ven nos saludan con el brazo en alto. Pero da la casualidad de que muchos saludan así en presencia de un whisky, al que consagran, sorbo a sorbo, las mejores horas de un día cuyo rendimiento conocido empieza a la una de la tarde.

Esos mismos que así intercalan el saludo romano entre el whisky y nuestra presencia son los más apremiantes en sus censuras por nuestra lentitud, los más exigentes en los propósitos de represalias y los más radicales en la elección verbal de los procedimientos combativos.

Bueno es hacer constar que luego, a la hora de la verdad, no se halla a los tales repartiendo y recibiendo, golpes. Ni, más modestamente, se los encuentra propicios a suministrar el más moderado auxilio económico.

* * *

No es, pues, inoportuno empezar a poner las cosas en claro.

A Falange Española no le interesa nada, como tipo social. el señorito.

El “señorito” es la degeneración del “señor”, del “hidalgo” que escribió, y hasta hace bien poco, las mejores páginas de nuestra historia. El señor era tal señor porque era capaz de “renunciar”, esto es, dimitir privilegios, comodidades y placeres en homenaje a una alta idea de “servicio”. Nobleza obliga, pensaban los hidalgos, los señores; es decir, nobleza “exige”. Cuanto más se es, más hay que ser capaz de dejar de ser. Y así, de los padrones de hidalguía salieron los más de los nombres que se engalanaron en el sacrificio.

Pero el señorito, al revés que el señor, cree que la posición social, en vez de obligar, releva. Releva del trabajo, de la abnegación y de la solidaridad con los demás mortales. Claro que entre los señoritos, todavía, hay muchos capaces de ser señores. ¿Cómo lo vamos a desconocer nosotros? Estos reproches, por definición, no van con ellos. Sí van, en cambio, contra los señoritos típicos: contra los que creen que con un saludo romano en un “bar” pagan por adelantado los esfuerzos con que imaginan que nosotros vamos a asegurarles la plácida ingurgitación de su vhisky.

* * *

Como aquí no se engaña a nadie, quede bien claro que nosotros, como todos los humanos que se consagran a un esfuerzo, podremos triunfar o fracasar. Pero que si triunfamos no triunfarán con nosotros los “señoritos”. El ocioso convidado a la vida sin contribuir en nada a las comunes tareas, es un tipo llamado a desaparecer en toda comunidad bien regida. La Humanidad tiene sobre sus hombros demasiadas cargas para que unos cuantos se consideren exentos de toda obligación. Claro que no todos tienen que hacer las mismas faenas; desde el trabajo manual más humilde hasta la magistratura social de ejemplo y de refinamiento, son muchas las tareas que realizar. Pero hay que realizar alguna. El papel de invitado que no paga lleva camino de extinguirse en el mundo.

Y eso es lo que queremos nosotros: que se extinga. Para bien de los humildes, que en número de millones llevan una vida infrahumana, a cuyo mejoramiento tenemos que consagrarnos todos. Y para bien de los mismos “señoritos”, que, al volver a encontrar digno empleo para sus dotes, recobrarán, rehabilitados, la verdadera jerarquía que malgastaron en demasiadas horas de holganza”.

(F.E., núm. 4, 25 de enero de 1934)